Si hablas con la gente, y le dices que no es el creador de sus
pensamientos y sentimientos, lo más probable es que te mande por ahí a regar.
Sin embargo, no sé por qué la gente no entiende lo fácil que resulta el control
mental.
Básicamente, el control mental se fundamenta en introducir en la mente
de una persona una idea cualquiera y repetirla tantas veces como sea necesario
hasta que esté consolidada en la mente del receptor. Obviamente, cuanto más
joven sea esa persona y más repeticiones reciba el éxito estará más que asegurado.
De ahí que los gobiernos escolaricen a los niños en edades cada vez más tempranas.
El sistema educativo está diseñado para embrutecer a los niños. El
objetivo final es crear niños totalmente dependientes del sistema, para que no
puedan subsistir de forma independiente. Por consiguiente, los niños privados
de sus habilidades naturales se convertirán en adultos sin habilidades para
vivir fuera del sistema. Y de eso se trata.
La percepción del mundo que nos rodea y las verdades absolutas que
defendemos con vehemencia son simplemente ideas introducidas en nuestras
mentes, ya que la verdad absoluta no existe: simplemente es una idea o un
concepto al que estuvimos o estamos expuestos.
Así es como funciona el control mental, con el que se puede hacer que
la gente crea absolutamente cualquier cosa. Sandeces como el cambio climático
antropogénico, la ideología de género (y de cualquier otro tipo) o la necesidad
de tener que doblegarnos a un gobierno y sus estúpidas leyes, son consecuencia
del control mental al que estamos sometidos desde que nacemos. También hoy en
día es consecuencia del control mental confundir a los niños respecto a su
sexualidad, hasta el punto de que voluntariamente se ofrezcan a ser sometidos a
una castración química o quirúrgica.
Pero las narrativas repetitivas no sólo determinan lo que creemos, sino
también las ideas que defendemos. Cuanto más repetitiva sea la narrativa, más
inestables se sentirán las personas si se las cuestiona y, por lo tanto, con
mayor vehemencia defenderán sus creencias.
Lo más habitual, es que las ideas que nos inculcan durante la infancia
y la adolescencia rijan nuestra vida para siempre, salvo raras excepciones. De
hecho, muchas de esas ideas –convertidas en creencias inamovibles- destruyen y
arrasan nuestro entorno más cercano sin que seamos capaces de verlo. Pues eso
es, precisamente, consecuencia del control mental. Obviamente, la élite
dominante lo sabe, pero me temo que nosotros no. Por consiguiente, eso nos
coloca en clara desventaja y es la clave para que nos pastoreen como a
verdaderos borregos.
Por si no fuera suficiente, ahora han surgido todo tipo de herramientas
que hacen imposible escapar del control mental.
La mayoría de la gente cree que el teléfono móvil, la televisión, los medios
de comunicación y la IA están ahí para hacernos la vida más cómoda e
informarnos y protegernos de posibles abusos. Sin embargo, nada más lejos de la
realidad. Concretamente, las pantallas son dispositivos de control mental,
puestas a disposición de la plebe, para inculcar nuevas creencias que ayuden a
la élite a dominar y controlar a la población mundial.
Chamath Palihapitiya, nacido en Sri Lanka, quien llegó a ser
vicepresidente responsable de crecimiento de usuarios en Facebook, afirmó
que se arrepiente de haber trabajado en esa empresa. Palihapitiya dijo que
habían creado unas herramientas que están desgarrando el tejido social. Su
crítica no fue sólo contra Facebook, sino contra todo el sistema que existe en
la Red. Se refirió a las interacciones en línea como ciclos de retroalimentación
a corto plazo, impulsados por la dopamina, que destruyen el funcionamiento de
la sociedad. Aseguró que, en las redes sociales, no hay discurso civil ni
cooperación, sólo desinformación y falsedad. También afirmó que las redes
sociales sirven para programar nuestro cerebro y para el control mental, y que
se trata de un problema a escala global. Pero lo más lamentable de todo este
asunto es que la gente no se da cuenta de que está siendo programada.
Piénsalo. Si analizas el mundo que te rodea, enseguida te darás cuenta
de que este sistema está diseñado para que siempre tengamos problemas. Sin
embargo, no existen tales problemas ni los hubo nunca. Es el sistema el que los
crea para luego ofrecernos sus soluciones, que suelen terminar en
restricciones.
La inmensa mayoría de las personas no son conscientes de que las ideas
que nos inculcan incesantemente durante nuestra infancia y adolescencia son
cuidadosamente seleccionadas para hacernos mediocres y que nunca podamos
sobresalir. De hecho, nuestra mente está programada para el fracaso. Por eso
más del 90% de la población mundial no destaca, es mediocre, imbécil y sumisa.
Y lo es, no por voluntad propia, sino porque fue programada para serlo.
Hoy en día los esclavos modernos ya no están encadenados con grilletes.
Sus grilletes ahora son la manipulación, el lavado de cerebro, la desinformación
y, sobre todo, el entretenimiento.
Acabamos de ver como el mundo entero ha estado pendiente, durante 39
días, de unos tíos vestidos de corto dando patadas a un jodido balón. Incluso
en algunos países la actividad a la hora de los partidos se detenía
prácticamente por completo. Obviamente, la gente no sabe que el fútbol es la
herramienta por excelencia para la manipulación de masas. Tal es así, que
cuando España ganó la final más de un millón de personas (según fuentes
oficiales) salieron a las calles de Madrid a gritar con orgullo “yo soy
español”. Sin embargo, ¿dónde estaban esos españoles -orgullosos de ser
españoles- cuando una multitud de marroquíes invadió ilegalmente su patria?
Pues ahí lo tienes: fueron programados para lo primero, pero no para lo segundo, (o sí).
Mientras todo esto ocurre, la implementación del Estado de vigilancia y
control continúa su avance imparable. A través del teléfono móvil, el televisor,
las redes sociales, el dinero digital, las cámaras instaladas por todos lados
y, sobre todo, la IA, los ciudadanos vamos perdiendo libertad a pasos
agigantados.
La construcción de una red tecnológica inexpugnable de control y
vigilancia total de la humanidad (24 x 7) está a punto de estar totalmente
instalada en la sociedad: un campo de concentración tecnológico, donde ejercer
el control mental de la población será coser y cantar.
Obviamente, quienes tienen el control mental sobre nosotros saben cómo utilizarlo. Es así como unos cuantos “tíos listos” son capaces de doblegar a su antojo a 8.000 millones de tontos. De otra forma sería imposible.
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