A ver si soy capad de explicar -a mi modesto entender- lo que está pasando.
Resulta que el cierre del estrecho de Ormuz, por parte de Irán, trae de
cabeza al resto del mudo. Los medios de comunicación aseguran que la falta de
petróleo, que sale del Golfo Pérsico, ha hecho subir el precio del barril y con
ello el resto de productos básicos como combustible, energía y alimentación.
Veamos. El estrecho de Ormuz se cerró oficialmente el 2 de marzo de
2026. Sin embargo, según los últimos datos de la Agencia Internacional de la
Energía, actualizados a febrero de 2026, España tiene reservas para
resistir 105 días sin recibir ningún nuevo aprovisionamiento. Si esto es
así, entonces, ¿cómo se come esto? Lo digo, porque el petróleo que estamos
consumiendo ahora ya se compró a precio de mercado anterior a esta crisis. Por
lo tanto, de momento no tendría por qué subir el combustible, y mucho menos la
energía y la alimentación.
Por otro lado, los países del Golfo Pérsico no son los únicos productores
de petróleo, ya que, en la actualidad, son más de 100 los países productores,
que bien podrían hacerse cargo de parte de la actual demanda.
Luego tenemos la implementación, desde hace años, de la “energía
verde”, de la que España es su mayor impulsora. Resulta que España se ha
volcado en instalar en su territorio todas esas energías alternativas
renovables, como son las placas fotovoltaicas o los aerogeneradores. Tal es
así, que nuestro Presidente del Gobierno saca pecho diciendo que somos el país
de la UE con más renovables. Incluso llegó a decir que podríamos ser
energéticamente autosuficientes, sólo a base de renovables. Nuestro Gobierno
también está impulsando el cambio del parque automovilístico, sustituyendo los
vehículos de combustión por los eléctricos. Y digo yo, si, como dice nuestro
Gobierno, cada día dependemos menos del petróleo, ¿a santo de qué tiene que
afectarnos esta nueva crisis si nosotros hemos “hecho los deberes” y tenemos,
supuestamente, algo que lo sustituye?
Obviamente, alguien está mintiendo o no dice toda la verdad. Y la
verdad es que, por muchas renovables que tengamos, seguimos dependiendo del
petróleo, ya que, hoy por hoy, no hay nada que lo sustituya. Eso por no hablar
de todos los derivados del petróleo, que son fundamentales en la mayoría de las
industrias.
Pero el verdadero protagonista del que nadie habla, que tiene que ver
con el desaguisado que estamos viviendo, es el sistema financiero. El sistema
financiero mundial está a punto de implosionar. Acontecimientos como la crisis
del 2008, el Covid-19 o las guerras de Ucrania e Irán sirven, entre otras
cosas, para hacer los ajustes necesarios y evitar que el sistema colapse.
Es un hecho irrefutable que el sistema financiero cada día es más
insostenible: la deuda ya es impagable, y los chanchullos de los derivados financieros
-fuera de control desde hace tiempo- amenazan a la banca y, por ende, al
sistema financiero mundial. Dicho esto, al poder global del dinero sólo le
quedan dos opciones: una, aceptar el colapso y perder hasta la camisa, y dos, hacer
los reajustes necesarios para prolongar la agonía del sistema. Obviamente, han
elegido la segunda opción. Y como ni la crisis financiera del 2008 ni el
Covd-19 produjeron el resultado esperado (no consiguieron arrebatar la riqueza
de tantos como ellos deseaban) acudieron a la estrategia de siempre: la guerra.
La guerra, aparte de justificar la inflación (como estamos viendo),
también favorece la escasez y los cambios radicales, lo que permite comenzar un
nuevo ciclo de ajustes económicos y geopolíticos que beneficien a los de
siempre. En palabras llanas, para que lo entienda todo el mundo: volver a robar
la riqueza del “populacho” para, por enésima vez, salvar el culo de nuestros
dueños.
Probablemente, elegir atacar a Irán se deba a que Irán -a pesar de las sanciones
que sufre desde hace décadas- ha desarrollado un sistema paralelo de
financiación fuera del sistema SWIFT y del dólar -cosa que no gusta nada al
poder global del dinero- que, por cierto, también le costaron la vida a Sadam
Husein y a Muamar el Gadafi.
Para que nos hagamos una idea de cómo están las cosas, decir que la
inflación media mundial acumulada, desde 2019 a 2025, fue del 27%. Obviamente,
este dato siempre se calcula a la baja y es irreal. El verdadero coste de la
vida lo podemos ver cada uno de nosotros en la pérdida de poder adquisitivo.
Conviene recordar que la inflación es un robo encubierto. Pondré un
ejemplo para que se entienda. Hoy tienes 1.000 € y puedes comprar 1.000 barras
de pan. Pasado un tiempo sigues teniendo 1.000 €, pero sólo puedes comprar 500
barras de pan. El dinero es el mismo, pero el poder adquisitivo se ha reducido
a la mitad, lo que significa que te han robado la mitad del valor de tu dinero.
Lo que estamos viendo no es nuevo. Acontece cíclicamente para readaptar
el sistema financiero que, como está basado en chanchullos contables, necesita
reajustarse periódicamente. Y cuando se desmadra, como ocurre actualmente, no
hay manera de frenarlo si no es mediante una guerra. Y en eso estamos.
Los dueños del mundo son un puñado de maníacos psicópatas que no tienen
principios ni valores, sino dinero y poder. Para ellos todo es un puro negocio.
Por lo tanto, la guerra de Irán no se está librando para salvar al pueblo iraní
de un régimen teocrático sanguinario, que lo es. Se está librando, entre otras
cosas, para reajustar el sistema financiero y evitar por enésima vez que
colapse. Obviamente, si para ello tienen que declarar la Tercera Guerra Mundial
lo harán, y, por desgracia, no nos encontramos tan lejos.
Respecto a la pregunta de si esta guerra justifica la escalada de precios
en España, la respuesta tajante es NO. De momento no hay ninguna razón para
subir los precios. Si hacemos memoria, en la crisis del 2008 el barril de Brent
alcanzó los 147 dólares, sin embargo, pagamos el litro de gasolina a 1,33 € y
el del gasóleo a 1,20 € (a fecha de hoy, el barril de Brent está a 106 $ y estamos
pagando el litro de gasolina a 1,84 € y el gasóleo a 2,04 € y subiendo).
Ya está bien de tragar estupideces. Nunca en la historia de la
humanidad hemos tenido medios, tecnología y capacidad para producir tanto como
queramos. Así que cuando te hablan de subir los precios, porque hay escasez, no
les creas, no es cierto. Si tenemos escasez, es porque se quiere que tengamos escasez.
Por cierto. No hace falta ser muy listo que digamos para saber quién está
sacando tajada de todo esto, ¿verdad? Obviamente, los “tíos listos” y toda la
caterva de especuladores que siempre se enriquecen con el sufrimiento ajeno.