31 marzo 2026

LA NAUSEABUNDA RALEA POLÍTICA

Los políticos son lo peorcito de la sociedad, no me cabe la menor duda. Lo digo, porque el sueño de cualquier político es el de gobernar y ejercer el poder sobre otros, lo que significa que todo político es un ser miserable, inmoral y enemigo de la libertad.

Soy consciente de que la gran mayoría (todo los que votan) no estarán de acuerdo con mi percepción. Sin embargo, hay una explicación: porque creen que otras personas tienen derecho a ejercer poder sobre ellos y sobre el resto de la humanidad. Y como creen en ello, eligen periódicamente a esa camarilla de políticos déspotas, corruptos y ladrones para que rijan sus vidas. Esto me lleva a preguntarme: si todo gobierno basa su poder en estúpidas leyes represoras contra el “populacho”, ¿por qué los eligen? ¿Por ignorancia? ¿Por estupidez? Probablemente por ambas cosas.

¿Cómo puede una persona supuestamente inteligente y sensata creer que un político va a mirar por él? La respuesta está en que la gente ha sido sometida a un lavado de cerebro descomunal, haciéndole creer que este es el único sistema viable sin alternativa posible. Además, es intimidada constantemente para que viva con miedo: miedo a una crisis económica, sanitaria, climática e incluso miedo a discrepar o pensar diferente. De hecho, la gente está completamente asustada porque tiene miedo a perder lo que tiene. ¿Pero qué tiene? Nada, puesto que desde que nacemos somos explotados y esclavizados por el sistema.

Los políticos nos han mentido y nos seguirán mintiendo para conservar su poder sobre nosotros. Constantemente utilizan todo tipo de operaciones psicológicas para mantenernos amedrentados y distraídos de la realidad. La inmensa mayoría de los relatos que nos exponen son mentira. Y si son verdad, los manipulan ideológica y sentimentalmente para llevarlo al terreno que más les conviene. De hecho, jamás han solucionado nada. Lo único que hacen es dividirnos y sembrar de odio la sociedad, eso se les da muy bien. Sólo tienes que ver una sesión del Parlamento: se insultan sistemáticamente y nuestros problemas sin resolver.

No existe un mundo libre y democrático. Nuestra vida no mejora en absoluto cuando quitamos a unos políticos para poner a otros. Todos los políticos, absolutamente todos, son marionetas a las órdenes del poder global del dinero. Por lo tanto, trabajan para ellos, no para nosotros. ¿Tan difícil es de entender?

No sé cómo la gente no es consciente de esta realidad. ¡Pero si lo estamos viendo un día sí y otro también! ¡Señores! ¡Que les importamos una mierda! ¿O es que ya hemos olvidado lo que nos hicieron hace seis años? Eso por no hablar de las guerras: ellos las declaran y nosotros ponemos los muertos.

La censura, la identificación digital, el lenguaje inclusivo, las CBDC, la vigilancia masiva biométrica, el Wokismo, el cambio climático antropogénico, el crédito social, la IA y un sinfín de gilipolleces, a cada cual más esclavizante, avanzan a pasos agigantados sin la menor resistencia.

Ahora pregúntate: ¿cuántos políticos están haciendo algo para detener esta locura? ¿Cuántos se oponen de verdad a este sistema corrupto y depredador? ¿Cuántos están intentando desmantelar esta agenda de control? ¿Cuántos apuestan realmente por la verdadera libertad? La respuesta es simple: ninguno.

A los políticos no les importamos en absoluto, sólo les preocupa ser elegidos y reelegidos con el fin de medrar económica y socialmente. Esa es la realidad.

Por otro lado, las soluciones políticas simplemente no existen. La realidad es que los políticos nunca han solventado nada. Si alguna vez alguien lo ha hecho, ha sido alguno de sus asesores. Entonces, ¿para qué queremos a los políticos? ¿Por qué están ahí? Pues ya te lo digo yo: para lidiar con el “populacho” y mantener a los verdaderos amos del mundo fuera de nuestro alcance.

Veamos una analogía con la Fiesta Nacional Taurina.

Nosotros, el “populacho”, somos el toro (noble, grande, poderoso, pero ingenuo). El torero, (el que manda en el ruedo y lleva a cabo la lidia del toro) es el poder global del dinero. Y el capote y la muleta, (los engaños que utiliza el torero para someter al toro) son los políticos.

El toro, noble y bravo, entra al engaño las veces que le demanda el torero (nosotros a través de los políticos somos sometidos al juego del poder global del dinero). Durante la faena, el torero va cambiando de engaño -capote o muleta- según el tercio que corresponda en la lidia (el poder global del dinero utiliza políticos de derecha o izquierda en función de su conveniencia). Al final de la lidia, cuando el torero enarbola el estoque que pondrá fin a la vida del animal, fija al toro en la muleta mientras le introduce una estocada de muerte (nosotros estamos distraídos con las sandeces de los políticos mientras el poder global del dinero nos conduce hacia donde quiere).

Sí, ya sé que a veces el torero es cogido por el toro ocasionándole la muerte. Y aquí es a donde quiero llegar, ya que esto se produce cuando se enfrentan cara a cara toro y torero -sin el engaño de por medio- circunstancia donde el torero es más vulnerable y tiene todas las de perder.

Pues eso mismo pasaría si quitásemos de la ecuación a los políticos; nos quedaríamos cara a cara “populacho” y poder global del dinero, que sin el escudo protector de los políticos permanecería al descubierto y sería vulnerable.

Esta analogía viene que ni pintada para entender la situación actual.

No, no son el malvado Trump y el asesino Netanyahu los que han declarado la guerra a Irán. Ellos son sólo un par de políticos tarados mentales utilizados por el poder global del dinero como brazo ejecutor. Evidentemente, quien ha declarado la guerra a Irán ha sido el poder global del dinero, que con esta operación nos ha declarado la guerra a todos.

Tampoco es Pedro Sánchez el pretendido pacifista que quiere salvar a la humanidad. El eslogan “no a la guerra”, no lo enarbola porque le importe la paz en Oriente Medio, sino para obtener réditos políticos, como acabamos de ver en las elecciones autonómicas de Castilla y León donde, por cierto, le ha dado muy buenos resultados: el PSOE esperaba otra debacle, como en Aragón y Extremadura, y, sin embargo, ha ganado dos escaños más que en las anteriores elecciones. Por consiguiente, seguro que lo vuelve a utilizar en Andalucía y en las Generales.

Conclusión. Por mucho que diga la exvicepresidenta del Gobierno, Mª Jesús Montero, que la política es la ocupación más noble, no es verdad. Al contrario, no existe bajeza más ruin en el mundo que la de ser político. Son ratas despreciables, vendidas al poder global del dinero, que roban, venden y traicionan a su propio pueblo por un plato de lentejas.

20 marzo 2026

¿ESTÁ JUSTIFICADA LA SUBIDA DE PRECIOS EN ESPAÑA POR LA GUERRA DE IRÁN?

A ver si soy capad de explicar -a mi modesto entender- lo que está pasando.

Resulta que el cierre del estrecho de Ormuz, por parte de Irán, trae de cabeza al resto del mudo. Los medios de comunicación aseguran que la falta de petróleo, que sale del Golfo Pérsico, ha hecho subir el precio del barril y con ello el resto de productos básicos como combustible, energía y alimentación.

Veamos. El estrecho de Ormuz se cerró oficialmente el 2 de marzo de 2026. Sin embargo, según los últimos datos de la Agencia Internacional de la Energía, actualizados a febrero de 2026, España tiene reservas para resistir 105 días sin recibir ningún nuevo aprovisionamiento. Si esto es así, entonces, ¿cómo se come esto? Lo digo, porque el petróleo que estamos consumiendo ahora ya se compró a precio de mercado anterior a esta crisis. Por lo tanto, de momento no tendría por qué subir el combustible, y mucho menos la energía y la alimentación.

Por otro lado, los países del Golfo Pérsico no son los únicos productores de petróleo, ya que, en la actualidad, son más de 100 los países productores, que bien podrían hacerse cargo de parte de la actual demanda.

Luego tenemos la implementación, desde hace años, de la “energía verde”, de la que España es su mayor impulsora. Resulta que España se ha volcado en instalar en su territorio todas esas energías alternativas renovables, como son las placas fotovoltaicas o los aerogeneradores. Tal es así, que nuestro Presidente del Gobierno saca pecho diciendo que somos el país de la UE con más renovables. Incluso llegó a decir que podríamos ser energéticamente autosuficientes, sólo a base de renovables. Nuestro Gobierno también está impulsando el cambio del parque automovilístico, sustituyendo los vehículos de combustión por los eléctricos. Y digo yo, si, como dice nuestro Gobierno, cada día dependemos menos del petróleo, ¿a santo de qué tiene que afectarnos esta nueva crisis si nosotros hemos “hecho los deberes” y tenemos, supuestamente, algo que lo sustituye?

Obviamente, alguien está mintiendo o no dice toda la verdad. Y la verdad es que, por muchas renovables que tengamos, seguimos dependiendo del petróleo, ya que, hoy por hoy, no hay nada que lo sustituya. Eso por no hablar de todos los derivados del petróleo, que son fundamentales en la mayoría de las industrias.

Pero el verdadero protagonista del que nadie habla, que tiene que ver con el desaguisado que estamos viviendo, es el sistema financiero. El sistema financiero mundial está a punto de implosionar. Acontecimientos como la crisis del 2008, el Covid-19 o las guerras de Ucrania e Irán sirven, entre otras cosas, para hacer los ajustes necesarios y evitar que el sistema colapse.

Es un hecho irrefutable que el sistema financiero cada día es más insostenible: la deuda ya es impagable, y los chanchullos de los derivados financieros -fuera de control desde hace tiempo- amenazan a la banca y, por ende, al sistema financiero mundial. Dicho esto, al poder global del dinero sólo le quedan dos opciones: una, aceptar el colapso y perder hasta la camisa, y dos, hacer los reajustes necesarios para prolongar la agonía del sistema. Obviamente, han elegido la segunda opción. Y como ni la crisis financiera del 2008 ni el Covd-19 produjeron el resultado esperado (no consiguieron arrebatar la riqueza de tantos como ellos deseaban) acudieron a la estrategia de siempre: la guerra.

La guerra, aparte de justificar la inflación (como estamos viendo), también favorece la escasez y los cambios radicales, lo que permite comenzar un nuevo ciclo de ajustes económicos y geopolíticos que beneficien a los de siempre. En palabras llanas, para que lo entienda todo el mundo: volver a robar la riqueza del “populacho” para, por enésima vez, salvar el culo de nuestros dueños.

Probablemente, elegir atacar a Irán se deba a que Irán -a pesar de las sanciones que sufre desde hace décadas- ha desarrollado un sistema paralelo de financiación fuera del sistema SWIFT y del dólar -cosa que no gusta nada al poder global del dinero- que, por cierto, también le costaron la vida a Sadam Husein y a Muamar el Gadafi.

Para que nos hagamos una idea de cómo están las cosas, decir que la inflación media mundial acumulada, desde 2019 a 2025, fue del 27%. Obviamente, este dato siempre se calcula a la baja y es irreal. El verdadero coste de la vida lo podemos ver cada uno de nosotros en la pérdida de poder adquisitivo.

Conviene recordar que la inflación es un robo encubierto. Pondré un ejemplo para que se entienda. Hoy tienes 1.000 € y puedes comprar 1.000 barras de pan. Pasado un tiempo sigues teniendo 1.000 €, pero sólo puedes comprar 500 barras de pan. El dinero es el mismo, pero el poder adquisitivo se ha reducido a la mitad, lo que significa que te han robado la mitad del valor de tu dinero.

Lo que estamos viendo no es nuevo. Acontece cíclicamente para readaptar el sistema financiero que, como está basado en chanchullos contables, necesita reajustarse periódicamente. Y cuando se desmadra, como ocurre actualmente, no hay manera de frenarlo si no es mediante una guerra. Y en eso estamos.

Los dueños del mundo son un puñado de maníacos psicópatas que no tienen principios ni valores, sino dinero y poder. Para ellos todo es un puro negocio. Por lo tanto, la guerra de Irán no se está librando para salvar al pueblo iraní de un régimen teocrático sanguinario, que lo es. Se está librando, entre otras cosas, para reajustar el sistema financiero y evitar por enésima vez que colapse. Obviamente, si para ello tienen que declarar la Tercera Guerra Mundial lo harán, y, por desgracia, no nos encontramos tan lejos.

Respecto a la pregunta de si esta guerra justifica la escalada de precios en España, la respuesta tajante es NO. De momento no hay ninguna razón para subir los precios. Si hacemos memoria, en la crisis del 2008 el barril de Brent alcanzó los 147 dólares, sin embargo, pagamos el litro de gasolina a 1,33 € y el del gasóleo a 1,20 € (a fecha de hoy, el barril de Brent está a 106 $ y estamos pagando el litro de gasolina a 1,84 € y el gasóleo a 2,04 € y subiendo).

Ya está bien de tragar estupideces. Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido medios, tecnología y capacidad para producir tanto como queramos. Así que cuando te hablan de subir los precios, porque hay escasez, no les creas, no es cierto. Si tenemos escasez, es porque se quiere que tengamos escasez.

Por cierto. No hace falta ser muy listo que digamos para saber quién está sacando tajada de todo esto, ¿verdad? Obviamente, los “tíos listos” y toda la caterva de especuladores que siempre se enriquecen con el sufrimiento ajeno.

Lo que acabas de leer es una opinión subjetiva que no tiene por qué coincidir con la tuya. Sin embargo, es la explicación más realista que se me ocurre ante tanto disparate y tanta sucia propaganda de intimidación y distracción.

10 marzo 2026

UNA SOCIEDAD ANESTESIADA ES INCAPAZ DE REACCIONAR ANTE NADA

Hoy en día la censura, la eliminación de la privacidad y la vigilancia ya no dejan lugar a dudas de que estamos ante un régimen tiránico sin parangón. La pregunta es: ¿cómo puede la gente tolerar semejante despotismo? Muy sencillo, porque la gente ha perdido la capacidad de pensar, razonar y reaccionar.

Básicamente, todo lo que proviene de los medios de comunicación tradicionales y de gran parte de los medios alternativos es pura bazofia y mentira. Y es mentira, porque el mundo en que vivimos es una gran mentira.

La primera gran mentira es el sistema financiero: la estafa mayor creada. Está en manos de “trileros” (léase banqueros) que lo han diseñado para ser predecible, previsible y manipulable. De hecho, los mercados están cien por cien amañados para robar la riqueza de la gente. Y si con los mercados amañados no fuera suficiente, entonces aplican la flexibilización cuantitativa: el mayor robo al poder adquisitivo de nuestro dinero mediante la inflación.

La otra gran mentira es la democracia. La ilusión derecha vs izquierda no es más que una quimera para dividir a la sociedad, ya que tanto la derecha como la izquierda obedecen a los mismos amos, desempeñando cada una de ellas el papel que le ha sido asignado en el teatro político.

Luego está el sistema educativo con el que adoctrinar a la población. La educación que recibimos ha sido diseñada para crear gente mediocre, y las universidades, salvo raras excepciones, aunque a muchos les cueste creerlo también crean gente mediocre, ya que son las encargadas de transmitir los dogmas de la élite.

Para terminar esta pequeña disección de la sociedad en que vivimos tenemos que hablar de la ciencia. Hoy en día no se puede poner en duda nada que empiece por: “un estudio científico asegura que…..”. Y es que la ciencia está tan corrompida como el resto del sistema: la ciencia, como todo, necesita financiación, y en un mundo donde el dinero lo es todo quien paga manda.

Este es el mudo que un puñado de malvados psicópatas sin escrúpulos ha creado para nosotros. Es tan notorio, que incluso la revelación más importante de los archivos de Epstein no son los escándalos pedófilos, que lo son, sino la prueba irrefutable de la existencia de una élite que dirige los designios del mundo actuando con total impunidad.

Cuando expones cosas como estas la mayoría de la gente te toma por loco; es decir, alguien al que se la ha ido la “olla” y sólo ve conspiraciones por todas partes. Es increíble, la gente lo sufre a diario y, sin embargo, o bien no se entera o no se quiere enterar y mira para otro lado.

He de hacer una confesión. Antes yo sentía cierta comprensión por toda esa gente engañada, pero ya no. Después de ver lo que ocurrió en 2020 no me merecen ninguna compasión. De hecho, he comprobado que su cobardía, su pasividad y su estupidez no son tan inofensivas, y me he dado cuenta de que son personas muy peligrosas para la libertad y el bienestar de la humanidad. De hecho, son ellos los que con su voto mantienen este corrupto sistema.  

Conviene recordar que esta gente propició que nos encerrasen durante tres largos meses, que tuviéramos que llevar una mascarilla durante dos años, que muchos perdieran su negocio para siempre y que el mundo cambiara radicalmente desde entonces. Aunque el colmo de la estupidez fue cuando aceptó una “vacuna”, sin el consentimiento informado, que no había sido probada ni recetada por ningún facultativo. Esa “vacuna milagrosa” -que nos iba a librar a todos de una “enfermedad mortal”- la tomaron más de 6.000 millones de personas en todo el mundo, causando a muchas de ellas la muerte o, en el menor de los males, enfermedades cardiovasculares, problemas autoinmunes, coágulos de sangre o los llamados “turbocánceres” que siguen apareciendo por todas partes a día de hoy. Pero lo más estúpido de todo es que la gente se sigue vacunando contra el Covid-19. Es patético: han visto lo que ha pasando y no han aprendido nada.

La pregunta es: ¿cómo pueden estar engañadas tantas personas a la vez y durante tanto tiempo? Y otra más: ¿cómo es posible que miles de millones de personas sean tan estúpidas? Creo que, amén del adoctrinamiento, la respuesta está en el miedo: el miedo impulsa a la gente a actuar de forma irresponsable, y la mayor irresponsabilidad es votar para legitimar este corrupto sistema.

Votar cada cuatro años por un nuevo amo (o el mismo) es admitir ser esclavo del Estado. Esto favorece el control de las masas proletarias por parte del sindicato del crimen organizado llamado gobierno. Porque en un mundo donde los gobiernos de todos los países actúan del mismo modo dictatorial -con sus leyes, represiones y prohibiciones- está claro que son una trampa para estúpidos.

Es evidente que quien controla nuestro pensamiento nos controla totalmente. Por esta razón todos los países del mundo emplean las mismas técnicas en los centros de adoctrinamiento llamados escuelas, donde se lava el cerebro y se embrutece a la población. Luego, mediante la constante y machacona exposición de una narrativa propagandística basada en mentiras, nos convierten en una panda de idiotas, sumisos, dóciles y totalmente obedientes. Tal es así, que nos dejamos matar en guerras, que ni nos van ni nos vienen, simplemente para enriquecer a otros. ¡A ver! ¿Qué coños se le ha perdido al ciudadano medio estadounidense en Irán? ¿Qué se le ha perdido al ciudadano medio Ruso en Ucrania? Nada, obviamente. Entonces, ¿por qué ponen en peligro sus vidas por defender los intereses de otros? Sin soldaditos no hay guerras que valgan.

La incultura genera ignorancia y la ignorancia indiferencia. En este contexto la mente deja de funcionar y el pensamiento se detiene. Y cuando se consigue esto -y ya se ha conseguido con creces- la única realidad que percibe la población engañada es la que le proporciona el gobierno de turno y sus mamporreros medios de comunicación. De hecho, las narrativas instrumentalizadas inculcadas a las masas son propaganda destinada a inundar sus mentes con relatos que convierten mentiras infumables en verdades absolutas; ya sabes: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Pondré un ejemplo: una persona nace varón (cromosomas XY) o hembra (cromosomas XX). Por lo tanto, las personas “trans” no cambian de sexo por mucho que se disfracen del sexo opuesto y lo repitan mil veces.

Lamentablemente, cuando la gran mayoría de la población sucumbe a este tipo de manipulación es porque está absolutamente anestesiada, y una sociedad anestesiada es incapaz de reaccionar ante nada. 

¿ESTÁN RELACIONADAS LAS ESTELAS QUÍMICAS QUE ESPARCEN LOS AVIONES POR EL CIELO CON EL PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP)?

En estos días de primavera, estamos asistiendo al espectáculo dantesco –al cual ya estamos acostumbrados- del rociado de nuestros cielos con...