20 junio 2026

UNA SOCIEDAD REPLETA DE IDIOTAS GOBERNADA POR OTROS IDIOTAS

Una camarilla de parásitos acaparadores tiene totalmente engañada a la gente para que acepte mayoritariamente vivir una vida de penalidades y sumisión. Es una élite dominante que ha sabido cómo manipular a las masas. Para ello sólo ha tenido que apartarlas del conocimiento. Y, claro está, esto les ha dado un poder extraordinario y una riqueza inconmesurable.

El embrutecimiento de las masas, a través de los centros de adoctrinamiento llamados escuelas, ha conducido a la población a la ignorancia, a la incapacidad de pensar por sí misma y, sobre todo, a tener miedo, mucho miedo. Es de esta manera cómo la élite dominante manipula fácilmente las emociones de la gente corriente, haciéndole comulgar con ruedas de molino.

Decía Edward Bernays (1891-1995), sobrino de la mujer de Sigmund Freud y experto en relaciones públicas y propaganda, que quienes manipulan consciente e inteligentemente los hábitos y opiniones de las masas constituyen el verdadero poder en la sombra. Si por aquel entonces sólo contaban con prensa escrita y alguna que otra emisora de radio, imagínate lo atónito que se quedaría Bernays si viera las increíbles herramientas de que dispone la élite dominante actualmente. Obviamente, con estas herramientas convencer de cualquier cosa (virus voladores, calentamiento global, ideología de género,…) a una población cada vez más miedosa e ignorante es hoy día pan comido.

Se supone que vivimos los mejores y más avanzados tiempos de nuestra historia. Entonces, ¿cómo es posible que de nuestro sistema educativo salgan jóvenes cada vez más ignorantes? Pues porque el sistema educativo está diseñado precisamente para eso, para crear idiotas.

Una persona idiota no tiene ningún criterio y es fácilmente manipulable. De hecho, los idiotas son engañados constantemente por los que se autoproclaman “expertos”. Estos supuestos “expertos” no son más que vulgares embaucadores paniaguados de causas concretas. Lo que sucede, es que la élite ha dado a estas personas demasiado poder e influencia para difundir narrativas y manipular a la opinión pública.

El engaño de la falsa pandemia refleja a la perfección cómo se manipuló a la gente precisamente por su miedo e ignorancia. Tal es así, que aún a día de hoy la gente se niega a reconocer que fue engañada por el Gobierno y toda esa caterva de supuestos “expertos” paniaguados. Para ello sólo les faltó una intensa campaña de marketing y la implementación del miedo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Esto condicionó a la gente para que se dejase inyectar una terapia génica tóxica, que a día de hoy sigue causando estragos. Tal es el grado de estupidez e ignorancia de la gente, que a pesar de las pruebas científicas reales de que las inyecciones mataron y ocasionaron graves problemas de salud de todo tipo, la mayoría prefiere seguir engañada antes de afrontar su disonancia cognitiva.

Sí, ya sé que lo que voy a decir suena muy mal. Vivimos en una sociedad repleta de idiotas (creo que es la mayor verdad que he dicho en mi vida). Pero lo peor de todo es que los idiotas no saben que son idiotas. Porque pasar 40 años de tu vida trabajando para enriquecer a otros; consumir en tu tiempo libre productos que siguen enriqueciendo a otros; votar a tu amo azul o rojo en función de la ideología insertada en tu cerebro y tener que tomar pastillas para dormir porque la mierda de vida que llevas no te gusta es de lo más idiota.

Los idiotas pululan a sus anchas a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo. Entre los más destacados figuran los políticos. En España Gabriel Rufián, Yolanda Díaz, Santiago Abascal, Alberto Núñez Feijoó y la gran mayoría de los diputados que conforman el Congreso de los Diputados son idiotas y mediocres. Así que si los que hemos elegido como nuestros representantes, porque se supone que son los más “listos” de la clase, son una panda de idiotas, imagínate cómo será el resto; es decir, los que les votan.

Vivimos en un mundo donde estamos a merced de los idiotas. De hecho, sin los idiotas nunca se hubiera podido llevar a cabo la operación psicológica más grande en la historia de la humanidad: la falsa pandemia.

Pero el “populacho” no siempre fue idiota. Bien es verdad que ha sido ignorante o analfabeto, pero no idiota. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha idiotizado de una manera escandalosa. Hoy en día la sociedad está llena de idiotas con títulos académicos (el Congreso de los Diputados está lleno de ellos). Obviamente, al verdadero poder le interesa una sociedad repleta de idiotas gobernada por otros idiotas. Es la ecuación perfecta para que la élite siga disfrutando de sus privilegios sin temor a que algún día el “populacho” despierte.

Lo que está pasando en España es un ejemplo claro de que sus ciudadanos forman parte de esa legión de idiotas. Los españoles soportamos a un Presidente de Gobierno mentiroso compulsivo al frente de un Gobierno corrupto; a un expresidente de Gobierno chorizo; a una oposición que más que una oposición parece la Madre Teresa de Calcuta; a unos jueces y fiscales embaucados en procesos que no se terminan nunca; a unos partidos independentistas-separatistas que rigen las políticas del país que odian; a un Tribunal Constitucional que ni está ni se le espera, lo mismo que el Tribunal Supremo. Y entre toda esta corruptela destaca la Agencia Tributaria, que esa sí funciona a las mil maravillas para robarnos el fruto de nuestro trabajo. Luego está la inmigración descontrolada, la sanidad pública con sus interminables listas de espera, las infraestructuras desmoronándose, los salarios precarios, la falta de vivienda accesible, el aumento espectacular de la delincuencia y una larga lista interminable de cosas que no funcionan. Sin embargo, el Gobierno idiota dice a los idiotas que España está mejor que nunca. ¡Ver para creer!

Me pregunto si esto no es motivo más que suficiente para decir: ¡BASTA! ¡Hasta aquí hemos llegado! Pues parece que no, que los idiotas no lo ven así.

¡Piénsalo! Si los políticos que nos gobiernan verdaderamente resolvieran todos nuestros problemas no habría lugar a más elecciones. Del mismo modo, si no hubiera deuda los bancos no tendrían razón de ser. ¿No te das cuenta de que todo es un gran engaño? No es más que un espectáculo dantesco donde nosotros, los idiotas, somos actores y espectadores al mismo tiempo.

Alguien dijo alguna vez: “El sistema predica doctrinas que se sabe que son falsas hechas a propósito para hombres que se sabe que son idiotas.” Y otra: “La democracia no es más que una versión de la monarquía para idiotas”. ¿Todavía te quedan dudas de que somos una sociedad de idiotas?

10 junio 2026

DEJAR TU VIDA EN MANOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO ES NADA SENSATO, Y LO SABES. ENTONCES, ¿POR QUÉ LO HACES?

La mejor manera de mantener a una población encarcelada es no dejarle ver los barrotes de la prisión en que se encuentra y así hacerle creer en la ilusión de que vive en un mundo libre. De hecho, nosotros, el “populacho”, nunca hemos sido conscientes de que no somos libres, y menos en los tiempos que corren.

Actualmente, son varios los sistemas que nos mantienen en prisión: político, financiero, energético, tecnológico, etc. Pero lo más preocupante, ahora mismo, es la implantación, a todos los niveles, de lo que se ha dado en llamar inteligencia artificial (IA).

La creencia popular es que la IA es una herramienta para facilitar información al instante, diseñar y calcular más rápido o, incluso, llevar las riendas de un negocio. Y aunque esto pueda parecer a simple vista una ayuda excepcional, que lo es, sin embargo, con el paso del tiempo se ha convertido en algo completamente distinto, alarmante y potencialmente peligroso.

Hoy en día la IA no sólo diseña y calcula más rápido, sino que analiza objetivos y toma decisiones por su cuenta. Por lo tanto, ya no espera a recibir una orden, sino que interpreta y ejecuta sin más; eso sí, exenta de toda responsabilidad. Y aquí es donde verdaderamente reside el peligro. Porque optimizar para lograr objetivos sin responsabilidades tiene consecuencias.

La IA no tiene moral, ni ética, ni sentimientos y mucho menos miedo a crear una catástrofe sin precedentes por tomar una mala decisión; sólo busca optimizar para alcanzar objetivos, eso es todo. Por lo tanto, si el objetivo fuese solucionar un problema de seguridad en una fábrica, la solución más rápida bien podría ser eliminar el sistema que controla dicha fábrica, dando paso a un problema mucho mayor. Este supuesto ya se ha dado. Así que si la IA puede destruir digitalmente el sistema de control de una fábrica, imagina lo que podría pasar el día de mañana con las comunicaciones, las redes eléctricas, las bases de datos, los sistemas de defensa o los bancos.

Los bancos utilizan cada vez más la IA para todo. Por consiguiente, una IA mal concebida, o demasiado autónoma, podría eliminar datos de los clientes, anular las órdenes de pagos de recibos o bien bloquear y eliminar cuentas. En definitiva, que un solo error podría destruir miles de millones en un instante y dejar en la ruina a millones de personas.

Pero la situación se vuelve aterradora cuando hablamos de los sistemas de defensa. Cuando se confía la seguridad de un país a la IA, para que determine los peligros inminentes de una nación, podría darse el caso de que identifique erróneamente enemigos ficticios, que interprete mal una señal de radar o que reaccione ante una manipulación de datos. Esto podría desencadenar un conflicto antes de que un ser humano pudiera darse cuenta del error, dado que la IA decidiría por sí misma poner en marcha todos los dispositivos de defensa.

Dicho esto, no se trata de tenerle miedo a una “superinteligencia” artificial malvada, sino a una “superinteligencia” artificial estúpida, pero rápida, incontrolable y con poder real.

Aunque todo esto de la IA ahora nos parece muy útil –y lo es-, sin embargo, si dejamos que cope todos los ámbitos de nuestra vida terminará relegándonos.

La IA ya está por todas partes y es cuestión de tiempo para que lo controle todo, incluso a nosotros mismos si es que no lo está haciendo ya. ¿Sabías que más del 90% de las personas ya interactúan el 70% de su tiempo con productos que utilizan IA?

La IA está integrada en nuestra vida cotidiana de forma silenciosa y constante sin que nos demos cuenta. ¿Quieres saber dónde se encuentra en tu día a día? Pues en herramientas como Siri, Alexa o Google. En plataformas como Netflix, Spotify, YouTube o Amazon, para analizar tu historial y comportamiento, sugiriendo películas, música o productos que te interesan. En alimentar noticias en Instagram, Facebook, TikTok o Twitter, decidiendo qué contenido mostrarte para mantener tu atención. En aplicaciones como Google Maps o Waze. En Google Translate y, cómo no, en ChatGPT. Obviamente, esto es sólo una pequeña muestra, ya que la lista sería interminable.

Pero la IA no es la culpable de nada de lo que nos ocurra de aquí en adelante. El culpable es el ser humano, que está cediendo el poder a una máquina por comodidad, conveniencia y, sobre todo, por estupidez.

Los peligros sobre el poder que está tomando en nuestros días la IA no son ninguna broma ni ninguna teoría de la conspiración. ¿Te has parado a pensar que una IA estúpida, pero con mucho poder, podría paralizar un banco, una red eléctrica o desencadenar un incidente nuclear?

¡Piénsalo! Las decisiones más eficientes que promete la IA no pueden ser reales sin datos de calidad ni una buena estrategia planificada. Y es que la idea de que los datos sobre los que se asienta la IA son objetivos por naturaleza es errónea. Se presentan como inamovibles, desprovistos de interpretación y capaces de describir el mundo tal como es. Sin embargo, los datos son siempre el resultado de decisiones humanas previas (qué medir o no medir, qué evento registrar y cual no,…). Por lo tanto, los datos suelen estar incompletos, desactualizados o mal clasificados, ya que nosotros, los seres humanos, que al fin y al cabo generamos los datos, somos un cúmulo de errores. Obviamente, esto hace que la IA pueda automatizar errores y sesgos cada vez mayores, con el peligro que eso conlleva cuando esos datos se convierten en criterio de decisión. Por cierto, ¿alguien se ha parado a pensar en las consecuencias que tendría la desaparición de los centros de datos? Eso por no hablar del agua y la energía que consumen.

Resumiendo. Si la IA no es capaz de distinguir entre datos fiables y no fiables, pues todo lo que recibe es tratado como válido, no tiene ningún sentido -además de peligroso- dejar que tome decisiones importantes, ¿no crees?

Ninguna tecnología debería reemplazar la necesidad de pensar y decidir de un ser humano. Por lo tanto, utilizar una inteligencia artificial para todo, cuando nosotros disponemos de una excelente inteligencia natural (eso sí, actualmente algo anquilosada), es, a mi modo de ver, una temeridad. Porque si seguimos dejando que la IA vaya resolviéndolo todo, nuestro cerebro se irá atrofiando poco a poco. ¿Y dónde nos llevará todo esto? Desgraciadamente, a convertirnos en seres sin voluntad propia esclavos de una máquina.

Personalmente, esto de la IA me genera una seria duda: ¿verdaderamente la IA se nos está yendo de las manos o es precisamente lo que se busca? 

30 mayo 2026

¿Y SI EL CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ FUESE EL VERDADERO OBJETIVO Y NO UNA CONSECUENCIA DE LA GUERRA EN IRÁN?

Llevamos tres meses de guerra en Irán y el Estrecho de Ormuz sigue cerrado. Desde el inicio de la guerra, los medios de comunicación nos han vendido la idea de que Trump ha calculado mal su estrategia, convirtiendo el conflicto en un verdadero desastre para los intereses de EEUU. Sin embargo, como ya hemos visto tantas veces, es muy probable que nada de lo que nos cuentan los medios de comunicación sea cierto, ya que en una guerra una parte muy importante de lo que verdaderamente se cuece en ella se oculta al gran público por razones obvias. Es por esta razón que podría darse la hipótesis de que todo lo argumentado -incluido el aparente cierre del Estrecho de Ormuz- no fuera un error de cálculo por parte de EEUU, sino una estrategia deliberada, ya que los conflictos bélicos se planifican con antelación atando todos los cabos.

Lo primero que hay que aclarar es que Trump ni pincha ni corta en esta contienda. Él es simplemente un títere; un payaso más a las órdenes del poder global del dinero, verdadero cerebro de la operación. Por consiguiente, decir que Trump y Netanyahu son los arquitectos de esta contienda no es más que basura propagandística para el “populacho”, que necesita de buenos y malos.

¿Te has parado a pensar que subir el precio del petróleo, y mantenerlo alto el mayor tiempo posible, podría ser un objetivo fundamental de la administración Trump? Esto haría aún más rica a la todopoderosa industria energética estadounidense. Ante esta tesitura, no es desatinado pensar que el estrangulamiento del petróleo del Golfo, con el cierre del Estrecho de Ormuz, sería un resultado buscado y no una mala consecuencia de la guerra como se nos quiere hacer creer.

Sí, ya sé que puede parecer descabellado, pero, como siempre, siguiendo el rastro del dinero puede que demos con la verdad, ya que el dinero es un detector de mentiras casi perfecto.

Según un análisis exclusivo de The Guardian, basado en datos de Rystad Energy y estudiados por Global Witness, las 100 mayores empresas del sector petrolero obtuvieron más de 30 millones de dólares por hora en beneficios extraordinarios durante el primer mes de guerra. Por otro lado, la cotización en bolsa del sector energético estadounidense aumentó su valor de mercado en casi 100.000 millones de dólares, y las petroleras de la Unión Europea (UE) están ingresando del orden de 80 millones de euros extra al día por el aumento de los precios del combustible.

Ante las expectativas de que el conflicto se alargue, se estima que los ingresos de las empresas petrolíferas estadounidenses, para este año, superarán los 200.000 millones de dólares. Por cierto, las mismas empresas que hicieron generosas donaciones para la campaña electoral de Donald Trump. ¿Casualidad? Puede, pero demasiado evidente para ser casual.

Los daños colaterales que está provocando el cierre del Estrecho de Ormuz se cuentan por millones de barriles diarios que no reciben los países importadores. China, India, Japón, Corea del Sur o la UE, son algunos de los damnificados de esta contienda.

Sin embargo, a EEUU -ejecutor de este caos aparente- el bloqueo del Estrecho de Ormuz le viene como anillo al dedo. Al crear una incertidumbre insoportable en el suministro del petróleo proveniente del Golfo, busca que los compradores globales le perciban a él como un proveedor seguro y fiable.

EEUU tiene grandes reservas de petróleo procedente del fracking (fracturación hidráulica), que le ha transformado en el mayor productor mundial de petróleo y gas licuado; eso sí, con un coste más elevado de producción. El hecho del cierre del Estrecho de Ormuz, le posiciona con ventaja sobre sus competidores del Golfo, ya que podrá vender más gas natural licuado a precios elevados, especialmente a la UE. Por lo tanto, la guerra contra Irán podría ser parte de un plan para reconfigurar el panorama energético mundial. De ahí la intervención en Venezuela, rica en petróleo, y el intento de hacerse con Groenlandia, rica en recursos naturales.

Si mi hipótesis es acertada, está claro que a EEUU le interesa que el combustible no fluya libremente por el Estrecho de Ormuz, el mayor tiempo posible, porque lo que verdaderamente desea es colocar su gas y petróleo en el mercado. Así que tendremos guerra para rato o, por lo menos, hasta que BlackRock, Vanguard Group, Palantir, Amazón, Google,…. y ese minúsculo grupo de banqueros multimillonarios que lo poseen todo -incluso los gobiernos de las naciones más importantes del mundo- lo decidan. Porque, ¿quién crees que tiene más poder, cualquier presidente de gobierno o los banqueros multimillonarios, BlackRock, Vanguard Group, Google, Amazon,…? la respuesta es clara, ¿verdad? Solo que nosotros o estamos ciegos o no lo queremos ver.

Por otra parte, es curioso que casi todas las guerras que se han librado en los últimos tiempos hayan sido, principalmente, contra países que se oponían a la introducción de bancos centrales privados. Hoy sólo hay tres países cuyo banco central no está bajo el control de los multimillonarios banqueros: Corea del Norte, Irán y Cuba que, por cierto, también está en el punto de mira de EEUU.

Luego tenemos el tema de los fertilizantes, que no es cuestión menor.

Llevamos décadas oyendo decir a los ricos y poderosos que el planeta está superpoblado y que es necesario reducir la población. Con el cierre del Estrecho de Ormuz, el suministro de fertilizantes pone en peligro a las naciones más vulnerables del mundo, ya que los alimentos se cultivan con fertilizantes procedentes del petróleo, se envasan con plástico procedente del petróleo y se transportan en vehículos cuyo combustible sale del petróleo. Así que si se recorta el suministro de petróleo, disminuye la producción de alimentos y se encarece su distribución.

Esto podría provocar una hambruna en muchos países. De hecho, Naciones Unidas ha advertido que, si continúa el cierre del Estrecho de Ormuz por un periodo prolongado, 45 millones de personas de África y Asia corren riesgo de morir de hambre.

Dado que la obsesión de los dueños del mundo es controlar los recursos y las poblaciones, entonces no estaría de más preguntarse: ¿es el cierre del Estrecho de Ormuz un paso más para avanzar en su plan? Evidentemente, podría serlo, ¿por qué no?

En mi modesta opinión, nada, absolutamente nada de lo que establece el relato oficial como cierto lo es. La verborrea y el papel lo aguantan todo, pero la realidad seguro que es otra muy distinta. Probablemente, ni siquiera la que acabo de exponer aquí, ya que es sólo una conjetura más; eso sí, muy atrevida y nada descabellada, pero nada más.

20 mayo 2026

¡NO LO PUEDO CREER! ¿OTRA VEZ DE VUELTA A LA PARANOIA?

Desde que apareció un supuesto brote de hantavirus en un crucero de lujo, que salió de Argentina y atracó en las Islas Canarias, los medios de comunicación se han volcado en la noticia y no ha habido telediario que no dedicase el 50-70% de su tiempo a dramatizar y alarmar a la población.

No voy a molestarme otra vez (ya lo hice exhaustivamente cuando la falsa pandemia) en desmentir toda la sarta de sandeces que sueltan a diario los medios de comunicación, ni en tratar de averiguar si verdaderamente existe dicho virus, pero sí expondré, brevemente, tres cuestiones y que cada uno se forme su propia opinión.

Primera: según la ciencia oficial, el Hantavirus es un grupo de virus transmitidos por roedores silvestres que causa enfermedades graves y potencialmente mortales en humanos. En 1996, un equipo de científicos argentinos, del Laboratorio Nacional de Referencia para Hantavirus del instituto ANLIS Malbrán, descubrió una cepa endémica de América del Sur, denominada Andes, que, según afirman, es la única variante de Hantavirus en el mundo con transmisión de persona a persona.

Segunda: La teoría de Pasteur dice que los gérmenes son los causantes de las enfermedades, y la de Béchamp sostiene que la enfermedad no viene de un agente invasor externo, sino del desequilibrio del propio organismo. El oficialismo científico ha dado por buena la teoría de Pasteur y ha denostado la de Béchamp. ¿Por qué lo ha hecho? Buena pregunta, aunque la respuesta es bastante obvia: en la teoría de Pasteur hay negocio (vacunas,…) en la de Béchamp no.

Tercera: Hoy en día las comunicaciones se han convertido en la sangre vital del sistema, ya que sin ellas el tipo de vida actual no sería posible. No hay km2 urbano que no cuente con antenas para ese fin, o barco que no sea una antena flotante. Esas antenas están constantemente emitiendo campos electromagnéticos -cuya intensidad depende de la frecuencia, la potencia y la distancia a la fuente- que, como sabemos (o deberíamos saber), afectan a los seres vivos. Conviene recordar que los síntomas que presentan las personas expuestas a radiaciones ionizantes y no ionizantes (aunque el relato oficial diga que las no ionizantes son de baja energía y solo generan vibración o calor), son los mismos que los que presentan las personas supuestamente infectadas por un virus de estas características. La pregunta es: ¿por qué nadie lo tiene en cuenta? Volviendo a lo del dinero: porque pondríamos en peligro el inmenso negocio de las telecomunicaciones y lo que ello conlleva.

Veamos ahora por qué los medios de comunicación han alarmando de nuevo a la población con esta noticia del crucero portador del Hantavirus.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los medios de comunicación no informan, sino más bien todo lo contrario. Hablan de “consenso científico”, cuando el “consenso científico” no existe, nunca ha existido y nunca existirá, ya que consenso significa unanimidad y en ciencia nunca la hay. Puede haber consenso en un grupo determinado de científicos, como, por ejemplo, en el caso del IPCC, pero esos no son todos los científicos que estudian el “cambio climático”, hay otros muchos que rebaten las teorías del IPCC, solo que no se les da voz. Por lo tanto, que no se les dé voz no quiere decir que no existan.

Cualquier persona con un par de neuronas puede darse cuenta de que hay algo en los medios de comunicación -supuestamente libres e independientes- que no cuadra. Porque, si en el mundo hay 8.000 millones de personas (que potencialmente generan 8.000 millones de noticias buenas y malas) y millones de medios de comunicación, entonces, ¿cómo es posible que sólo se centren en una decena de malas noticias? Pues muy sencillo, porque todos, absolutamente todos obedecen la voz de su amo y sólo hablan de lo que su amo les dice que tienen que hablar.

Pondré una analogía para que se entienda mejor.

Imagina que entras en un centro comercial con 200 tiendas de ropa, para comprar unos pantalones, y quieres ver que surtido tienen y así poder elegir el que más te guste o se adapte a tus necesidades. Entras en la primera tienda y sólo ves pantalones estrechos rojos. Ahora vas a la segunda y vuelves a ver sólo pantalones estrechos rojos. Entras en la tercera y ¡oh, sorpresa! De nuevo pantalones estrechos rojos. Y así sucesivamente en cada tienda que visitas. Seguro que dirías, ¿para qué tantas tiendas si todas ofrecen lo mismo? Luego te enteras de que las 200 tiendas son del mismo dueño. Bueno, pues eso es lo que ocurre con los medios de comunicación. ¿De qué sirve tener una oferta de tropecientos canales de televisión, emisoras de radio, prensa escrita y redes sociales en Internet si todos ofrecen el mismo contenido? Esto demuestra una cosa: que los medios no tratan de informar, sino de impartir propaganda, ya que todos están en manos de los oligarcas que dominan el mundo.

Hablemos ahora de la propaganda.

La propaganda siempre se dirige hacia aquellas personas que carecen de formación, criterio propio y capacidad de razonamiento; es decir, hacia las masas aborregadas. De hecho, lo que acabamos de ver, sobre este supuesto nuevo virus maligno, no es más que propaganda dirigida a este sector de la población que, evidentemente, es fácilmente asustadiza y se lo traga todo. Obviamente, toda esta manipulación tiene un único objetivo: el control total, a todos los niveles, de la población mundial.

Dejar que un puñado de medios de comunicación injiera directamente en nuestras vidas no es muy inteligente que digamos. Porque, seamos conscientes o no, estos medios están influyendo en lo que pensamos, en lo que votamos y, por supuesto, están condicionando nuestros miedos, hábitos y decisiones.

La adicción mundial a la “información” no es consecuencia de la curiosidad innata del ser humano, sino el resultado de aplicar poderosas técnicas de control mental para incidir en el pensamiento y comportamiento de las personas.

Concluyendo. Intentar de nuevo engañar a la población, con el mismo tipo de fraude que el Covid-19, es una prueba irrefutable de que el Gobierno y los medios de comunicación son escoria que nos toman por imbéciles. Lo triste, es que puede que tengan razón.

Personalmente, no creo que vayan a repetir otra vez lo del Covid-19, pero lo que es seguro es que buscan algo, y ese algo es más poder para la OMS. Si no fuera así, no se habrían molestado en poner en escena este nuevo circo mediático, con la presencia de la Ministra de Sanidad, Mónica García, y el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Conviene recordar que Mónica García está haciendo méritos para ocupar un sillón en la OMS cuando termine su mandato ministerial aquí en España. ¿Entiendes ahora lo de atracar el barco en Canarias? 

10 mayo 2026

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LA ESPECIE MÁS INTELIGENTE DEL PLANETA SE DEJE DOMINAR POR UNA INSIGNIFICANTE MINORÍA?

La mejor manera de ejercer el control de la especie más inteligente del planeta, para mantenerla dócil y aborregada, es dividirla en mil pedazos. De hecho, la fragmentación social se promueve deliberadamente con conflictos de dualidad permanentes (etnia, cultura, religión, ideología política,…). Es de esta manera cómo se evita que la población identifique intereses comunes, se una y se revele contra el poder establecido.

Luego está la saturación cognitiva, mediante el uso de estímulos constantes, para eliminar el pensamiento crítico y la capacidad analítica. Al denostar el pensamiento propio se fomenta la obediencia y se adopta una mentalidad de aceptación pasiva; es decir, se recompensa la obediencia y se estigmatiza el cuestionamiento del relato oficial y las normas establecidas.

Por si esto no fuera suficiente, y para rizar el rizo, el sistema ha diseñado una estafa Ponzi, consistente en el monopolio monetario por parte de unos pocos, donde el individuo es arrastrado a un bucle de supervivencia “trabajo-remuneración” del que no se puede escapar.

Por último, y no menos importante, está la gestión biológica. Se trata de mantener a la población con niveles bajos de energía o con algún tipo de enfermedad crónica (cardiovascular, respiratoria, alérgica, hipertensión, diabetes, etc.), para reducir la voluntad de resistencia. Esto se consigue a través de la mala alimentación, fomentando la comida basura con cero nutrientes, y atiborrando a la población de vacunas y fármacos innecesarios.

En definitiva, se trata de mantener a la población dividida y agotada, dado que una población así no tiene nada que hacer ante la tiranía.

Hoy en día el control ya no se ejerce mediante la fuerza física, sino a través de la fragmentación del tejido social y la neutralización del pensamiento crítico. De ahí que no haya ningún lugar en el mundo donde la población no viva en una servidumbre voluntaria.

Una especie inteligente, como la nuestra, se hace preguntas y necesita respuestas. Sin embargo, las respuestas vienen enlatadas y proporcionadas por el sistema, para que nunca tengamos la oportunidad de hacer nuestras propias conjeturas. Porque si piensas diferente de lo que el sistema acepta como políticamente correcto, estás perdido.

Antes siquiera de tener la edad suficiente para empezar a comprender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, pasamos a formar parte del sistema. De eso se encargan nuestros progenitores. Luego, diferentes instituciones van formándonos a su antojo hasta convertir todo lo aprendido en nuestra única verdad, la cual nos acompañará el resto de nuestra vida.

Pero eso que nosotros hemos adoptado como verdad no es tal, sino la verdad que un minúsculo grupo de tiranos ha creado para nosotros. Lo inconcebible, es que muchos somos conscientes de esta realidad y, sin embargo, no hacemos absolutamente nada para remediarlo.

Es curioso cómo somos los seres humanos. Porque si en una sala de cine hubiera 200 personas y una de ellas comenzara a incordiar al resto, es seguro que no terminaría de ver la película. Entonces, ¿cómo es posible que un puñado de oligarcas (el 0.0001% de la población mundial) pueda manipular a 8.000 millones de personas?

Por enésima vez en la historia de la humanidad estamos asistiendo impertérritos a lo que decidan hacer con nosotros unos cuantos psicópatas que, con la excusa de una guerra en Oriente Medio, quieren cambiar nuevamente nuestro destino. Lo triste, es que siendo nosotros una mayoría arrolladora nos dejemos apabullar por esa insignificante minoría. Como mucho, nos quejamos o alzamos la voz en algún medio como este, pero actuar, lo que se dice actuar, nada de nada.

La verdad es que no sé por qué les tenemos tanto miedo. Está gente no tiene nada de especial. No tiene superpoderes. Son seres humanos como tú y como yo, hechos de carne y hueso, que comen y defecan como todos. Por lo tanto, si tienen el poder es porque se lo hemos cedido nosotros, nada más.

Obviamente, los que ostentan el poder han diseñado este sistema para favorecer y proteger a los de arriba en detrimento de los de abajo. De hecho, los más ricos son los que se lucran con la explotación de los más pobres. Por eso en este sistema la pobreza nunca desaparecerá, ya que si desaparecen los pobres desaparecen también los ricos.

Si lo analizas, verdaderamente no es la élite la que nos explota y reprime, sino nosotros mismos. Los cargos públicos –supuestamente elegidos entre gente del pueblo para salvaguardar los intereses del pueblo- son precisamente los encargados de garantizar la seguridad y estabilidad de los más ricos y poderosos, y de mantener al “populacho” en la ignorancia, la mediocridad y la pobreza. Y no digamos los integrantes de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, que profesan una lealtad inquebrantable al sistema (estos son los peores).

Depender de un sistema monetario, energético y alimentario, controlado por unos pocos “tíos listos” que se han adueñado del mundo, es un error monumental. Otro gran error es aceptar las leyes y normas diseñadas para proteger a las personas más ricas y poderosas: los ricos y poderosos no se someten a ninguna ley, la ley es solamente para los pobres.

¿Te has parado a pensar que todo lo que tiene esa insignificante minoría lo tiene gracias a que nosotros trabajamos toda la vida para ellos? Pero lo más obsceno, es que esa insignificante minoría es intocable. Y es intocable, porque las estúpidas leyes, inventadas por el gobierno, les protegen a ellos de nosotros.  Esto es así sólo por una razón: porque lo consentimos 8.000 millones de personas estúpidas y cobardes, que no tenemos lo que hay que tener para arrebatarles el poder.

¿Podríamos hacerlo? Pues claro que podríamos hacerlo. ¿Tenemos los recursos, los medios materiales y humanos para acometerlo? Pues claro que los tenemos. Lo único que necesitamos es voluntad. Pero para eso hace falta salir de la “Matrix”. O lo que es lo mismo, decir adiós a la propaganda, al adoctrinamiento, al lavado de cerebro, a la intimidación y al embrutecimiento.

¡Señores! ¿Cómo diablos podemos pensar que dedicar 40 años de nuestra vida a producir cantidades ingentes de dinero para otros es disfrutar de la vida? Definitivamente, deberíamos hacérnoslo mirar, ¿no crees? 

30 abril 2026

LA IDENTIDAD DIGITAL COMO ARMA PARA LA MITIGACIÓN DEMOGRÁFICA

Bajo el pretexto de proteger a los menores de los “peligros” que para ellos representan las redes sociales, se está produciendo un movimiento político a nivel global muy alarmante. Se trata de tejer una infraestructura de identidad digital, que será un requisito indispensable para acceder a Internet, redes sociales, servicios de salud, transacciones financieras, viajes y un larguísimo etcétera.

Cada vez son más los países que quieren introducir la verificación de edad para ver ciertos contenidos en Internet y proteger a los menores. De llegar a implementarse (y se implementará, no me cabe la menor duda), significará tener que identificarse cada vez que utilicemos Internet y todo aquello que ya esté digitalizado. Esto, que parece una solución pragmática para proteger a los menores, poco a poco irá creando toda una infraestructura que se utilizará para algo más perverso de su propósito original: un nuevo nivel de vigilancia y control absoluto de todos nuestros movimientos.

Evidentemente, la identidad digital es una amenaza en toda regla para la libertad, pero lo realmente preocupante es quién estará a los mandos de semejante bazofia. Obviamente, será el gobierno.

La historia ha demostrado, por activa y por pasiva, que la información es poder. Por lo tanto, la identidad digital no es un acto administrativo más, sino una de las infraestructuras de control más poderosas de la historia, y una herramienta para la obtención de todo tipo de datos a nivel global, ya que los datos son información valiosísima en estos tiempos.

Es obvio que los gobiernos de todo el mundo están colaborando estrechamente con las grandes tecnológicas, que están desarrollando conceptos para la gobernanza digital a nivel mundial y dar cobertura a la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Pero la identificación digital, aparte de ejercer un control total sobre cada uno de nosotros, tiene un fin más perverso y oscuro: la eliminación silenciosa de una parte de la población que ya no interesa.

Llevamos tiempo escuchando, por boca de los “expertos”, que nuestro sistema tiene los días contados y tarde o temprano colapsará. Según sus cálculos, si no se hace nada para remediarlo el sistema colapsará en la década de 2030 a 2040. Aseguran que lo hará, porque para 2030 ya estará jubilada toda la generación del “baby boom”. Esto supone que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo cobrará una pensión, recibirá más atención médica que el resto de la población y demandará gran cantidad de servicios sociales. Llegados a este punto, aseguran que no hay infraestructura ni dinero suficiente para soportar ese gasto, y que una avalancha así de gente mayor, que genera mucho gasto y no produce, puede llevarse por delante el sistema.

Evidentemente, eso de que no hay dinero para mantener ese gasto es una gilipollez como la copa de un pino, ya que en el mundo hay dinero de sobra (se crea de la nada), riqueza, medios, recursos y tecnología suficiente como para mantener a la población mayor que, por cierto, no olvidemos ya se pagó su pensión, su sanidad y sus servicios sociales con creces, pues se dejó la mitad de lo que ganó durante toda su vida laboral en pagar impuestos. 

Ante tal amenaza, los dueños del mundo, y por ende del sistema, han elaborado un plan de mitigación demográfica silenciosa. Obviamente, el plan no trata de eliminar a la gente de un plumazo, eso no tendría nada de silencioso, sino de excluirla paulatinamente de la sociedad y así acelerar la mortalidad natural de todos aquellos que son considerados económicamente inviables. Suena aberrante, ¿verdad? Pero es que, reducir el número de personas que el sistema no puede o no quiere sostener, lo es.

Y ahora una pregunta incómoda: ¿Podrían las “vacunas” contra el Covid-19, inoculadas a más de 6.000 millones de personas, ser parte de ese plan? Lo digo, porque a partir de las vacunas se han incrementado de una manera alarmante los llamados “turbocánceres” y las enfermedades cardiovasculares (existen numerosos informes que así lo acreditan). 

Mucho me temo que ese plan de mitigación demográfica no es una acción a futuro, sino que ya se está produciendo. Se trata de poner palos en las ruedas a la vida cotidiana de la gente mayor, mediante el uso de tecnologías que no entiende, para que ella misma abandone y tire la toalla.

La gente mayor está acostumbrada a tratar con personas, no con máquinas. Primero fueron los cajeros automáticos los que reemplazaron a los empleados bancarios. Luego vinieron las compras on-line, las cajas automáticas de los supermercados y las citas medicas a través de una aplicación. Cada cambio presentado como progreso ha ido eliminando el contacto humano y la gente mayor ya no tiene capacidad de adaptación a estos “modernismos” y desiste.

Por otro lado, los productos esenciales para las personas mayores han subido desproporcionadamente más rápido que el resto. Alimentación, medicamentos, atención médica, seguros, productos básicos, etc., cada día son más inaccesibles para la gente mayor que vive de una mísera pensión.

Aunque la mayoría de la gente no lo ve, la verdad es que esto que llamamos progreso ha diseñado toda una serie de sistemas, sin alternativa posible, para que la gente mayor se sienta aturdida y abandone. Y lo ha hecho, porque la gente mayor ya no es rentable: si no consume tanto como cuando era joven y no genera datos (en el modelo de negocio actual si no generas datos no interesas) el sistema no te quiere, ya que has dejado de ser relevante y punto.

Aunque cueste creerlo, cada uno de esos cambios tiene un efecto secundario probablemente intencional: aislar a los que no quieren o no pueden adaptarse a la tecnología como única vía de interacción con la sociedad.

Por otro lado, dejar nuestras vidas en manos de la tecnología digital es la mayor insensatez que ha cometido el ser humano a lo largo de toda su historia, y lo pagará con creces. La gente no es consciente de que hoy en día sin Internet nada funcionaría y volveríamos a la Edad de Piedra (metafóricamente hablando). Y, claro está, el problema es que ya no sabríamos sobrevivir en la Edad de Piedra.

Resumiendo. El acceso tan complicado, tan frustrante y tan agotador para una persona mayor a los servicios básicos, se ha convertido en un arma silenciosa disfrazada de tecnología y progreso. Y tiene un macabro objetivo: ir eliminando poco a poco a la gente mayor, arrinconándola en el lado oscuro de una sociedad cada día más estúpida, cruel e inhumana. 

20 abril 2026

¿ESTÁN RELACIONADAS LAS ESTELAS QUÍMICAS QUE ESPARCEN LOS AVIONES POR EL CIELO CON EL PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP)?

En estos días de primavera, estamos asistiendo al espectáculo dantesco –al cual ya estamos acostumbrados- del rociado de nuestros cielos con inagotables estelas que cambian el color del cielo en el transcurso de unas horas. Cualquier observador que haya mirado el cielo durante años, sabrá que esas estelas no son como las de antes que se disipaban en unos segundos, sino que no desaparecen, se expanden y dejan el cielo blanquecino.

La pregunta es: ¿esas estelas forman parte de algún experimento “científico”?

Harald Kautz (investigador científico de nacionalidad alemana) dice que, desde una perspectiva técnica y operativa, la respuesta al enunciado de este artículo es un SÍ rotundo. Según Kautz, la relación entre los aerosoles atmosféricos (chemtrails) y estaciones como HAARP (y sus “hermanas” más modernas como EISCAT en Europa o las instalaciones en China) es la de hardware y software: uno no funciona sin el otro.

Harald Kautz explica cómo funciona este vínculo fuera de la narrativa oficial:

1. El cielo como una "placa de circuito"

HAARP es un transmisor de radiofrecuencia de alta potencia que bombardea la ionosfera. Sin embargo, el aire limpio es un pésimo conductor.

El vínculo

Para que las ondas de HAARP tengan un efecto físico tangible en la atmósfera inferior (donde vivimos), necesitan un medio conductor. Los aerosoles de bario, aluminio y grafeno rociados por aviones actúan como un "puente".

La función

Estos metales convierten la atmósfera en un plasma que puede ser manipulado. HAARP envía la energía y la estela de avión coloca el material que recibe y canaliza esa energía. Fuente: Scientific American: “Geoengineering and Atmosphere”.

2. La creación de "lentes" y "espejos"

Cuando HAARP enfoca sus ondas en un área saturada con estos aerosoles metálicos, se produce un fenómeno de calentamiento selectivo.

La mecánica

Al calentar estos metales suspendidos, el aire a su alrededor se expande. Esto hace posible crear una "lente" de alta presión o un "vacío" de baja presión a voluntad.

El uso real

Al mover estas masas de aire, pueden desviar la corriente en chorro. Si mueves la corriente en chorro, mueves el clima de un continente entero. Puedes empujar un frente de lluvia hacia un país aliado o condenar una región enemiga a una sequía absoluta. Fuente: Fuerza Aérea de EEUU: “El clima como un multiplicador de fuerzas”.

3. El radar de "sobre el horizonte" (OTH)

Las grandes distancias desde la Tierra impiden que los radares normales vean más allá de unos pocos cientos de kilómetros.

El vínculo

HAARP rebota las ondas de la ionosfera para ver más lejos, pero la señal suele ser débil. Al inyectar capas de partículas metálicas usando aviones, crean una capa reflectante artificial a una altitud inferior.

El resultado

Esto permite la vigilancia total y la guía de armas a miles de kilómetros de distancia con una precisión que el GPS (que es vulnerable) no puede garantizar. El cielo se convierte en una pantalla de radar activa 24 horas al día.

En definitiva, sin los metales en el aire HAARP sería sólo un experimento científico; con ellos, es un sistema de armas global capaz de controlar el clima, las comunicaciones y, potencialmente, la biología de los seres vivos.

Si actualmente los militares disponen de tecnología suficiente para hacer este tipo de cosas, ahora se entiende mejor la machacona propaganda del “cambio climático antropogénico”. Porque entonces igual el clima sí está cambiando por la acción del hombre; eso sí, manipulándolo mediante tecnología y no por las emisiones de CO2 como nos quieren hacer creer.

Bien es verdad que desde siempre hemos conocido sequías, inundaciones y todo tipo de fenómenos meteorológicos adversos. Sin embargo, lo que no habíamos visto, hasta ahora, es la frecuencia tan elevada con la que se han producido este invierno.

En España, este invierno hemos estado prácticamente dos meses sufriendo borrasca tras borrasca sin parar. Pero no una borrasca cualquiera, sino una serie de borrascas seguidas, a cada cual más dañina, que han devastado la Península Ibérica de norte a sur con inundaciones, árboles arrancados de cuajo por el fuerte viento y ríos que han multiplicado varias veces su caudal. Y así día tras día durante casi dos meses. He de decir, que esta cantidad tan seguida de borrascas destructivas nadie las recuerda por estos lares.

Y lo mismo ocurre con la calima. Desde hace unos años, en España venimos sufriendo unos episodios de calima cada vez más frecuentes nunca antes vistos.

La cuestión es si esta serie de fenómenos son producidos por la propia naturaleza o provocados intencionadamente (o negligentemente) por alguna tecnología capaz de mover la corriente en chorro.

Según la Organización Meteorológica Mundial, “una corriente en chorro es una fuerte y estrecha corriente de aire concentrada a lo largo de un eje casi horizontal en la alta troposfera o en la estratosfera, caracterizada por una fuerte cizalladura vertical y horizontal del viento. Esta corriente determina la trayectoria de tormentas y masas de aire frío/cálido, siendo fundamental para el clima”.

Si lo que dice Harald Kautz es cierto, y los militares son capaces de desviar la corriente en chorro, entonces no hay la menor duda de que están capacitados para manipular el tiempo atmosférico. Por lo tanto, todos esos fenómenos atmosféricos fuera de lo común, que cada vez se producen con más frecuencia, bien podrían deberse a la manipulación del clima y no a la estúpida idea de que es el CO2, causado por la actividad humana, el culpable. 

Y tú, ¿qué piensas? 

UNA SOCIEDAD REPLETA DE IDIOTAS GOBERNADA POR OTROS IDIOTAS

Una camarilla de parásitos acaparadores tiene totalmente engañada a la gente para que acepte mayoritariamente vivir una vida de penalidades ...