28 febrero 2026

LA UNIÓN EUROPEA ACABARÁ DESTROZANDO UNO POR UNO A CADA ESTADO MIEMBRO

La Unión Europea fue consolidándose progresivamente tras la Segunda Guerra Mundial. En 1951 se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), la cual evolucionó a la Comunidad Económica Europea (CEE) y, posteriormente, mediante el Tratado de Maastricht, dio paso a lo que hoy conocemos como la Unión Europea (UE).

Lo primero que tenemos que aclarar es que de unión no tiene nada, sino más bien es el sometimiento de las diferentes naciones que la componen a una institución autocrática, donde todo el poder reside en líderes no designados por el pueblo. Los únicos representantes electos son los parlamentarios del Parlamento Europeo: una tapadera para salvaguardar la autocracia creada.

Dicho esto, está claro que los pueblos europeos han pasado de ser Estados soberanos a vasallos a merced de los gobernantes de la UE.

Un minúsculo grupo de malhechores se ha autoproclamado líder de la UE. Este pequeño grupo se ha consolidado como el administrador de un proyecto destructivo. A la cabeza de este nido de sátrapas está Ursula von der Leyen, apoyada incondicionalmente por sus secuaces (Macron, Starmer, Merz, Sánchez y compañía). Esta gente está empujando a su pueblo hacia el callejón sin salida que supone el cumplimiento a rajatabla de la Agenda 2030. Son un grupo de déspotas desprovistos de cualquier legitimidad popular para administrar tiránicamente una UE que ellos mismos han desacreditado, arruinado y hundido. Con la excusa de unos valores ilusorios y una seguridad colectiva engañosa, están saqueando sistemáticamente los recursos públicos y extorsionando a sus propias poblaciones mediante la deuda, la inflación y los impuestos abusivos.

La UE es un engañabobos en toda regla. Fue concebida para lo que fue: el proyecto piloto del globalismo. Nació el 1 de noviembre de 1993 como instrumento para el desmantelamiento de la democracia y la soberanía de sus Estados miembros. Actualmente, alrededor del 80% de las leyes de los Estados miembros las dicta la UE a través de los organismos e instituciones creados para ese fin. Estos organismos e instituciones son:

-La Comisión Europea, cuya máxima responsable es Úrsula Von Der Leyen.

-El Consejo Europeo: Presidido por Antonio Costa.

-El Consejo de la UE (Consejo de Ministros): su presidencia rota cada 6 meses.

-El Parlamento Europeo: lo preside Roberta Metsola (PP).

-El Tribunal de Justicia (TJUE): Presidente, Koen Lenaerts.

-El Banco Central Europeo (BCE): Presidente, Christine Lagarde.

-El Tribunal de Cuentas (TCE), Presidente, Tony Murphy.

Oficialmente, estas instituciones son las encargadas de la elaboración de leyes, definición de políticas y de garantizar su ejecución y control. Hay que destacar que, salvo el Parlamento Europeo -que es simplemente un “coloca políticos paniaguados bien remunerados”-, los demás estamentos no han sido elegidos democráticamente; de ahí que no respondan ante nadie. La cruda realidad es que la Comisión Europea -que no ha sido elegida por el pueblo- es quien dicta las normas a todos los Estados miembros.

Es una realidad que en los años que llevamos de UE los ciudadanos siempre hemos estado más preocupados por las cosas domésticas que de indagar en los entresijos de la UE. Esto ha facilitado que los sátrapas que la gobiernan hayan hecho lo que les ha dado la gana sin la más mínima oposición. Evidentemente, esta dejadez ha influido, y de qué manera, en nuestro modus vivendi, que ha sido alterado drásticamente.

Hoy las Constituciones de los diferentes Estados miembros, que supuestamente una vez protegieron los derechos de sus ciudadanos, son papel mojado y no sirven absolutamente para nada.

Es evidente que una de las principales metas del globalismo es acabar con la identidad de los pueblos, de modo que puedan unificarlo todo. Por eso la UE está aplicando toda una sarta de sandeces “progresistas” -a cada cual más distópica- como la nueva “cultura woke”, el “lenguaje inclusivo” o la invasión programada de sus pueblos y ciudades con inmigrantes de otras culturas (Úrsula Von Der Leyen acaba de firmar un acuerdo de inmigración con la India, que permitirá que millones de indios puedan venir a Europa).

A consecuencia de estas políticas los Estados miembros de la UE están perdiendo a pasos agigantados su identidad, ya que la “multiculturalidad” que nos impone la UE está acabando con nuestra cultura y tradiciones. No hay más que ver cómo ahora la defensa de la propia identidad étnica y cultural de los Estados miembros se equipara con el nazismo y se persigue como delito de odio. Evidentemente, todas estas medidas han derivado en una UE más insegura, más pobre, más inhumana, más inculta y, en definitiva, menos libre.

Nos enfrentamos a una crisis colosal. Cada Estado miembro está sufriendo un declive permanente debido al celo político, económico y energético suicida de la UE. Y cuando este declive llegue a su fin, no quedará nada de lo que fueron los Estados miembros.

Los dirigentes de la UE se han convertido en gánsteres al servicio del globalismo, y ahora con la IA ya no hay quien los detenga. Yuval Noah Harari lo explicó sin rodeos en la reunión de este año en el Foro de Davos, donde dijo que la IA ya tiene la capacidad de “manipular” y “mentir” a sus usuarios. También señaló que la IA puede realmente tomar decisiones por sí misma y que los países están considerando reconocerla como persona jurídica. Si esto se llegara a producir -y la UE va por ese camino- supondrá el derecho de la IA a poseer propiedades o dirigir corporaciones. En definitiva, no sólo nos quitará el empleo, sino que nos vigilará y acabará con nuestra ya maltrecha libertad.

¿De verdad queremos algo así?

Los Estados miembros de la UE se desmoronan y a nadie parece importarle. Las políticas aplicadas por la UE están haciendo estragos: han hundido nuestra industria, encarecido la energía, disparado la inflación y ahora van a por el sector primario.

Dicho esto, acabar con la Unión Europea no es una opción, es una obligación. Deberíamos recuperar nuestros países antes de que todo se vaya por el retrete. Pero mucho me temo que si no tenemos recursos siquiera para quitar a un Ministro, ¿cómo vamos a ser capaces de acabar con la todopoderosa UE? 

20 febrero 2026

REGULARIZACIÓN EXPRÉS DE INMIGRANTES

España apuesta por, según el Gobierno, “garantizar los derechos” de aproximadamente medio millón de personas que viven y trabajan en nuestro país de forma irregular. De hecho, la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, anunció un Real Decreto con el que se va a regularizar a medio millón de personas que han entrado, trabajado y permanecido en el país de forma ilegal. Obviamente, si esto no es un “efecto llamada” de manual, ¿entonces qué es?

Hasta hoy, la inmigración nunca ha sido una preocupación para los españoles, pero con la llegada masiva de inmigrantes ilegales comienza a entreverse cierto grado de malestar entre la población. De por sí, hay una parte muy importante que empieza a ver a los extranjeros como una amenaza. Por cierto, esto no les convierte en fascistas ni racistas, sino en gente preocupada por las consecuencias que pueda tener una inmigración descontrolada y desorbitada.

No es nada infame que tanto a los españoles como al resto de ciudadanos de los diferentes países del mundo les guste que la inmigración esté controlada. Esto no quita que tengamos sentimientos de empatía y solidaridad hacia las personas que tienen que emigrar de sus países de origen por los motivos que sean.

La inmigración ha aumentado de una manera espectacular en muy poco tiempo en España, y como todo fenómeno social que crece rápidamente genera dudas, desconfianza y una sensación de inseguridad por la propia experiencia vivida diariamente. No obstante, el Gobierno insiste en que la inmigración es beneficiosa y necesaria. Y yo pregunto, ¿beneficiosa y necesaria para quién?

Seamos serios. La decisión tomada por el Gobierno de España obedece a sus propios intereses políticos y nada tiene que ver con los derechos de los inmigrantes. Al contrario, se pretende regularlos para usarlos como lo que son: mano de obra barata para abastecer a las empresas de trabajadores y futuros votantes que desequilibrarán la balanza electoral en el sentido que más convenga. Porque aunque hoy en día para poder votar se necesita la nacionalidad española, y no sólo un permiso de residencia, no hay más que cambiar la ley y listo. Por cierto, no sería la primera vez ni será la última.  

No seamos ingenuos. El Gobierno (este y el que sea) no es más que un simple lacayo del poder global del dinero, y si promueve esta regularización no es más que para dar “carnaza” fresca a los insaciables amasadores de dinero, que siguen explotando a las clases más desfavorecidas vengan de donde vengan. Esta inmigración masiva sirve, además, para que los salarios sigan a la baja, ya que los trabajadores autóctonos se ven afectados por la cuantía de inmigrantes que compiten en el mundo laboral, al saturar el mercado de mano de obra barata.

Por cierto. ¿Alguien ha oído quejarse a la patronal por la medida? Evidentemente no. ¡Nos ha jodido! Mano de obra barata y esclava que proporciona muchísimos más beneficios. ¿Ves ahora para quién es beneficiosa y necesaria?

Los inmigrantes no están aquí porque se les haya ocurrido a ellos solitos emigrar a otro país, sino porque han sido influenciados y seducidos, entre otras cosas, por el “efecto llamada”. Lo mismo ocurre con la entrada masiva de inmigrantes ilegales. Si entran, es porque alguien les deja entrar, ya que los Estados tienen unos medios increíbles tanto para evitar la migración en el país de origen como para impedirla en el país destino.

La situación en España a día de hoy es la siguiente: hay más defunciones que nacimientos, nuestros mejores cerebros se van y, simultáneamente, llega un flujo masivo de inmigración extranjera poco cualificada. Y todo ello está ocurriendo a una velocidad de vértigo, desbordando por completo la capacidad de asumir tal avalancha. ¿Crees que algo así no tendrá consecuencias?

Esta inmigración desmedida -que no viene a pagar nuestras pensiones (en mi vida he escuchado semejante gilipollez)- está generando un conflicto que no es coyuntural, sino estructural. Al tratarse de un crecimiento demográfico masivo, rápido y descontrolado es difícilmente asimilable, por lo que la regularización lejos de solucionar el conflicto lo consolidará.

El Gobierno de España justifica la medida diciendo que lo hace por motivos humanitarios, ignorando sus efectos y consecuencias. Pero de humanitarios, nada de nada; es puro negocio y estrategia política, ya que las implicaciones no se limitan tan solo al conflicto estructural, sino que la regularización tendrá un impacto directo sobre el mapa electoral. Evidentemente, esto no se producirá de forma inmediata, pero sí progresivamente. De hecho, lo anunció Irene Montero en un mitin de Podemos. Según ella, harán todo lo posible por nacionalizar al mayor número de inmigrantes para reemplazar a todos los fachas que hay en España. Y si esto no fuera suficiente, cambiarán la ley para que cualquier inmigrante que resida en España pueda votar.

Obviamente, de producirse una incursión como esta significará que se incorporarán al censo electoral personas que no tienen ninguna vinculación patriótica, histórica o cultural con España. A esto se refería Irene Montero cuando aludió explícitamente a la “teoría del reemplazo”, que consiste en reemplazar españoles (todos los que no piensan como Irene Montero que, según ella, son fascistas) por inmigrantes de toda clase y condición.

Por otra parte, regularizar a medio millón de personas sin darles una cobertura de servicios adecuada (vivienda, educación, sanidad,…) es simplemente pan para hoy y hambre para mañana, por no hablar de las consecuencias que tendrá para los ciudadanos autóctonos como, por ejemplo, conseguir una vivienda en alquiler a un precio asequible.

Y ahora la pregunta del millón. Si Europa está implementando nuevas políticas para poner fin a la regulación masiva de inmigrantes, ¿por qué España está haciendo precisamente todo lo contrario? De hecho, la UE se queja de que si España sigue por ese camino se convertirá en un coladero de inmigrantes que podrán circular libremente por el espacio Schengen. La respuesta a esta pregunta es clara: porque es una estrategia de Pedro Sánchez para ganar las próximas Elecciones Generales. Evidentemente, en esa estrategia los inmigrantes regularizados y nacionalizados tendrán un papel fundamental. Y si no, al tiempo.

En fin. De eso va toda esta historia. Porque cuando el psicópata de nuestro Presidente vende su país por un puñado de votos, lo hace para mantenerse en el poder a toda costa y no por motivos humanitarios, económicos o solidarios. Y conociendo al personaje, y a los palmeros que le acompañan, no me cabe la menor duda que utilizará la inmigración en su propio beneficio, lo mismo que lleva utilizando a independentistas, simpatizantes de terroristas y otras “malas hierbas” para atrincherarse en la Moncloa. Esta es la realidad. Lo otro, lo que cuenta el Gobierno, la versión para los ingenuos que comulgan con ruedas de molino. 

10 febrero 2026

ESPAÑA: EL PAÍS DE “PEPE GOTERA Y OTILIO: CHAPUZAS A DOMICILIO”

La única manifestación a escala nacional de “orgullo español”, que yo recuerde, fue cuando España ganó el mundial de futbol en 2010. Por cierto, tan “orgullosos de ser españoles ( yo soy español, español, español) y ni siquiera sabemos tararear el Himno Nacional, pues no tiene letra. Esto se ve cada vez que España juega un torneo internacional, ya que cuando suena el Himno de España por megafonía los cánticos de la grada van por un lado y la megafonía por otro.

Anécdotas aparte, España es el país de la UE que ocupa el primer puesto en el ranking de número de políticos. También somos campeones en paro y, sobre todo, en paro juvenil. Somos el segundo país de la UE en pobreza infantil, el tercero en pobreza relativa, el quinto en pobreza absoluta, el primero en pérdida de poder adquisitivo y el primero en paro femenino. Nuestros médicos, enfermeras, ingenieros y universitarios, en general, tienen que emigrar porque aquí no hay futuro. Y los jóvenes no pueden independizarse de sus padres, porque su miserable sueldo no le da para pagar un alquiler y mucho menos comprar una vivienda.

Por otro lado, de nada nos sirve que los demás países nos vean como un país abierto y acogedor, con un buen clima y numerosas playas, si los políticos nos dejan en evidencia cada vez que abren la boca, ya que lo único que hacen es mentir, difamar e insultarse, por no hablar del desprecio absoluto que profesan a la población. Tampoco nos sirve de nada si las cifras macroeconómicas indican que “nuestra economía va bien” si el bienestar no llega a los ciudadanos.

Seamos realistas. En España tenemos un Estado que no funciona y un Sistema Autonómico que tampoco. Si dejamos de lado la propaganda oficial, la verdad es que en España prácticamente no funciona nada.

El supuesto progreso que vive España nada tiene que ver con la realidad. A los políticos se les llena la boca de justicia social, pero esa justicia social sólo la disfrutan ellos y los altos cargos de la Administración, que gozan de un sueldo que triplica o multiplica por “X” al del ciudadano de a pie. Después, cuando termina su paso por la Administración, tienen las “puertas giratorias”, donde de nuevo somos campeones.

Sí, en España todo es una chapuza y no funciona prácticamente nada.

La violencia salvaje que sufren nuestras calles ha dejado de ser excepción para convertirse en norma. Cada vez son más frecuentes las peleas con arma blanca o de fuego. Mientras tanto, la policía mira para otro lado, como si con ellos no fuera la cosa, ya que sólo están para defender a sus Señorías de nosotros. En fin, que no es de extrañar que los juzgados estén a punto de colapsar. Todo muy “normal”, ¿verdad? Eso es lo que dice nuestro Ministro del Interior.

Luego está la educación que deja bastante que desear. Y es que la educación que reciben nuestros jóvenes no es tal, es adoctrinamiento. Cada vez que entra un nuevo gobierno se implementa un nuevo Plan de Educación sin escuchar a los docentes, a los que se trata con desprecio y no se les tiene ningún respeto. En cuanto a las universidades, la primera universidad española que aparece en el Ranking QS 2025 sitúa a la Universidad de Barcelona en el puesto 160, a la Universidad Autónoma de Barcelona en el puesto 172 y a la Universidad Complutense de Madrid en el puesto 187.

¿Y qué decir de la sacrosanta sanidad pública? La sanidad pública agoniza. La atención primaria prácticamente ya no existe. En las urgencias de cualquier hospital se trata a los pacientes como ganado. Los famosos protocolos y la burocracia han conseguido deshumanizar la atención médica. Hoy en día cuando vas a la consulta el médico ni te mira, sólo tiene puesta la mirada en su ordenador, siguiendo a rajatabla los estúpidos protocolos.

Obviamente, el transporte tampoco se libra de la chapuza. Los aviones y trenes sufren retrasos interminables y accidentes cada vez más frecuentes, como el que acabamos de sufrir en Adamuz.

Luego tenemos las infraestructuras, que hacen agua por los cuatro costados: las vías de ferrocarril tienen un estado lamentable, los aeropuertos soportan a duras penas el tráfico aéreo y las carreteras están llenas de baches, por no decir socavones.

Pero el Gobierno no parece preocupado en absoluto. Es más, saca pecho de lo bien que le va a nuestro país. Lo peor es que la inmensa mayoría de cretinos ideologizados que votan lo creen.

Ahora seamos rigurosos. Esa sanidad pública desastrosa, esas infraestructuras deleznables o esa pésima educación, ¿en manos de quién están? De nosotros, evidentemente. Nosotros somos a fin de cuentas los que trabajamos en los hospitales, los que construimos las infraestructuras y los docentes que educamos a nuestros hijos. Y sí, somos nosotros los chapuceros.

En España, tanto la Administración como la mayoría de empresas privadas no realizan bien su trabajo; eso es una realidad. Si no fuera así, no hubiera ocurrido el accidente ferroviario de Adamuz o la tragedia de Valencia (catástrofes anunciadas evitables). Esto es debido a la desidia generalizada y la corrupción galopante que impera en el país a todos los niveles.

Evidentemente, claro que hay gente que hace muy bien su trabajo, pero he de decir que son los menos. Bien es verdad que hay jueces que se resisten a las presiones ejercidas por los de arriba y no se venden. Médicos que, a pesar de los estúpidos protocolos, tratan a los pacientes con profesionalidad y humanidad. Periodistas independientes que se la juegan destapando las cloacas del Estado y todo un abanico de trabajadores competentes honrados, en todos los sectores, que son los que hacen que el país no se vaya al carajo.

Sin embargo, España no tiene por qué estar condenada a la chapuza. Puede ser un país donde todo (o casi todo) funcione correctamente. Podemos construir infraestructuras seguras, hospitales con personal sanitario comprometido y poner al frente del país administradores honrados y eficientes. Pero esto lo tenemos que hacer nosotros, los españoles. Evidentemente, con el grado de corrupción actual no es un camino de rosas, depende de nuestra determinación.

Este es el desafío al que nos enfrentamos. ¡Basta ya de tanta chapuza!

Tenemos que entender que la calidad no es un lujo, sino la voluntad de hacer bien las cosas para que funcionen. De hecho, la máxima que se establece en los cursos de calidad es “hacer las cosas bien a la primera”, y no es tan difícil.

¿Podemos hacerlo? Pues claro que podemos hacerlo. Obviamente, el cambio ha de venir primero por la voluntad obstinada de los que hacen bien su trabajo, poniendo en evidencia a los que no lo hacen. Porque, ¡señores chapuceros! Cuando a ustedes les deja de importar la calidad de su trabajo, algo tan cotidiano como un viaje en tren puede convertirse en una tragedia. 

¿ESTÁ JUSTIFICADA LA SUBIDA DE PRECIOS EN ESPAÑA POR LA GUERRA DE IRÁN?

A ver si soy capad de explicar -a mi modesto entender- lo que está pasando. Resulta que el cierre del estrecho de Ormuz, por parte de Irán...