La Unión Europea fue consolidándose progresivamente tras la Segunda
Guerra Mundial. En 1951 se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero
(CECA), la cual evolucionó a la Comunidad Económica Europea (CEE) y,
posteriormente, mediante el Tratado de Maastricht, dio paso a lo que hoy
conocemos como la Unión Europea (UE).
Lo primero que tenemos que aclarar es que de unión no tiene nada, sino
más bien es el sometimiento de las diferentes naciones que la componen a una
institución autocrática, donde todo el poder reside en líderes no designados
por el pueblo. Los únicos representantes electos son los parlamentarios del
Parlamento Europeo: una tapadera para salvaguardar la autocracia creada.
Dicho esto, está claro que los pueblos europeos han pasado de ser
Estados soberanos a vasallos a merced de los gobernantes de la UE.
Un minúsculo grupo de malhechores se ha autoproclamado líder de la UE.
Este pequeño grupo se ha consolidado como el administrador de un proyecto
destructivo. A la cabeza de este nido de sátrapas está Ursula von der Leyen, apoyada
incondicionalmente por sus secuaces (Macron, Starmer, Merz, Sánchez y compañía).
Esta gente está empujando a su pueblo hacia el callejón sin salida que supone
el cumplimiento a rajatabla de la Agenda 2030. Son un grupo de déspotas desprovistos
de cualquier legitimidad popular para administrar tiránicamente una UE que
ellos mismos han desacreditado, arruinado y hundido. Con la excusa de unos
valores ilusorios y una seguridad colectiva engañosa, están saqueando
sistemáticamente los recursos públicos y extorsionando a sus propias
poblaciones mediante la deuda, la inflación y los impuestos abusivos.
La UE es un engañabobos en toda regla. Fue concebida para lo que fue:
el proyecto piloto del globalismo. Nació el 1 de noviembre de 1993 como
instrumento para el desmantelamiento de la democracia y la soberanía de sus
Estados miembros. Actualmente, alrededor del 80% de las leyes de los Estados
miembros las dicta la UE a través de los organismos e instituciones creados
para ese fin. Estos organismos e instituciones son:
-La Comisión Europea,
cuya máxima responsable es Úrsula Von Der Leyen.
-El Consejo Europeo: Presidido
por Antonio Costa.
-El Consejo de la UE
(Consejo de Ministros): su presidencia rota cada 6 meses.
-El Parlamento Europeo:
lo preside Roberta Metsola (PP).
-El Tribunal de Justicia
(TJUE): Presidente, Koen Lenaerts.
-El Banco Central Europeo
(BCE): Presidente, Christine Lagarde.
-El Tribunal de Cuentas (TCE), Presidente, Tony Murphy.
Oficialmente, estas instituciones son las encargadas de la elaboración
de leyes, definición de políticas y de garantizar su ejecución y control. Hay
que destacar que, salvo el Parlamento Europeo -que es simplemente un “coloca
políticos paniaguados bien remunerados”-, los demás estamentos no han sido
elegidos democráticamente; de ahí que no respondan ante nadie. La cruda
realidad es que la Comisión Europea -que no ha sido elegida por el pueblo- es
quien dicta las normas a todos los Estados miembros.
Es una realidad que en los años que llevamos de UE los ciudadanos
siempre hemos estado más preocupados por las cosas domésticas que de indagar en
los entresijos de la UE. Esto ha facilitado que los sátrapas que la gobiernan hayan
hecho lo que les ha dado la gana sin la más mínima oposición. Evidentemente,
esta dejadez ha influido, y de qué manera, en nuestro modus vivendi, que ha
sido alterado drásticamente.
Hoy las Constituciones de los diferentes Estados miembros, que
supuestamente una vez protegieron los derechos de sus ciudadanos, son papel
mojado y no sirven absolutamente para nada.
Es evidente que una de las principales metas del globalismo es acabar
con la identidad de los pueblos, de modo que puedan unificarlo todo. Por eso la
UE está aplicando toda una sarta de sandeces “progresistas” -a cada cual más
distópica- como la nueva “cultura woke”, el “lenguaje inclusivo” o la invasión
programada de sus pueblos y ciudades con inmigrantes de otras culturas (Úrsula
Von Der Leyen acaba de firmar un acuerdo de inmigración con la India, que
permitirá que millones de indios puedan venir a Europa).
A consecuencia de estas políticas los Estados miembros de la UE están
perdiendo a pasos agigantados su identidad, ya que la “multiculturalidad” que
nos impone la UE está acabando con nuestra cultura y tradiciones. No hay más
que ver cómo ahora la defensa de la propia identidad étnica y cultural de los
Estados miembros se equipara con el nazismo y se persigue como delito de odio.
Evidentemente, todas estas medidas han derivado en una UE más insegura, más
pobre, más inhumana, más inculta y, en definitiva, menos libre.
Nos enfrentamos a una crisis colosal. Cada Estado miembro está sufriendo
un declive permanente debido al celo político, económico y energético suicida
de la UE. Y cuando este declive llegue a su fin, no quedará nada de lo que
fueron los Estados miembros.
Los dirigentes de la UE se han convertido en gánsteres al servicio del
globalismo, y ahora con la IA ya no hay quien los detenga. Yuval Noah Harari lo
explicó sin rodeos en la reunión de este año en el Foro de Davos, donde dijo
que la IA ya tiene la capacidad de “manipular” y “mentir” a sus usuarios. También
señaló que la IA puede realmente tomar decisiones por sí misma y que los países
están considerando reconocerla como persona jurídica. Si esto se llegara a
producir -y la UE va por ese camino- supondrá el derecho de la IA a poseer
propiedades o dirigir corporaciones. En definitiva, no sólo nos quitará el
empleo, sino que nos vigilará y acabará con nuestra ya maltrecha libertad.
¿De verdad queremos algo así?
Los Estados miembros de la UE se desmoronan y a nadie parece
importarle. Las políticas aplicadas por la UE están haciendo estragos: han
hundido nuestra industria, encarecido la energía, disparado la inflación y ahora
van a por el sector primario.
Dicho esto, acabar con la Unión Europea no es una opción, es una obligación. Deberíamos recuperar nuestros países antes de que todo se vaya por el retrete. Pero mucho me temo que si no tenemos recursos siquiera para quitar a un Ministro, ¿cómo vamos a ser capaces de acabar con la todopoderosa UE?
No hay comentarios:
Publicar un comentario