Los gobiernos de todos los países del mundo no están ahí para servir al
pueblo y administrar el Estado, sino todo lo contrario. Son, mayoritariamente,
gobiernos genocidas que durante la falsa pandemia implementaron una campaña de
acoso para que la gente se dejase inocular un veneno tóxico que acabó con la
vida de muchos y causó (y sigue causando) daños irreparables en otros. Estos
gobiernos libran interminables guerras contra su propio pueblo, contaminan los
cielos y suelos de sus propios países e incendian sus bosques. Y todo para
tener contento al poder global del dinero, que es quien verdaderamente les puso
al frente del país para llevar a cabo lo que se les ha encomendado.
Las masas aceptan sumisamente la autoridad que el gobierno ejerce sobre
ellas. Y lo aceptan, por la sencilla razón de que las leyes les obligan a ello.
Todas esas ridículas leyes, que se han ido confeccionando gradualmente a lo
largo de los años, han hecho que la gente piense que es normal el abuso
totalitario del gobierno sobre los ciudadanos. Por consiguiente, el “populacho”
ha normalizado el concepto de totalitarismo como algo que se da por sentado.
¿Cuándo vamos a dejar de ser tan ingenuos? No existe ningún país en el
mundo libre y democrático. No lo hay. Todos están dirigidos por entidades
privadas -en manos de poderosos oligarcas financieros- que controlan por
completo a los políticos peleles que ellos mismos colocan en los
gobiernos. La supuesta rivalidad entre
derecha e izquierda es pura quimera para engañar a los pobres ignorantes
altamente ideologizados. Las dos actúan para satisfacer a la clase dominante. Por
consiguiente, el pueblo no tiene representación alguna y nunca la ha tenido.
Esta es la realidad que nadie quiere ver y que el poder quiere ocultar.
Cada generación ha sido adoctrinada en el culto al Estado y en la
existencia y pertenecía a una “patria”. La aceptación incondicional, por parte
de las masas aborregadas, de banderas, himnos y constituciones, son el
testimonio viviente de una mentalidad basada en la dependencia de los
gobernantes. Cualquiera que crea que una doctrina gubernamental que define
“derechos” es justa y necesaria, está colaborando, sin saberlo, a su propia
esclavitud. El principio y el fin de la libertad de cada uno de nosotros no
recaen sobre ningún gobierno. Los gobiernos no tienen ningún derecho legítimo a
gobernar sobre nadie. Conviene recordar que los gobiernos están formados por
políticos títeres del poder global del dinero. Y son, como ya he dicho
infinidad de veces, lo peorcito de la humanidad.
Dicho esto, hablemos ahora de Ceuta.
Lo primero que deberíamos preguntarnos es si nos están diciendo toda la
verdad. Pues claro que no nos están contando toda la verdad. La verdad sólo la
saben quienes han organizado este “sarao”, así como el verdadero objetivo del
mismo.
Todo lo que estamos escuchando a políticos, analistas, tertulianos y
periodistas no es más que pura distracción. Porque decir, como asegura el
Gobierno, que la invasión de Ceuta es un problema relacionado con la inmigración
ilegal y las mafias que trafican con personas, es de lo más pueril, por decirlo
de una manera suave.
Luego están los medios extranjeros que o bien son analfabetos o quieren
confundir a la opinión pública tergiversando la historia, diciendo que Ceuta es
una colonia española arrebatada a Marruecos. Nada más lejos de la realidad.
Ceuta es española desde 1457, cuando la Corona de Castilla y Portugal estaban unidas. Luego,
cuando volvieron a separarse 60 años más tarde, Ceuta decidió quedarse en
España por voluntad propia. El reino alauita de Marruecos se creó en 1631.
Entre 1912 y 1956, el país estuvo bajo protectorados de Francia y España. Y es
a partir de 1956, cuando Marruecos alcanzó su independencia y formalizó la
monarquía actual. Por lo tanto, Ceuta es tan española como lo es Sevilla,
Madrid o Burgos y nunca, repito, nunca fue una colonia arrebatada a Marruecos,
ya que nunca la poseyó.
Aclarado esto, lo que ha ocurrido en Ceuta es simple y llanamente una
invasión de Marruecos a un territorio español. Obviamente, esto se ha llevado a
cabo con la connivencia del Gobierno de España, ya que los servicios de
inteligencia españoles sabían de antemano lo que iba a pasar. Lo que hay que
preguntarse es por qué el Gobierno no hizo nada al respecto. Porque, ¿te
imaginas que 70.000 cubanos entraran en Miami y el Gobierno de EEUU no hiciera
nada? No, ¿verdad? Pues eso.
Lo que está sucediendo en torno a Ceuta nada tiene que ver con la
inmigración ilegal (los inmigrantes son simplemente carne de cañón utilizados
como cobayas humanas), sino con el control del Estrecho de Gibraltar y las vías
de acceso al Mar Mediterráneo.
Los propios españoles no somos conscientes de la relevancia geopolítica
que tiene el Estrecho de Gibraltar y de que España posea aguas territoriales de
una y otra orilla. De hecho, en España nadie habla de ello. Sin embargo, esta
farsa de que lo ocurrido en Ceuta es una venganza de Trump y Netanyahu por no
dejar utilizar las bases para la guerra de Irán al primero (mentira) y por
criticar el genocidio de Gaza al segundo (nuestro Presidente lo hizo para ganar
votos), no es más que una cortina de humo para distraer al “populacho” que
anda, como siempre, perdido en causas que no entiende.
Todos sabemos lo que está pasando con el Estrecho de Ormuz. Y, claro
está, EEUU e Israel han tomado nota y buscan asegurarse que el Estrecho de
Gibraltar no dependa de un único país, España, y que esta vía marítima tenga
dos pasillos: uno español y otro marroquí. De ahí la apuesta de EEUU e Israel
por Marruecos.
Ceuta, por su ubicación geográfica, permite que España controle uno de
los pasos marítimos más importantes del mundo. Sin embargo, si España cediera Ceuta
a Marruecos se formaría un segundo corredor que, obviamente, estaría gestionado
directamente por Marruecos; o lo que es lo mismo, bajo el control de EEUU e
Israel, actualmente socios inquebrantables de Marruecos.
Nuestra corrupta clase política lleva años (porque alguien así lo ha
querido) balcanizando España con el Estado de las Autonomías. Así que lo de
vender a Marruecos Ceuta y Melilla (sin descartar las Islas Canarias) no es
nada descabellado.
La pregunta es: ¿qué estamos haciendo los españoles al respecto? Lamentablemente,
absolutamente nada (de vacaciones, como si con nosotros no fuera la cosa). Obviamente,
con un pueblo tan estúpido, dócil e insolidario (nadie se acuerda de que a los
ceutíes les están jodiendo la vida) no es de extrañar que los gobiernos hagan
con nuestro país lo que le dé la gana.
Lo que no es de recibo es que después de 10 días todavía haya pululando
por Ceuta entre 8.000 y 11.000 personas (según datos oficiales de la Ciudad
Autónoma), que irrumpieron en nuestro país dando una patada en la puerta, sin
que nadie les diga que tienen que volver por donde han venido.
Respecto a los menores no acompañados, llamados coloquialmente “menas”,
es de juzgado de guardia. Estos son los primeros que deberían ser devueltos a
Marruecos con sus padres. Y si sus padres no se quieren hacer cargo de ellos,
que lo haga el Gobierno de Marruecos. Porque, ¿a santo de qué tenemos que
hacerlo nosotros?
Los menores no tienen todavía criterio suficiente para saber lo que
quieren, por eso no votan y requieren el permiso de sus padres para todo.
Entonces, ¿quién le ha dado permiso al Gobierno de España para apoderarse de
los niños de otro país simplemente por haber cruzado la frontera? Todo eso de
los derechos humanos y de que son menores y hay que protegerlos es la excusa
perfecta para quedarse con ellos.
La verdad es que es bastante extraño que un país se deshaga de su
potencial humano de futuro y se lo deje arrebatar por otro. ¿No será que forma
parte de una agenda?
En España hay actualmente 1.375 centros de protección de menores en
total, que suman unas 20.000 plazas de acogida. Oficialmente, no existen
centros exclusivos de “menas”, sino que los menores extranjeros no acompañados
son integrados dentro de la red general de protección a la infancia gestionada
por las comunidades autónomas. Por lo tanto, la acogida de menores extranjeros
no es temporal, sino definitiva.
Y mientras todo esto está ocurriendo, nuestro Presidente del Gobierno disfrutando de unas largas vacaciones en La Mareta (que no las tienen la mitad de los españoles), al igual que la oposición. Esto demuestra que todos, absolutamente todos son cómplices. Pero, claro está, con un pueblo tan estúpido, ignorante y sumiso –como ya se vio durante la falsa pandemia- no tienen de qué preocuparse, ya que saben que no va a mover un solo dedo por defender Ceuta, Melilla e incluso las Islas Canarias.
