La mejor manera de ejercer el control de la especie más inteligente del
planeta, para mantenerla dócil y aborregada, es dividirla en mil pedazos. De
hecho, la fragmentación social se promueve deliberadamente con conflictos de
dualidad permanentes (etnia, cultura, religión, ideología política,…). Es de
esta manera cómo se evita que la población identifique intereses comunes, se
una y se revele contra el poder establecido.
Luego está la saturación cognitiva, mediante el uso de estímulos
constantes, para eliminar el pensamiento crítico y la capacidad analítica. Al denostar
el pensamiento propio se fomenta la obediencia y se adopta una mentalidad de
aceptación pasiva; es decir, se recompensa la obediencia y se estigmatiza el
cuestionamiento del relato oficial y las normas establecidas.
Por si esto no fuera suficiente, y para rizar el rizo, el sistema ha
diseñado una estafa Ponzi, consistente en el monopolio monetario por parte de
unos pocos, donde el individuo es arrastrado a un bucle de supervivencia “trabajo-remuneración”
del que no se puede escapar.
Por último, y no menos importante, está la gestión biológica. Se trata
de mantener a la población con niveles bajos de energía o con algún tipo de enfermedad
crónica (cardiovascular, respiratoria, alérgica, hipertensión, diabetes, etc.),
para reducir la voluntad de resistencia. Esto se consigue a través de la mala
alimentación, fomentando la comida basura con cero nutrientes, y atiborrando a
la población de vacunas y fármacos innecesarios.
En definitiva, se trata de mantener a la población dividida y agotada,
dado que una población así no tiene nada que hacer ante la tiranía.
Hoy en día el control ya no se ejerce mediante la fuerza física, sino a
través de la fragmentación del tejido social y la neutralización del
pensamiento crítico. De ahí que no haya ningún lugar en el mundo donde la
población no viva en una servidumbre voluntaria.
Una especie inteligente, como la nuestra, se hace preguntas y necesita
respuestas. Sin embargo, las respuestas vienen enlatadas y proporcionadas por
el sistema, para que nunca tengamos la oportunidad de hacer nuestras propias
conjeturas. Porque si piensas diferente de lo que el sistema acepta como
políticamente correcto, estás perdido.
Antes siquiera de tener la edad suficiente para empezar a comprender
quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, pasamos a formar parte del
sistema. De eso se encargan nuestros progenitores. Luego, diferentes
instituciones van formándonos a su antojo hasta convertir todo lo aprendido en
nuestra única verdad, la cual nos acompañará el resto de nuestra vida.
Pero eso que nosotros hemos adoptado como verdad no es tal, sino la
verdad que un minúsculo grupo de tiranos ha creado para nosotros. Lo
inconcebible, es que muchos somos conscientes de esta realidad y, sin embargo,
no hacemos absolutamente nada para remediarlo.
Es curioso cómo somos los seres humanos. Porque si en una sala de cine hubiera
200 personas y una de ellas comenzara a incordiar al resto, es seguro que no
terminaría de ver la película. Entonces, ¿cómo es posible que un puñado de
oligarcas (el 0.0001% de la población mundial) pueda manipular a 8.000 millones
de personas?
Por enésima vez en la historia de la humanidad estamos asistiendo
impertérritos a lo que decidan hacer con nosotros unos cuantos psicópatas que,
con la excusa de una guerra en Oriente Medio, quieren cambiar nuevamente
nuestro destino. Lo triste, es que siendo nosotros una mayoría arrolladora nos dejemos
apabullar por esa insignificante minoría. Como mucho, nos quejamos o alzamos la
voz en algún medio como este, pero actuar, lo que se dice actuar, nada de nada.
La verdad es que no sé por qué les tenemos tanto miedo. Está gente no
tiene nada de especial. No tiene superpoderes. Son seres humanos como tú y como
yo, hechos de carne y hueso, que comen y defecan como todos. Por lo tanto, si
tienen el poder es porque se lo hemos cedido nosotros, nada más.
Obviamente, los que ostentan el poder han diseñado este sistema para
favorecer y proteger a los de arriba en detrimento de los de abajo. De hecho, los más
ricos son los que se lucran con la explotación de los más pobres. Por eso en
este sistema la pobreza nunca desaparecerá, ya que si desaparecen los pobres
desaparecen también los ricos.
Si lo analizas, verdaderamente no es la élite
la que nos explota y reprime, sino nosotros mismos. Los cargos públicos –supuestamente elegidos entre
gente del pueblo para salvaguardar los intereses del pueblo- son precisamente
los encargados de garantizar la seguridad y estabilidad de los más ricos y
poderosos, y de mantener al “populacho” en la ignorancia, la mediocridad y la
pobreza. Y no digamos los integrantes de las fuerzas armadas y los servicios de
inteligencia, que profesan una lealtad inquebrantable al sistema (estos son los
peores).
Depender de un sistema monetario, energético y alimentario, controlado
por unos pocos “tíos listos” que se han adueñado del mundo, es un error monumental.
Otro gran error es aceptar las leyes y normas diseñadas para proteger a las
personas más ricas y poderosas: los ricos y poderosos no se someten a ninguna
ley, la ley es solamente para los pobres.
¿Te has parado a pensar que todo lo que tiene esa insignificante minoría
lo tiene gracias a que nosotros trabajamos toda la vida para ellos? Pero lo más
obsceno, es que esa insignificante minoría es intocable. Y es intocable, porque
las estúpidas leyes, inventadas por el gobierno, les protegen a ellos de
nosotros. Esto es así sólo por una
razón: porque lo consentimos 8.000 millones de personas estúpidas y cobardes, que
no tenemos lo que hay que tener para arrebatarles el poder.
¿Podríamos hacerlo? Pues claro que podríamos hacerlo. ¿Tenemos los
recursos, los medios materiales y humanos para acometerlo? Pues claro que los
tenemos. Lo único que necesitamos es voluntad. Pero para eso hace falta salir
de la “Matrix”. O lo que es lo mismo, decir adiós a la propaganda, al adoctrinamiento,
al lavado de cerebro, a la intimidación y al embrutecimiento.
¡Señores! ¿Cómo diablos podemos pensar que dedicar 40 años de nuestra vida a producir cantidades ingentes de dinero para otros es disfrutar de la vida? Definitivamente, deberíamos hacérnoslo mirar, ¿no crees?
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