Si el “populacho”, la plebe, la masa (llámalo como quieras) se negara a
luchar en cualquier guerra, ninguna guerra podría llevarse a cabo. Obviamente,
no soy ningún ingenuo y no creo que el “populacho” llegue algún día a actuar de
forma tan sensata, pero si lo hiciera la guerra desaparecería de nuestras vidas
para siempre. Y desaparecería, porque no creo que la élite dominante y sus vasallos
políticos marioneta fueran a coger un fusil para matarse entre ellos. Por lo
tanto, sin soldaditos jamás habría ninguna guerra.
El soldadito no nace, se hace. El culto masivo al nacionalismo,
inculcado a las masas desde la más tierna infancia, sirve para engañar a los
ingenuos que creen que luchan para defender su patria, cuando en realidad no es
su patria, sino un territorio que tiene dueño, y ese dueño no somos nosotros. Así
que esos soldaditos -tan patriotas ellos- están dejándose matar por los
intereses de otros, no por los suyos. Por cierto, son los mismos soldaditos ingenuos
que aún no se han enterado de que ninguna sociedad ha sido libre, y nunca lo
será, mientras existan soldaditos a las órdenes del poder.
La esencia de la guerra no es otra que la de mantener el poder y la
riqueza de la élite dominante sobre todos los demás. De hecho, la guerra en sí
es una trágica tomadura de pelo. Siempre es causada por la codicia de una insignificante
minoría, pero consigue involucrar a las masas de idiotas de naciones enteras.
Las guerras son provocadas y perpetradas únicamente por quien ostenta el poder,
utilizando al “populacho” como carne de cañón. Por consiguiente, cualquier
guerra es terrible e innecesaria para los intereses del “populacho”.
¿Alguna vez en la historia de la humanidad la guerra ha solucionado
algo? Desde luego que no. La guerra sólo genera odio y maldad. Lo mires desde
el punto de vista que lo mires es una locura. La guerra no trae la paz, sino
que genera más odio y más guerras. Si verdaderamente generase la paz, hace
tiempo que no habría ninguna guerra. Pero no es así, sino todo lo contrario. Ignorar
esta realidad es la causa de que los soldaditos sigan colaborando en estas
masacres que acrecientan la tiranía y el robo de la riqueza de todos nosotros.
No seamos ingenuos. La guerra siempre es contra nosotros, sobre todo
contra los niños inocentes y los ancianos vulnerables. Por mucho que se repita que
en las guerras de ahora no se atacan objetivos civiles, no es verdad. Porque,
¿qué es una central eléctrica o una planta desalinizadora? ¿Qué es un puente,
un viaducto o un gaseoducto? Destruir estos objetivos sólo tiene un fin: elevar
la tasa de mortalidad por el colapso de las infraestructuras necesarias para la
vida de la población.
Pero los soldaditos, ingenuos y obedientes, dicen que matan a sus
semejantes porque reciben órdenes de sus superiores, no por voluntad propia.
Ellos no se cuestionan nada, obedecen y punto. Y todo para que los ricos se
hagan cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Esta es la cruda
realidad que no ven o no quieren ver. Sin embargo, esa obediencia no les exime
de ser tan culpables como los que dan las órdenes.
En el mundo de hoy la guerra sigue estando presente por todas partes.
Hoy en día el Presidente de EEUU, Donald Trump, y el Primer Ministro de Israel,
Benjamin Netanyahu, son los responsables de casi todas las guerras actuales en
el mundo, incluyendo, por supuesto, la de Irán y Ucrania. Obviamente, ellos no
están al mando, sino que son simples marionetas del verdadero poder, haciendo
todo aquello que se les ha encomendado.
Pero mientras lanzan sus bombas a diestro y siniestro, mientras amenazan
con aniquilar culturas enteras, mientras cortan el suministro energético a los
ciudadanos indefensos y mientras provocan hambrunas, inflación y devastación
por doquier, hay algo que personalmente me indigna: ¿dónde está la respuesta de
la sociedad civil? Como siempre, en ninguna parte.
La sociedad civil debe, de una vez por todas, dejar de aportar el
recurso principal indispensable para poder llevar a cabo cualquier guerra: los
soldaditos. Porque nunca nos libraremos de nuestras cadenas mientras haya
soldaditos dispuestos a asesinar a sus semejantes y a dejarse matar por
defender los intereses de los oligarcas.
Las guerras de hoy en día no siempre enfrentan directamente a un
ejército contra otro, sin embargo, hacen el mismo daño o superior. Hoy tenemos
operaciones de falsa bandera para crear conflictos y cambiar de régimen a
voluntad. Tenemos la guerra económica, donde se manipulan los mercados. La
guerra biológica, de la que apenas sabemos nada. La climática, donde se llega a
provocar todo tipo de catástrofes (sequías, inundaciones, incendios,…). Y la
última tendencia: la guerra tecnológico-digital, que acabará haciéndonos
prisioneros a todos.
Por supuesto, esto no es sólo lo que está sucediendo. A esto tenemos
que sumarle la corrupción y la maldad cada vez mayor de la élite dominante, que
supera con creces lo que la imaginación de la mayoría pueda elucubrar. Y aunque,
ciertamente, en las guerras siempre ha habido matanza de inocentes, ahora mismo
el alcance y la velocidad de esta locura no tiene parangón (Gaza, Ucrania,
Irán,…). Pero lo más preocupante, es que las cosas no sólo no tienen el menor
atisbo de mejorar, sino de empeorar, independientemente de la escoria que esté
al mando.
Piénsalo. Si los soldaditos dejaran de alistarse en el ejército, o
incumplieran la obligatoriedad de hacerlo, en los países donde se requiere, la
vida cambiaría drásticamente para mejor. Porque si verdaderamente el pueblo
llegara algún día a negarse a formar parte de ningún ejército (todos los
ejércitos son genocidas y han sido adiestrados para asesinar) el panorama
político se transformaría debilitando la estructura de poder. Porque sin el
respaldo del ejército el poder no es nada. Obviamente, no espero que este
mensaje cale en una ciudadanía cada vez más estúpida, obediente y acomodada.
Además, ya da igual, dado que pronto los soldaditos serán sustituidos por
robots dirigidos por IA.
Para terminar quiero ratificar el título de este artículo a sabiendas de que voy a herir susceptibilidades: sí, no hay un ser más estúpido en la faz de la tierra que un soldadito. Y aunque la mayoría de soldaditos digan que se alistan en el ejército para ganarse la vida (asesinando), no tiene justificación alguna. Para eso mejor enrolarse en la mafia: el trabajo es el mismo, pero paga mejor.
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