Llevamos tres meses de guerra en Irán y el Estrecho de Ormuz sigue cerrado. Desde el inicio de la guerra, los medios de comunicación nos han vendido la idea de que Trump ha calculado mal su estrategia, convirtiendo el conflicto en un verdadero desastre para los intereses de EEUU. Sin embargo, como ya hemos visto tantas veces, es muy probable que nada de lo que nos cuentan los medios de comunicación sea cierto, ya que en una guerra una parte muy importante de lo que verdaderamente se cuece en ella se oculta al gran público por razones obvias. Es por esta razón que podría darse la hipótesis de que todo lo argumentado -incluido el aparente cierre del Estrecho de Ormuz- no fuera un error de cálculo por parte de EEUU, sino una estrategia deliberada, ya que los conflictos bélicos se planifican con antelación atando todos los cabos.
Lo primero que hay que aclarar es que Trump ni pincha ni corta en esta
contienda. Él es simplemente un títere; un payaso más a las órdenes del poder
global del dinero, verdadero cerebro de la operación. Por consiguiente, decir
que Trump y Netanyahu son los arquitectos de esta contienda no es más que basura
propagandística para el “populacho”, que necesita de buenos y malos.
¿Te has parado a pensar que subir el precio del petróleo, y mantenerlo
alto el mayor tiempo posible, podría ser un objetivo fundamental de la
administración Trump? Esto haría aún más rica a la todopoderosa industria
energética estadounidense. Ante esta tesitura, no es desatinado pensar que el estrangulamiento
del petróleo del Golfo, con el cierre del Estrecho de Ormuz, sería un resultado
buscado y no una mala consecuencia de la guerra como se nos quiere hacer creer.
Sí, ya sé que puede parecer descabellado, pero, como siempre, siguiendo
el rastro del dinero puede que demos con la verdad, ya que el dinero es un
detector de mentiras casi perfecto.
Según un análisis exclusivo de The Guardian, basado en datos de Rystad
Energy y estudiados por Global Witness, las 100 mayores empresas del
sector petrolero obtuvieron más de 30 millones de dólares por hora en
beneficios extraordinarios durante el primer mes de guerra. Por otro lado, la
cotización en bolsa del sector energético estadounidense aumentó su valor de
mercado en casi 100.000 millones de dólares, y las petroleras de la Unión
Europea (UE) están ingresando del orden de 80 millones de euros extra al día
por el aumento de los precios del combustible.
Ante las expectativas de que el conflicto se alargue, se estima que los
ingresos de las empresas petrolíferas estadounidenses, para este año, superarán
los 200.000 millones de dólares. Por cierto, las mismas empresas que hicieron
generosas donaciones para la campaña electoral de Donald Trump. ¿Casualidad? Puede,
pero demasiado evidente para ser casual.
Los daños colaterales que está provocando el cierre del Estrecho de
Ormuz se cuentan por millones de barriles diarios que no reciben los países
importadores. China, India, Japón, Corea del Sur o la UE, son algunos de los
damnificados de esta contienda.
Sin embargo, a EEUU -ejecutor de este caos aparente- el bloqueo del
Estrecho de Ormuz le viene como anillo al dedo. Al crear una incertidumbre
insoportable en el suministro del petróleo proveniente del Golfo, busca que los
compradores globales le perciban a él como un proveedor seguro y fiable.
EEUU tiene grandes reservas de petróleo procedente del fracking (fracturación
hidráulica), que le ha transformado en el mayor productor mundial de
petróleo y gas licuado; eso sí, con un coste más elevado de producción. El
hecho del cierre del Estrecho de Ormuz, le posiciona con ventaja sobre sus
competidores del Golfo, ya que podrá vender más gas natural licuado a precios
elevados, especialmente a la UE. Por lo tanto, la guerra contra Irán podría ser
parte de un plan para reconfigurar el panorama energético mundial. De ahí la
intervención en Venezuela, rica en petróleo, y el intento de hacerse con
Groenlandia, rica en recursos naturales.
Si mi hipótesis es acertada, está claro que a EEUU le interesa que el
combustible no fluya libremente por el Estrecho de Ormuz, el mayor tiempo
posible, porque lo que verdaderamente desea es colocar su gas y petróleo en el
mercado. Así que tendremos guerra para rato o, por lo menos, hasta que BlackRock,
Vanguard Group, Palantir, Amazón, Google,…. y ese minúsculo grupo de banqueros multimillonarios
que lo poseen todo -incluso los gobiernos de las naciones más importantes del
mundo- lo decidan. Porque, ¿quién crees que tiene más poder, cualquier
presidente de gobierno o los banqueros multimillonarios, BlackRock, Vanguard
Group, Google, Amazon,…? la respuesta es clara, ¿verdad? Solo que nosotros o
estamos ciegos o no lo queremos ver.
Por otra parte, es curioso que casi todas las guerras que se han
librado en los últimos tiempos hayan sido, principalmente, contra países que se
oponían a la introducción de bancos centrales privados. Hoy sólo hay tres países
cuyo banco central no está bajo el control de los multimillonarios banqueros:
Corea del Norte, Irán y Cuba que, por cierto, también está en el punto de mira
de EEUU.
Luego tenemos el tema de los fertilizantes, que no es cuestión menor.
Llevamos décadas oyendo decir a los ricos y poderosos que el planeta
está superpoblado y que es necesario reducir la población. Con el cierre del Estrecho
de Ormuz, el suministro de fertilizantes pone en peligro a las naciones más
vulnerables del mundo, ya que los alimentos se cultivan con fertilizantes
procedentes del petróleo, se envasan con plástico procedente del petróleo y se
transportan en vehículos cuyo combustible sale del petróleo. Así que si se recorta
el suministro de petróleo, disminuye la producción de alimentos y se encarece
su distribución.
Esto podría provocar una hambruna en muchos países. De hecho, Naciones
Unidas ha advertido que, si continúa el cierre del Estrecho de Ormuz por un
periodo prolongado, 45 millones de personas de África y Asia corren riesgo de
morir de hambre.
Dado que la obsesión de los dueños del mundo es controlar los recursos
y las poblaciones, entonces no estaría de más preguntarse: ¿es el cierre del
Estrecho de Ormuz un paso más para avanzar en su plan? Evidentemente, podría
serlo, ¿por qué no?
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