Desde que apareció un supuesto brote de hantavirus en un crucero de
lujo, que salió de Argentina y atracó en las Islas Canarias, los medios de
comunicación se han volcado en la noticia y no ha habido telediario que no
dedicase el 50-70% de su tiempo a dramatizar y alarmar a la población.
No voy a molestarme otra vez (ya lo hice exhaustivamente cuando la
falsa pandemia) en desmentir toda la sarta de sandeces que sueltan a diario los
medios de comunicación, ni en tratar de averiguar si verdaderamente existe
dicho virus, pero sí expondré, brevemente, tres cuestiones y que cada uno se
forme su propia opinión.
Primera: según la ciencia oficial, el Hantavirus es un grupo de virus
transmitidos por roedores silvestres que causa enfermedades graves y
potencialmente mortales en humanos. En 1996, un equipo de científicos
argentinos, del Laboratorio Nacional de Referencia para Hantavirus del
instituto ANLIS Malbrán, descubrió una cepa endémica de América del Sur,
denominada Andes, que, según afirman, es la única variante de Hantavirus en el
mundo con transmisión de persona a persona.
Segunda: La teoría de Pasteur dice que los gérmenes son los causantes de
las enfermedades, y la de Béchamp sostiene que la enfermedad no viene de un
agente invasor externo, sino del desequilibrio del propio organismo. El
oficialismo científico ha dado por buena la teoría de Pasteur y ha denostado la
de Béchamp. ¿Por qué lo ha hecho? Buena pregunta, aunque la respuesta es
bastante obvia: en la teoría de Pasteur hay negocio (vacunas,…) en la de
Béchamp no.
Tercera: Hoy en día las comunicaciones se han convertido en la sangre vital
del sistema, ya que sin ellas el tipo de vida actual no sería posible. No hay
km2 urbano que no cuente con antenas para ese fin, o barco que no
sea una antena flotante. Esas antenas están constantemente emitiendo campos
electromagnéticos -cuya intensidad depende de la frecuencia, la potencia y la
distancia a la fuente- que, como sabemos (o deberíamos saber), afectan a los
seres vivos.
Conviene recordar que los síntomas que presentan las personas expuestas a radiaciones
ionizantes y no ionizantes (aunque el relato oficial diga que las no ionizantes
son de baja energía y solo generan vibración o calor), son los mismos que los
que presentan las personas supuestamente infectadas por un virus de estas
características. La pregunta es: ¿por qué nadie lo tiene en cuenta? Volviendo a
lo del dinero: porque pondríamos en peligro el inmenso negocio de las
telecomunicaciones y lo que ello conlleva.
Veamos ahora por qué los medios de comunicación han alarmando de nuevo
a la población con esta noticia del crucero portador del Hantavirus.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los medios de
comunicación no informan, sino más bien todo lo contrario. Hablan de “consenso
científico”, cuando el “consenso científico” no existe, nunca ha existido y
nunca existirá, ya que consenso significa unanimidad y en ciencia nunca la hay.
Puede haber consenso en un grupo determinado de científicos, como, por ejemplo,
en el caso del IPCC, pero esos no son todos los científicos que estudian el
“cambio climático”, hay otros muchos que rebaten las teorías del IPCC, solo que
no se les da voz. Por lo tanto, que no se les dé voz no quiere decir que no
existan.
Cualquier persona con un par de neuronas puede darse cuenta de que hay
algo en los medios de comunicación -supuestamente libres e independientes- que
no cuadra. Porque, si en el mundo hay 8.000 millones de personas (que potencialmente
generan 8.000 millones de noticias buenas y malas) y millones de medios de
comunicación, entonces, ¿cómo es posible que sólo se centren en una decena de
malas noticias? Pues muy sencillo, porque todos, absolutamente todos obedecen
la voz de su amo y sólo hablan de lo que su amo les dice que tienen que hablar.
Pondré una analogía para que se entienda mejor.
Imagina que entras en un centro comercial con 200 tiendas de ropa, para
comprar unos pantalones, y quieres ver que surtido tienen y así poder elegir el
que más te guste o se adapte a tus necesidades. Entras en la primera tienda y
sólo ves pantalones estrechos rojos. Ahora vas a la segunda y vuelves a ver
sólo pantalones estrechos rojos. Entras en la tercera y ¡oh, sorpresa! De nuevo
pantalones estrechos rojos. Y así sucesivamente en cada tienda que visitas.
Seguro que dirías, ¿para qué tantas tiendas si todas ofrecen lo mismo? Luego te
enteras de que las 200 tiendas son del mismo dueño. Bueno, pues eso es lo que
ocurre con los medios de comunicación. ¿De qué sirve tener una oferta de
tropecientos canales de televisión, emisoras de radio, prensa escrita y redes
sociales en Internet si todos ofrecen el mismo contenido? Esto demuestra una
cosa: que los medios no tratan de informar, sino de impartir propaganda, ya que
todos están en manos de los oligarcas que dominan el mundo.
Hablemos ahora de la propaganda.
La propaganda siempre se dirige hacia aquellas personas que carecen de
formación, criterio propio y capacidad de razonamiento; es decir, hacia las
masas aborregadas. De hecho, lo que acabamos de ver, sobre este supuesto nuevo
virus maligno, no es más que propaganda dirigida a este sector de la población
que, evidentemente, es fácilmente asustadiza y se lo traga todo. Obviamente,
toda esta manipulación tiene un único objetivo: el control total, a todos los
niveles, de la población mundial.
Dejar que un puñado de medios de comunicación injiera directamente en
nuestras vidas no es muy inteligente que digamos. Porque, seamos conscientes o
no, estos medios están influyendo en lo que pensamos, en lo que votamos y, por
supuesto, están condicionando nuestros miedos, hábitos y decisiones.
La adicción mundial a la “información” no es consecuencia de la
curiosidad innata del ser humano, sino el resultado de aplicar poderosas técnicas
de control mental para incidir en el pensamiento y comportamiento de las
personas.
Concluyendo. Intentar de nuevo engañar a la población, con el mismo
tipo de fraude que el Covid-19, es una prueba irrefutable de que el Gobierno y los
medios de comunicación son escoria que nos toman por imbéciles. Lo triste, es
que puede que tengan razón.
Personalmente, no creo que vayan a repetir otra vez lo del Covid-19, pero lo que es seguro es que buscan algo, y ese algo es más poder para la OMS. Si no fuera así, no se habrían molestado en poner en escena este nuevo circo mediático, con la presencia de la Ministra de Sanidad, Mónica García, y el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Conviene recordar que Mónica García está haciendo méritos para ocupar un sillón en la OMS cuando termine su mandato ministerial aquí en España. ¿Entiendes ahora lo de atracar el barco en Canarias?