30 abril 2026

LA IDENTIDAD DIGITAL COMO ARMA PARA LA MITIGACIÓN DEMOGRÁFICA

Bajo el pretexto de proteger a los menores de los “peligros” que para ellos representan las redes sociales, se está produciendo un movimiento político a nivel global muy alarmante. Se trata de tejer una infraestructura de identidad digital, que será un requisito indispensable para acceder a Internet, redes sociales, servicios de salud, transacciones financieras, viajes y un larguísimo etcétera.

Cada vez son más los países que quieren introducir la verificación de edad para ver ciertos contenidos en Internet y proteger a los menores. De llegar a implementarse (y se implementará, no me cabe la menor duda), significará tener que identificarse cada vez que utilicemos Internet y todo aquello que ya esté digitalizado. Esto, que parece una solución pragmática para proteger a los menores, poco a poco irá creando toda una infraestructura que se utilizará para algo más perverso de su propósito original: un nuevo nivel de vigilancia y control absoluto de todos nuestros movimientos.

Evidentemente, la identidad digital es una amenaza en toda regla para la libertad, pero lo realmente preocupante es quién estará a los mandos de semejante bazofia. Obviamente, será el gobierno.

La historia ha demostrado, por activa y por pasiva, que la información es poder. Por lo tanto, la identidad digital no es un acto administrativo más, sino una de las infraestructuras de control más poderosas de la historia, y una herramienta para la obtención de todo tipo de datos a nivel global, ya que los datos son información valiosísima en estos tiempos.

Es obvio que los gobiernos de todo el mundo están colaborando estrechamente con las grandes tecnológicas, que están desarrollando conceptos para la gobernanza digital a nivel mundial y dar cobertura a la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Pero la identificación digital, aparte de ejercer un control total sobre cada uno de nosotros, tiene un fin más perverso y oscuro: la eliminación silenciosa de una parte de la población que ya no interesa.

Llevamos tiempo escuchando, por boca de los “expertos”, que nuestro sistema tiene los días contados y tarde o temprano colapsará. Según sus cálculos, si no se hace nada para remediarlo el sistema colapsará en la década de 2030 a 2040. Aseguran que lo hará, porque para 2030 ya estará jubilada toda la generación del “baby boom”. Esto supone que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo cobrará una pensión, recibirá más atención médica que el resto de la población y demandará gran cantidad de servicios sociales. Llegados a este punto, aseguran que no hay infraestructura ni dinero suficiente para soportar ese gasto, y que una avalancha así de gente mayor, que genera mucho gasto y no produce, puede llevarse por delante el sistema.

Evidentemente, eso de que no hay dinero para mantener ese gasto es una gilipollez como la copa de un pino, ya que en el mundo hay dinero de sobra (se crea de la nada), riqueza, medios, recursos y tecnología suficiente como para mantener a la población mayor que, por cierto, no olvidemos ya se pagó su pensión, su sanidad y sus servicios sociales con creces, pues se dejó la mitad de lo que ganó durante toda su vida laboral en pagar impuestos. 

Ante tal amenaza, los dueños del mundo, y por ende del sistema, han elaborado un plan de mitigación demográfica silenciosa. Obviamente, el plan no trata de eliminar a la gente de un plumazo, eso no tendría nada de silencioso, sino de excluirla paulatinamente de la sociedad y así acelerar la mortalidad natural de todos aquellos que son considerados económicamente inviables. Suena aberrante, ¿verdad? Pero es que, reducir el número de personas que el sistema no puede o no quiere sostener, lo es.

Y ahora una pregunta incómoda: ¿Podrían las “vacunas” contra el Covid-19, inoculadas a más de 6.000 millones de personas, ser parte de ese plan? Lo digo, porque a partir de las vacunas se han incrementado de una manera alarmante los llamados “turbocánceres” y las enfermedades cardiovasculares (existen numerosos informes que así lo acreditan). 

Mucho me temo que ese plan de mitigación demográfica no es una acción a futuro, sino que ya se está produciendo. Se trata de poner palos en las ruedas a la vida cotidiana de la gente mayor, mediante el uso de tecnologías que no entiende, para que ella misma abandone y tire la toalla.

La gente mayor está acostumbrada a tratar con personas, no con máquinas. Primero fueron los cajeros automáticos los que reemplazaron a los empleados bancarios. Luego vinieron las compras on-line, las cajas automáticas de los supermercados y las citas medicas a través de una aplicación. Cada cambio presentado como progreso ha ido eliminando el contacto humano y la gente mayor ya no tiene capacidad de adaptación a estos “modernismos” y desiste.

Por otro lado, los productos esenciales para las personas mayores han subido desproporcionadamente más rápido que el resto. Alimentación, medicamentos, atención médica, seguros, productos básicos, etc., cada día son más inaccesibles para la gente mayor que vive de una mísera pensión.

Aunque la mayoría de la gente no lo ve, la verdad es que esto que llamamos progreso ha diseñado toda una serie de sistemas, sin alternativa posible, para que la gente mayor se sienta aturdida y abandone. Y lo ha hecho, porque la gente mayor ya no es rentable: si no consume tanto como cuando era joven y no genera datos (en el modelo de negocio actual si no generas datos no interesas) el sistema no te quiere, ya que has dejado de ser relevante y punto.

Aunque cueste creerlo, cada uno de esos cambios tiene un efecto secundario probablemente intencional: aislar a los que no quieren o no pueden adaptarse a la tecnología como única vía de interacción con la sociedad.

Por otro lado, dejar nuestras vidas en manos de la tecnología digital es la mayor insensatez que ha cometido el ser humano a lo largo de toda su historia, y lo pagará con creces. La gente no es consciente de que hoy en día sin Internet nada funcionaría y volveríamos a la Edad de Piedra (metafóricamente hablando). Y, claro está, el problema es que ya no sabríamos sobrevivir en la Edad de Piedra.

Resumiendo. El acceso tan complicado, tan frustrante y tan agotador para una persona mayor a los servicios básicos, se ha convertido en un arma silenciosa disfrazada de tecnología y progreso. Y tiene un macabro objetivo: ir eliminando poco a poco a la gente mayor, arrinconándola en el lado oscuro de una sociedad cada día más estúpida, cruel e inhumana. 

20 abril 2026

¿ESTÁN RELACIONADAS LAS ESTELAS QUÍMICAS QUE ESPARCEN LOS AVIONES POR EL CIELO CON EL PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP)?

En estos días de primavera, estamos asistiendo al espectáculo dantesco –al cual ya estamos acostumbrados- del rociado de nuestros cielos con inagotables estelas que cambian el color del cielo en el transcurso de unas horas. Cualquier observador que haya mirado el cielo durante años, sabrá que esas estelas no son como las de antes que se disipaban en unos segundos, sino que no desaparecen, se expanden y dejan el cielo blanquecino.

La pregunta es: ¿esas estelas forman parte de algún experimento “científico”?

Harald Kautz (investigador científico de nacionalidad alemana) dice que, desde una perspectiva técnica y operativa, la respuesta al enunciado de este artículo es un SÍ rotundo. Según Kautz, la relación entre los aerosoles atmosféricos (chemtrails) y estaciones como HAARP (y sus “hermanas” más modernas como EISCAT en Europa o las instalaciones en China) es la de hardware y software: uno no funciona sin el otro.

Harald Kautz explica cómo funciona este vínculo fuera de la narrativa oficial:

1. El cielo como una "placa de circuito"

HAARP es un transmisor de radiofrecuencia de alta potencia que bombardea la ionosfera. Sin embargo, el aire limpio es un pésimo conductor.

El vínculo

Para que las ondas de HAARP tengan un efecto físico tangible en la atmósfera inferior (donde vivimos), necesitan un medio conductor. Los aerosoles de bario, aluminio y grafeno rociados por aviones actúan como un "puente".

La función

Estos metales convierten la atmósfera en un plasma que puede ser manipulado. HAARP envía la energía y la estela de avión coloca el material que recibe y canaliza esa energía. Fuente: Scientific American: “Geoengineering and Atmosphere”.

2. La creación de "lentes" y "espejos"

Cuando HAARP enfoca sus ondas en un área saturada con estos aerosoles metálicos, se produce un fenómeno de calentamiento selectivo.

La mecánica

Al calentar estos metales suspendidos, el aire a su alrededor se expande. Esto hace posible crear una "lente" de alta presión o un "vacío" de baja presión a voluntad.

El uso real

Al mover estas masas de aire, pueden desviar la corriente en chorro. Si mueves la corriente en chorro, mueves el clima de un continente entero. Puedes empujar un frente de lluvia hacia un país aliado o condenar una región enemiga a una sequía absoluta. Fuente: Fuerza Aérea de EEUU: “El clima como un multiplicador de fuerzas”.

3. El radar de "sobre el horizonte" (OTH)

Las grandes distancias desde la Tierra impiden que los radares normales vean más allá de unos pocos cientos de kilómetros.

El vínculo

HAARP rebota las ondas de la ionosfera para ver más lejos, pero la señal suele ser débil. Al inyectar capas de partículas metálicas usando aviones, crean una capa reflectante artificial a una altitud inferior.

El resultado

Esto permite la vigilancia total y la guía de armas a miles de kilómetros de distancia con una precisión que el GPS (que es vulnerable) no puede garantizar. El cielo se convierte en una pantalla de radar activa 24 horas al día.

En definitiva, sin los metales en el aire HAARP sería sólo un experimento científico; con ellos, es un sistema de armas global capaz de controlar el clima, las comunicaciones y, potencialmente, la biología de los seres vivos.

Si actualmente los militares disponen de tecnología suficiente para hacer este tipo de cosas, ahora se entiende mejor la machacona propaganda del “cambio climático antropogénico”. Porque entonces igual el clima sí está cambiando por la acción del hombre; eso sí, manipulándolo mediante tecnología y no por las emisiones de CO2 como nos quieren hacer creer.

Bien es verdad que desde siempre hemos conocido sequías, inundaciones y todo tipo de fenómenos meteorológicos adversos. Sin embargo, lo que no habíamos visto, hasta ahora, es la frecuencia tan elevada con la que se han producido este invierno.

En España, este invierno hemos estado prácticamente dos meses sufriendo borrasca tras borrasca sin parar. Pero no una borrasca cualquiera, sino una serie de borrascas seguidas, a cada cual más dañina, que han devastado la Península Ibérica de norte a sur con inundaciones, árboles arrancados de cuajo por el fuerte viento y ríos que han multiplicado varias veces su caudal. Y así día tras día durante casi dos meses. He de decir, que esta cantidad tan seguida de borrascas destructivas nadie las recuerda por estos lares.

Y lo mismo ocurre con la calima. Desde hace unos años, en España venimos sufriendo unos episodios de calima cada vez más frecuentes nunca antes vistos.

La cuestión es si esta serie de fenómenos son producidos por la propia naturaleza o provocados intencionadamente (o negligentemente) por alguna tecnología capaz de mover la corriente en chorro.

Según la Organización Meteorológica Mundial, “una corriente en chorro es una fuerte y estrecha corriente de aire concentrada a lo largo de un eje casi horizontal en la alta troposfera o en la estratosfera, caracterizada por una fuerte cizalladura vertical y horizontal del viento. Esta corriente determina la trayectoria de tormentas y masas de aire frío/cálido, siendo fundamental para el clima”.

Si lo que dice Harald Kautz es cierto, y los militares son capaces de desviar la corriente en chorro, entonces no hay la menor duda de que están capacitados para manipular el tiempo atmosférico. Por lo tanto, todos esos fenómenos atmosféricos fuera de lo común, que cada vez se producen con más frecuencia, bien podrían deberse a la manipulación del clima y no a la estúpida idea de que es el CO2, causado por la actividad humana, el culpable. 

Y tú, ¿qué piensas? 

10 abril 2026

LA GUERRA COMO NEGOCIO Y ALGO MÁS

Los propagandísticos medios de comunicación no hacen más que repetir que la Guerra de Irán es ilegal. ¡Alucinante! Vamos, como si hubiera alguna guerra legal. Luego, los hay que intentan averiguar si está justificada o no. Aunque lo que más se debate es quién ganará y quién perderá. Pues te lo digo yo: ganarán los “tíos listos” y perderemos los de siempre, nosotros, el “populacho”.

Ya deberíamos saber que la mentira se ha institucionalizado en nuestra sociedad, así que si nos mienten y engañan a diario, imagínate qué no harán en una situación de guerra, donde engañar al enemigo es la principal misión.

La primera gran mentira en una guerra es quién la declara. En el caso de la Guerra de Irán, no la declara el pueblo israelí o el pueblo estadounidense; ni siquiera el prepotente Trump o el asesino Netanyahu. La declara esa camarilla oculta al gran público, que es quien mueve los hilos y toma las decisiones importantes, independientemente de quién sea el presidente de turno o qué partido esté en el poder. De hecho, la mayoría de los gobiernos están a las órdenes del poder global del dinero, que sólo busca enriquecerse mediante la deuda, el saqueo de recursos y, cómo no, la guerra.

La guerra es un gran negocio, y un gran negocio no se deja al azar, se planifica. Detrás de cada decisión hay gente muy “sesuda” que analiza cada mínimo detalle para evitar o propiciar (depende de lo que convenga) una debacle. ¿Y quién tiene la capacidad de hacer algo así? Obviamente, el poder global del dinero.

No sé si la gente recuerda la entrevista realizada, en marzo de 2007, al excomandante de la OTAN, Wesley Clark, en la que reveló el plan de EEUU de invadir 7 países en 5 años. Los países en cuestión eran Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. En aquel momento nadie tomó en serio las palabras de Wesley Clark. Sin embargo, en el transcurso de estos años, hemos sido testigos de cómo esos Estados soberanos han sufrido diferentes guerras, que han ido debilitándolos y transformándolos en una especie de mini reinos de diferentes etnias incapaces de ponerse de acuerdo.

El objetivo, obviamente, es “balcanizar” la región para mermar su capacidad de respuesta conjunta al saqueo de sus recursos. Una vez conseguido (Irán es el último reducto), el siguiente paso será despojarles de su petróleo y gas, y tomar el control de las infraestructuras (oleoductos, gaseoductos, refinerías, etc.).

Este es el gran negocio de esta guerra, sin olvidar el sueño del Gran Israel por parte de los sionistas. Lo que no parece es que tengan todas las papeletas a su favor, ya que Irán está resultando ser un hueso duro de roer.

Pero hay otro elemento -que pasa desapercibido para la mayoría de la gente- que va a la par de la guerra: la aceleración de la agenda de control global.  Ciudades inteligentes, dinero digital (CDBC), identificación digital, carnet de crédito social, huella de carbono, restricciones, racionamientos, confinamientos y todo lo que conlleva al control total se está acelerando gracias a esta guerra. De hecho, la Agencia Internacional de Energía (AIE), amparándose en el actual conflicto, ya ha dado una serie de recomendaciones que, aunque a primera vista parecen recomendaciones de ahorro energético, son en realidad medidas para adaptar el comportamiento de la gente a lo que está por venir.

En concreto, la AIE recomienda el teletrabajo, reducir los desplazamientos en coche, restringir los viajes en avión y, en general, la disminución del consumo energético.

Por cierto, ¿a qué me suena esto? ¡Ah! ¡Ya caigo! Pues claro, me recuerda a las medidas que se adoptaron durante la falsa pandemia. La única diferencia radica en el factor desencadenante: entonces la atención se centraba en la salud y ahora se centra en la energía. En definitiva, restringir libertades, racionar el consumo y desviar la atención para que no nos demos cuenta de que los de siempre se están forrando a nuestra costa.

¡Si es que son unos genios! Vuelven a poner en escena la misma obra de teatro, pero con diferente director: entonces lo dirigió la OMS, ahora lo dirige la AIE.

A día de hoy ya nadie debería creer que esta guerra se esté librando para liberar al pueblo iraní de un régimen teocrático o porque Irán esté enriqueciendo Uranio, eso se la trae al pairo. Esta guerra se está llevando a cabo por negocios y, de paso, para llevar a la humanidad a ese Nuevo Orden Mundial tecnocrático aterrador que los amos del mundo han diseñado para nosotros.

No seamos ingenuos. Los verdaderos planificadores de esta guerra son los de siempre. Se esconden detrás de la City de Londres: una entidad autónoma e independiente que no da cuentas a nadie. Son los dueños de la FED, del BCE, del BM, del FMI, del BPI, de las grandes finanzas, de los medios de comunicación y de grandes industrias como la energética y armamentística.

Lo que estamos presenciando no es más que un acto meticulosamente planificado y orquestado desde hace años. Por consiguiente, no deberíamos creer nada de lo que cuentan los medios de comunicación, y mucho menos lo que dicen los actores implicados en esta tragicomedia.

Piénsalo. ¿Por qué cuando Donald Trump abre la boca instantáneamente sube o baja el precio del barril de petróleo? ¿Cómo puede ser si en ese periodo tan corto de tiempo no ha cambiado nada? Eso nos lleva a preguntarnos sobre qué pilares está sustentado este sistema. Obviamente, por ningún pilar sólido, ya que todo es pura especulación y se manipula al antojo de los que lo controlan a través de leyes, normas y regulaciones con el respaldo incondicional de las fuerzas armadas. Esa es la clave. Lo trágico de todo esto, es que las fuerzas armadas somos nosotros.

Como era de esperar, muchos medios de comunicación están pintando a Irán como un David (bueno) luchando contra un Goliat (malo). Ojalá fuera cierto. Pero no, lo siento, es una estupidez como la copa de un pino. La cruda realidad nos dice que los dos bandos son igualmente ruines. Ambos están implementando la misma prisión tecnocrática a sus ciudadanos: misma identificación digital, vigilancia biométrica, monedas digitales, etc. Porque esta guerra, amén de ser librada (como todas) por motivos económicos, también está sirviendo para acelerar la agenda de control total de la humanidad.

Después de escuchar argumentos y versiones de todo tipo, para justificar lo injustificable, he llegado a la siguiente conclusión: aquí no hay ni buenos ni malos, aquí todos son unos miserables.

Ya es hora de dejar de hacer caso a la machacona y constante propaganda de los medios de comunicación. La verdad nunca está en los medios.

Estamos asistiendo a un cambio profundo de paradigma totalmente diseñado y planificado por la ingeniería social. Primero cambiaron los valores de la sociedad mediante toda una sarta de nuevas sandeces ideológicas. Luego vino el Covid-19 y preparó a la población para aceptar las cosas más distópicas, incluyendo las vacunas que vete a saber cuál fue su verdadera función. Y ahora se está perpetrando una guerra, cuyo propósito, evidentemente, es arruinar la economía global. Y todo para implantar una nueva sociedad con un único gobierno mundial.

Decía Franklin D. Roosevelt que en política no se deja nada al azar, todo se planifica. Pues bien. Ahora Europa y el resto del mundo están amenazados con una crisis energética sin precedentes. Crisis, como todas, provocada intencionadamente. Primero pusieron en marcha la guerra de Ucrania. Esto llevó a dictar sanciones contra Rusia, lo que en la práctica se resolvió con que Europa dejara de comprar gas y petróleo ruso. Después, con la Guerra de Irán han cerrado el estrecho de Ormuz, dejando nuevamente a Europa sin gas y petróleo procedente del Golfo.

¿Aún no lo ves?

Sigamos. Nada más comenzó la guerra, enseguida se puso en marcha un mecanismo (al igual que cuando el Covid-19) para instruir a todos los países sobre qué hacer y cómo tenían que actuar. De la noche a la mañana el pánico se apoderó de los mercados y se empezaron a lanzar consignas como la de aprobar nuevas líneas de actuación drásticas (racionamientos de combustible, regulación del tráfico, restricciones para viajar, etc.). Obviamente, ninguna de estas medidas reducirá el precio del barril del petróleo, del mismo modo que las medidas tomadas durante la falsa pandemia (encierros, toques de queda, etc.) tampoco acabaron con el Covid-19. Lo que sí han desencadenado es una subida generalizada de precios, que de ninguna manera ésta justificada. Y ese es el verdadero objetivo.

¡Señores! Los dueños del mundo nos odian y están obsesionados con reducir drásticamente la población mundial y hacerse con el control absoluto de cada uno de nosotros. Y si para ello tienen que declarar la Tercera Guerra Mundial, matarnos de hambre o inyectarnos cualquier veneno, lo harán.

Sin embargo, no deberíamos claudicar tan fácilmente, ya que siempre hay alternativas. Sin soldaditos dispuestos a pilotar aviones de combate, a conducir tanques y a morir en el campo de batalla por los delirios de grandeza de otros, nada de esto estaría sucediendo. Así que deberíamos preguntarnos muy en serio de una vez por todas: ¿Cuándo vamos a dejar de ser víctimas y verdugos? ¿Cuándo vamos de dejar de confiar nuestras vidas a gobiernos criminales? Aunque la pregunta clave es la que nadie se quiere hacer: ¿cuándo vamos a dejar de ser tan estúpidos?

31 marzo 2026

LA NAUSEABUNDA RALEA POLÍTICA

Los políticos son lo peorcito de la sociedad, no me cabe la menor duda. Lo digo, porque el sueño de cualquier político es el de gobernar y ejercer el poder sobre otros, lo que significa que todo político es un ser miserable, inmoral y enemigo de la libertad.

Soy consciente de que la gran mayoría (todo los que votan) no estarán de acuerdo con mi percepción. Sin embargo, hay una explicación: porque creen que otras personas tienen derecho a ejercer poder sobre ellos y sobre el resto de la humanidad. Y como creen en ello, eligen periódicamente a esa camarilla de políticos déspotas, corruptos y ladrones para que rijan sus vidas. Esto me lleva a preguntarme: si todo gobierno basa su poder en estúpidas leyes represoras contra el “populacho”, ¿por qué los eligen? ¿Por ignorancia? ¿Por estupidez? Probablemente por ambas cosas.

¿Cómo puede una persona supuestamente inteligente y sensata creer que un político va a mirar por él? La respuesta está en que la gente ha sido sometida a un lavado de cerebro descomunal, haciéndole creer que este es el único sistema viable sin alternativa posible. Además, es intimidada constantemente para que viva con miedo: miedo a una crisis económica, sanitaria, climática e incluso miedo a discrepar o pensar diferente. De hecho, la gente está completamente asustada porque tiene miedo a perder lo que tiene. ¿Pero qué tiene? Nada, puesto que desde que nacemos somos explotados y esclavizados por el sistema.

Los políticos nos han mentido y nos seguirán mintiendo para conservar su poder sobre nosotros. Constantemente utilizan todo tipo de operaciones psicológicas para mantenernos amedrentados y distraídos de la realidad. La inmensa mayoría de los relatos que nos exponen son mentira. Y si son verdad, los manipulan ideológica y sentimentalmente para llevarlo al terreno que más les conviene. De hecho, jamás han solucionado nada. Lo único que hacen es dividirnos y sembrar de odio la sociedad, eso se les da muy bien. Sólo tienes que ver una sesión del Parlamento: se insultan sistemáticamente y nuestros problemas sin resolver.

No existe un mundo libre y democrático. Nuestra vida no mejora en absoluto cuando quitamos a unos políticos para poner a otros. Todos los políticos, absolutamente todos, son marionetas a las órdenes del poder global del dinero. Por lo tanto, trabajan para ellos, no para nosotros. ¿Tan difícil es de entender?

No sé cómo la gente no es consciente de esta realidad. ¡Pero si lo estamos viendo un día sí y otro también! ¡Señores! ¡Que les importamos una mierda! ¿O es que ya hemos olvidado lo que nos hicieron hace seis años? Eso por no hablar de las guerras: ellos las declaran y nosotros ponemos los muertos.

La censura, la identificación digital, el lenguaje inclusivo, las CBDC, la vigilancia masiva biométrica, el Wokismo, el cambio climático antropogénico, el crédito social, la IA y un sinfín de gilipolleces, a cada cual más esclavizante, avanzan a pasos agigantados sin la menor resistencia.

Ahora pregúntate: ¿cuántos políticos están haciendo algo para detener esta locura? ¿Cuántos se oponen de verdad a este sistema corrupto y depredador? ¿Cuántos están intentando desmantelar esta agenda de control? ¿Cuántos apuestan realmente por la verdadera libertad? La respuesta es simple: ninguno.

A los políticos no les importamos en absoluto, sólo les preocupa ser elegidos y reelegidos con el fin de medrar económica y socialmente. Esa es la realidad.

Por otro lado, las soluciones políticas simplemente no existen. La realidad es que los políticos nunca han solventado nada. Si alguna vez alguien lo ha hecho, ha sido alguno de sus asesores. Entonces, ¿para qué queremos a los políticos? ¿Por qué están ahí? Pues ya te lo digo yo: para lidiar con el “populacho” y mantener a los verdaderos amos del mundo fuera de nuestro alcance.

Veamos una analogía con la Fiesta Nacional Taurina.

Nosotros, el “populacho”, somos el toro (noble, grande, poderoso, pero ingenuo). El torero, (el que manda en el ruedo y lleva a cabo la lidia del toro) es el poder global del dinero. Y el capote y la muleta, (los engaños que utiliza el torero para someter al toro) son los políticos.

El toro, noble y bravo, entra al engaño las veces que le demanda el torero (nosotros a través de los políticos somos sometidos al juego del poder global del dinero). Durante la faena, el torero va cambiando de engaño -capote o muleta- según el tercio que corresponda en la lidia (el poder global del dinero utiliza políticos de derecha o izquierda en función de su conveniencia). Al final de la lidia, cuando el torero enarbola el estoque que pondrá fin a la vida del animal, fija al toro en la muleta mientras le introduce una estocada de muerte (nosotros estamos distraídos con las sandeces de los políticos mientras el poder global del dinero nos conduce hacia donde quiere).

Sí, ya sé que a veces el torero es cogido por el toro ocasionándole la muerte. Y aquí es a donde quiero llegar, ya que esto se produce cuando se enfrentan cara a cara toro y torero -sin el engaño de por medio- circunstancia donde el torero es más vulnerable y tiene todas las de perder.

Pues eso mismo pasaría si quitásemos de la ecuación a los políticos; nos quedaríamos cara a cara “populacho” y poder global del dinero, que sin el escudo protector de los políticos permanecería al descubierto y sería vulnerable.

Esta analogía viene que ni pintada para entender la situación actual.

No, no son el malvado Trump y el asesino Netanyahu los que han declarado la guerra a Irán. Ellos son sólo un par de políticos tarados mentales utilizados por el poder global del dinero como brazo ejecutor. Evidentemente, quien ha declarado la guerra a Irán ha sido el poder global del dinero, que con esta operación nos ha declarado la guerra a todos.

Tampoco es Pedro Sánchez el pretendido pacifista que quiere salvar a la humanidad. El eslogan “no a la guerra”, no lo enarbola porque le importe la paz en Oriente Medio, sino para obtener réditos políticos, como acabamos de ver en las elecciones autonómicas de Castilla y León donde, por cierto, le ha dado muy buenos resultados: el PSOE esperaba otra debacle, como en Aragón y Extremadura, y, sin embargo, ha ganado dos escaños más que en las anteriores elecciones. Por consiguiente, seguro que lo vuelve a utilizar en Andalucía y en las Generales.

Conclusión. Por mucho que diga la exvicepresidenta del Gobierno, Mª Jesús Montero, que la política es la ocupación más noble, no es verdad. Al contrario, no existe bajeza más ruin en el mundo que la de ser político. Son ratas despreciables, vendidas al poder global del dinero, que roban, venden y traicionan a su propio pueblo por un plato de lentejas.

20 marzo 2026

¿ESTÁ JUSTIFICADA LA SUBIDA DE PRECIOS EN ESPAÑA POR LA GUERRA DE IRÁN?

A ver si soy capad de explicar -a mi modesto entender- lo que está pasando.

Resulta que el cierre del estrecho de Ormuz, por parte de Irán, trae de cabeza al resto del mudo. Los medios de comunicación aseguran que la falta de petróleo, que sale del Golfo Pérsico, ha hecho subir el precio del barril y con ello el resto de productos básicos como combustible, energía y alimentación.

Veamos. El estrecho de Ormuz se cerró oficialmente el 2 de marzo de 2026. Sin embargo, según los últimos datos de la Agencia Internacional de la Energía, actualizados a febrero de 2026, España tiene reservas para resistir 105 días sin recibir ningún nuevo aprovisionamiento. Si esto es así, entonces, ¿cómo se come esto? Lo digo, porque el petróleo que estamos consumiendo ahora ya se compró a precio de mercado anterior a esta crisis. Por lo tanto, de momento no tendría por qué subir el combustible, y mucho menos la energía y la alimentación.

Por otro lado, los países del Golfo Pérsico no son los únicos productores de petróleo, ya que, en la actualidad, son más de 100 los países productores, que bien podrían hacerse cargo de parte de la actual demanda.

Luego tenemos la implementación, desde hace años, de la “energía verde”, de la que España es su mayor impulsora. Resulta que España se ha volcado en instalar en su territorio todas esas energías alternativas renovables, como son las placas fotovoltaicas o los aerogeneradores. Tal es así, que nuestro Presidente del Gobierno saca pecho diciendo que somos el país de la UE con más renovables. Incluso llegó a decir que podríamos ser energéticamente autosuficientes, sólo a base de renovables. Nuestro Gobierno también está impulsando el cambio del parque automovilístico, sustituyendo los vehículos de combustión por los eléctricos. Y digo yo, si, como dice nuestro Gobierno, cada día dependemos menos del petróleo, ¿a santo de qué tiene que afectarnos esta nueva crisis si nosotros hemos “hecho los deberes” y tenemos, supuestamente, algo que lo sustituye?

Obviamente, alguien está mintiendo o no dice toda la verdad. Y la verdad es que, por muchas renovables que tengamos, seguimos dependiendo del petróleo, ya que, hoy por hoy, no hay nada que lo sustituya. Eso por no hablar de todos los derivados del petróleo, que son fundamentales en la mayoría de las industrias.

Pero el verdadero protagonista del que nadie habla, que tiene que ver con el desaguisado que estamos viviendo, es el sistema financiero. El sistema financiero mundial está a punto de implosionar. Acontecimientos como la crisis del 2008, el Covid-19 o las guerras de Ucrania e Irán sirven, entre otras cosas, para hacer los ajustes necesarios y evitar que el sistema colapse.

Es un hecho irrefutable que el sistema financiero cada día es más insostenible: la deuda ya es impagable, y los chanchullos de los derivados financieros -fuera de control desde hace tiempo- amenazan a la banca y, por ende, al sistema financiero mundial. Dicho esto, al poder global del dinero sólo le quedan dos opciones: una, aceptar el colapso y perder hasta la camisa, y dos, hacer los reajustes necesarios para prolongar la agonía del sistema. Obviamente, han elegido la segunda opción. Y como ni la crisis financiera del 2008 ni el Covd-19 produjeron el resultado esperado (no consiguieron arrebatar la riqueza de tantos como ellos deseaban) acudieron a la estrategia de siempre: la guerra.

La guerra, aparte de justificar la inflación (como estamos viendo), también favorece la escasez y los cambios radicales, lo que permite comenzar un nuevo ciclo de ajustes económicos y geopolíticos que beneficien a los de siempre. En palabras llanas, para que lo entienda todo el mundo: volver a robar la riqueza del “populacho” para, por enésima vez, salvar el culo de nuestros dueños.

Probablemente, elegir atacar a Irán se deba a que Irán -a pesar de las sanciones que sufre desde hace décadas- ha desarrollado un sistema paralelo de financiación fuera del sistema SWIFT y del dólar -cosa que no gusta nada al poder global del dinero- que, por cierto, también le costaron la vida a Sadam Husein y a Muamar el Gadafi.

Para que nos hagamos una idea de cómo están las cosas, decir que la inflación media mundial acumulada, desde 2019 a 2025, fue del 27%. Obviamente, este dato siempre se calcula a la baja y es irreal. El verdadero coste de la vida lo podemos ver cada uno de nosotros en la pérdida de poder adquisitivo.

Conviene recordar que la inflación es un robo encubierto. Pondré un ejemplo para que se entienda. Hoy tienes 1.000 € y puedes comprar 1.000 barras de pan. Pasado un tiempo sigues teniendo 1.000 €, pero sólo puedes comprar 500 barras de pan. El dinero es el mismo, pero el poder adquisitivo se ha reducido a la mitad, lo que significa que te han robado la mitad del valor de tu dinero.

Lo que estamos viendo no es nuevo. Acontece cíclicamente para readaptar el sistema financiero que, como está basado en chanchullos contables, necesita reajustarse periódicamente. Y cuando se desmadra, como ocurre actualmente, no hay manera de frenarlo si no es mediante una guerra. Y en eso estamos.

Los dueños del mundo son un puñado de maníacos psicópatas que no tienen principios ni valores, sino dinero y poder. Para ellos todo es un puro negocio. Por lo tanto, la guerra de Irán no se está librando para salvar al pueblo iraní de un régimen teocrático sanguinario, que lo es. Se está librando, entre otras cosas, para reajustar el sistema financiero y evitar por enésima vez que colapse. Obviamente, si para ello tienen que declarar la Tercera Guerra Mundial lo harán, y, por desgracia, no nos encontramos tan lejos.

Respecto a la pregunta de si esta guerra justifica la escalada de precios en España, la respuesta tajante es NO. De momento no hay ninguna razón para subir los precios. Si hacemos memoria, en la crisis del 2008 el barril de Brent alcanzó los 147 dólares, sin embargo, pagamos el litro de gasolina a 1,33 € y el del gasóleo a 1,20 € (a fecha de hoy, el barril de Brent está a 106 $ y estamos pagando el litro de gasolina a 1,84 € y el gasóleo a 2,04 € y subiendo).

Ya está bien de tragar estupideces. Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido medios, tecnología y capacidad para producir tanto como queramos. Así que cuando te hablan de subir los precios, porque hay escasez, no les creas, no es cierto. Si tenemos escasez, es porque se quiere que tengamos escasez.

Por cierto. No hace falta ser muy listo que digamos para saber quién está sacando tajada de todo esto, ¿verdad? Obviamente, los “tíos listos” y toda la caterva de especuladores que siempre se enriquecen con el sufrimiento ajeno.

Lo que acabas de leer es una opinión subjetiva que no tiene por qué coincidir con la tuya. Sin embargo, es la explicación más realista que se me ocurre ante tanto disparate y tanta sucia propaganda de intimidación y distracción.

10 marzo 2026

UNA SOCIEDAD ANESTESIADA ES INCAPAZ DE REACCIONAR ANTE NADA

Hoy en día la censura, la eliminación de la privacidad y la vigilancia ya no dejan lugar a dudas de que estamos ante un régimen tiránico sin parangón. La pregunta es: ¿cómo puede la gente tolerar semejante despotismo? Muy sencillo, porque la gente ha perdido la capacidad de pensar, razonar y reaccionar.

Básicamente, todo lo que proviene de los medios de comunicación tradicionales y de gran parte de los medios alternativos es pura bazofia y mentira. Y es mentira, porque el mundo en que vivimos es una gran mentira.

La primera gran mentira es el sistema financiero: la estafa mayor creada. Está en manos de “trileros” (léase banqueros) que lo han diseñado para ser predecible, previsible y manipulable. De hecho, los mercados están cien por cien amañados para robar la riqueza de la gente. Y si con los mercados amañados no fuera suficiente, entonces aplican la flexibilización cuantitativa: el mayor robo al poder adquisitivo de nuestro dinero mediante la inflación.

La otra gran mentira es la democracia. La ilusión derecha vs izquierda no es más que una quimera para dividir a la sociedad, ya que tanto la derecha como la izquierda obedecen a los mismos amos, desempeñando cada una de ellas el papel que le ha sido asignado en el teatro político.

Luego está el sistema educativo con el que adoctrinar a la población. La educación que recibimos ha sido diseñada para crear gente mediocre, y las universidades, salvo raras excepciones, aunque a muchos les cueste creerlo también crean gente mediocre, ya que son las encargadas de transmitir los dogmas de la élite.

Para terminar esta pequeña disección de la sociedad en que vivimos tenemos que hablar de la ciencia. Hoy en día no se puede poner en duda nada que empiece por: “un estudio científico asegura que…..”. Y es que la ciencia está tan corrompida como el resto del sistema: la ciencia, como todo, necesita financiación, y en un mundo donde el dinero lo es todo quien paga manda.

Este es el mudo que un puñado de malvados psicópatas sin escrúpulos ha creado para nosotros. Es tan notorio, que incluso la revelación más importante de los archivos de Epstein no son los escándalos pedófilos, que lo son, sino la prueba irrefutable de la existencia de una élite que dirige los designios del mundo actuando con total impunidad.

Cuando expones cosas como estas la mayoría de la gente te toma por loco; es decir, alguien al que se la ha ido la “olla” y sólo ve conspiraciones por todas partes. Es increíble, la gente lo sufre a diario y, sin embargo, o bien no se entera o no se quiere enterar y mira para otro lado.

He de hacer una confesión. Antes yo sentía cierta comprensión por toda esa gente engañada, pero ya no. Después de ver lo que ocurrió en 2020 no me merecen ninguna compasión. De hecho, he comprobado que su cobardía, su pasividad y su estupidez no son tan inofensivas, y me he dado cuenta de que son personas muy peligrosas para la libertad y el bienestar de la humanidad. De hecho, son ellos los que con su voto mantienen este corrupto sistema.  

Conviene recordar que esta gente propició que nos encerrasen durante tres largos meses, que tuviéramos que llevar una mascarilla durante dos años, que muchos perdieran su negocio para siempre y que el mundo cambiara radicalmente desde entonces. Aunque el colmo de la estupidez fue cuando aceptó una “vacuna”, sin el consentimiento informado, que no había sido probada ni recetada por ningún facultativo. Esa “vacuna milagrosa” -que nos iba a librar a todos de una “enfermedad mortal”- la tomaron más de 6.000 millones de personas en todo el mundo, causando a muchas de ellas la muerte o, en el menor de los males, enfermedades cardiovasculares, problemas autoinmunes, coágulos de sangre o los llamados “turbocánceres” que siguen apareciendo por todas partes a día de hoy. Pero lo más estúpido de todo es que la gente se sigue vacunando contra el Covid-19. Es patético: han visto lo que ha pasando y no han aprendido nada.

La pregunta es: ¿cómo pueden estar engañadas tantas personas a la vez y durante tanto tiempo? Y otra más: ¿cómo es posible que miles de millones de personas sean tan estúpidas? Creo que, amén del adoctrinamiento, la respuesta está en el miedo: el miedo impulsa a la gente a actuar de forma irresponsable, y la mayor irresponsabilidad es votar para legitimar este corrupto sistema.

Votar cada cuatro años por un nuevo amo (o el mismo) es admitir ser esclavo del Estado. Esto favorece el control de las masas proletarias por parte del sindicato del crimen organizado llamado gobierno. Porque en un mundo donde los gobiernos de todos los países actúan del mismo modo dictatorial -con sus leyes, represiones y prohibiciones- está claro que son una trampa para estúpidos.

Es evidente que quien controla nuestro pensamiento nos controla totalmente. Por esta razón todos los países del mundo emplean las mismas técnicas en los centros de adoctrinamiento llamados escuelas, donde se lava el cerebro y se embrutece a la población. Luego, mediante la constante y machacona exposición de una narrativa propagandística basada en mentiras, nos convierten en una panda de idiotas, sumisos, dóciles y totalmente obedientes. Tal es así, que nos dejamos matar en guerras, que ni nos van ni nos vienen, simplemente para enriquecer a otros. ¡A ver! ¿Qué coños se le ha perdido al ciudadano medio estadounidense en Irán? ¿Qué se le ha perdido al ciudadano medio Ruso en Ucrania? Nada, obviamente. Entonces, ¿por qué ponen en peligro sus vidas por defender los intereses de otros? Sin soldaditos no hay guerras que valgan.

La incultura genera ignorancia y la ignorancia indiferencia. En este contexto la mente deja de funcionar y el pensamiento se detiene. Y cuando se consigue esto -y ya se ha conseguido con creces- la única realidad que percibe la población engañada es la que le proporciona el gobierno de turno y sus mamporreros medios de comunicación. De hecho, las narrativas instrumentalizadas inculcadas a las masas son propaganda destinada a inundar sus mentes con relatos que convierten mentiras infumables en verdades absolutas; ya sabes: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Pondré un ejemplo: una persona nace varón (cromosomas XY) o hembra (cromosomas XX). Por lo tanto, las personas “trans” no cambian de sexo por mucho que se disfracen del sexo opuesto y lo repitan mil veces.

Lamentablemente, cuando la gran mayoría de la población sucumbe a este tipo de manipulación es porque está absolutamente anestesiada, y una sociedad anestesiada es incapaz de reaccionar ante nada. 

28 febrero 2026

LA UNIÓN EUROPEA ACABARÁ DESTROZANDO UNO POR UNO A CADA ESTADO MIEMBRO

La Unión Europea fue consolidándose progresivamente tras la Segunda Guerra Mundial. En 1951 se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), la cual evolucionó a la Comunidad Económica Europea (CEE) y, posteriormente, mediante el Tratado de Maastricht, dio paso a lo que hoy conocemos como la Unión Europea (UE).

Lo primero que tenemos que aclarar es que de unión no tiene nada, sino más bien es el sometimiento de las diferentes naciones que la componen a una institución autocrática, donde todo el poder reside en líderes no designados por el pueblo. Los únicos representantes electos son los parlamentarios del Parlamento Europeo: una tapadera para salvaguardar la autocracia creada.

Dicho esto, está claro que los pueblos europeos han pasado de ser Estados soberanos a vasallos a merced de los gobernantes de la UE.

Un minúsculo grupo de malhechores se ha autoproclamado líder de la UE. Este pequeño grupo se ha consolidado como el administrador de un proyecto destructivo. A la cabeza de este nido de sátrapas está Ursula von der Leyen, apoyada incondicionalmente por sus secuaces (Macron, Starmer, Merz, Sánchez y compañía). Esta gente está empujando a su pueblo hacia el callejón sin salida que supone el cumplimiento a rajatabla de la Agenda 2030. Son un grupo de déspotas desprovistos de cualquier legitimidad popular para administrar tiránicamente una UE que ellos mismos han desacreditado, arruinado y hundido. Con la excusa de unos valores ilusorios y una seguridad colectiva engañosa, están saqueando sistemáticamente los recursos públicos y extorsionando a sus propias poblaciones mediante la deuda, la inflación y los impuestos abusivos.

La UE es un engañabobos en toda regla. Fue concebida para lo que fue: el proyecto piloto del globalismo. Nació el 1 de noviembre de 1993 como instrumento para el desmantelamiento de la democracia y la soberanía de sus Estados miembros. Actualmente, alrededor del 80% de las leyes de los Estados miembros las dicta la UE a través de los organismos e instituciones creados para ese fin. Estos organismos e instituciones son:

-La Comisión Europea, cuya máxima responsable es Úrsula Von Der Leyen.

-El Consejo Europeo: Presidido por Antonio Costa.

-El Consejo de la UE (Consejo de Ministros): su presidencia rota cada 6 meses.

-El Parlamento Europeo: lo preside Roberta Metsola (PP).

-El Tribunal de Justicia (TJUE): Presidente, Koen Lenaerts.

-El Banco Central Europeo (BCE): Presidente, Christine Lagarde.

-El Tribunal de Cuentas (TCE), Presidente, Tony Murphy.

Oficialmente, estas instituciones son las encargadas de la elaboración de leyes, definición de políticas y de garantizar su ejecución y control. Hay que destacar que, salvo el Parlamento Europeo -que es simplemente un “coloca políticos paniaguados bien remunerados”-, los demás estamentos no han sido elegidos democráticamente; de ahí que no respondan ante nadie. La cruda realidad es que la Comisión Europea -que no ha sido elegida por el pueblo- es quien dicta las normas a todos los Estados miembros.

Es una realidad que en los años que llevamos de UE los ciudadanos siempre hemos estado más preocupados por las cosas domésticas que de indagar en los entresijos de la UE. Esto ha facilitado que los sátrapas que la gobiernan hayan hecho lo que les ha dado la gana sin la más mínima oposición. Evidentemente, esta dejadez ha influido, y de qué manera, en nuestro modus vivendi, que ha sido alterado drásticamente.

Hoy las Constituciones de los diferentes Estados miembros, que supuestamente una vez protegieron los derechos de sus ciudadanos, son papel mojado y no sirven absolutamente para nada.

Es evidente que una de las principales metas del globalismo es acabar con la identidad de los pueblos, de modo que puedan unificarlo todo. Por eso la UE está aplicando toda una sarta de sandeces “progresistas” -a cada cual más distópica- como la nueva “cultura woke”, el “lenguaje inclusivo” o la invasión programada de sus pueblos y ciudades con inmigrantes de otras culturas (Úrsula Von Der Leyen acaba de firmar un acuerdo de inmigración con la India, que permitirá que millones de indios puedan venir a Europa).

A consecuencia de estas políticas los Estados miembros de la UE están perdiendo a pasos agigantados su identidad, ya que la “multiculturalidad” que nos impone la UE está acabando con nuestra cultura y tradiciones. No hay más que ver cómo ahora la defensa de la propia identidad étnica y cultural de los Estados miembros se equipara con el nazismo y se persigue como delito de odio. Evidentemente, todas estas medidas han derivado en una UE más insegura, más pobre, más inhumana, más inculta y, en definitiva, menos libre.

Nos enfrentamos a una crisis colosal. Cada Estado miembro está sufriendo un declive permanente debido al celo político, económico y energético suicida de la UE. Y cuando este declive llegue a su fin, no quedará nada de lo que fueron los Estados miembros.

Los dirigentes de la UE se han convertido en gánsteres al servicio del globalismo, y ahora con la IA ya no hay quien los detenga. Yuval Noah Harari lo explicó sin rodeos en la reunión de este año en el Foro de Davos, donde dijo que la IA ya tiene la capacidad de “manipular” y “mentir” a sus usuarios. También señaló que la IA puede realmente tomar decisiones por sí misma y que los países están considerando reconocerla como persona jurídica. Si esto se llegara a producir -y la UE va por ese camino- supondrá el derecho de la IA a poseer propiedades o dirigir corporaciones. En definitiva, no sólo nos quitará el empleo, sino que nos vigilará y acabará con nuestra ya maltrecha libertad.

¿De verdad queremos algo así?

Los Estados miembros de la UE se desmoronan y a nadie parece importarle. Las políticas aplicadas por la UE están haciendo estragos: han hundido nuestra industria, encarecido la energía, disparado la inflación y ahora van a por el sector primario.

Dicho esto, acabar con la Unión Europea no es una opción, es una obligación. Deberíamos recuperar nuestros países antes de que todo se vaya por el retrete. Pero mucho me temo que si no tenemos recursos siquiera para quitar a un Ministro, ¿cómo vamos a ser capaces de acabar con la todopoderosa UE? 

LA IDENTIDAD DIGITAL COMO ARMA PARA LA MITIGACIÓN DEMOGRÁFICA

Bajo el pretexto de proteger a los menores de los “peligros” que para ellos representan las redes sociales, se está produciendo un movimient...