30 septiembre 2026

¿CRISIS DE VIVIENDA EN ESPAÑA? ¿QUÉ CRISIS?

Lo primero que hay que aclarar es que las crisis no existen; se crean o se inventan. Eso es todo.

Oficialmente, el supuesto problema de la vivienda en España se ha calificado recientemente como una “crisis de vivienda” que, para algunos, lleva enquistada desde hace décadas.

Según datos oficiales, en España faltan viviendas porque no se construye. Y las pocas que hay a disposición de los usuarios, no propietarios, son de mala calidad, lo que supone un problema para las nuevas generaciones que quieren independizarse de sus padres.

Tratar el supuesto problema de la vivienda como un tema difícil de resolver es de una simpleza tal que denota una ignorancia completa sobre la cuestión o una maldad como la copa de un pino.

La primera premisa falsa es que en España no hay viviendas suficientes para albergar a su población y que, por lo tanto, hacen falta viviendas.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, en España hay más de 27 millones de viviendas, de las cuales 20 millones son residencia habitual y 7 millones tienen otro uso como segundas residencias, pisos turísticos o viviendas vacías.

Si España tiene una población de 49 millones de habitantes, estamos hablando de que correspondería una vivienda por cada 1,8 habitantes. Eso, se pongan como se pongan los agoreros, no es una escasez de vivienda, y más cuando el Instituto Nacional de Estadística sitúa el tamaño medio del hogar en España en 2,5 personas por vivienda: el 28% de una persona, el 29% de dos personas y el resto de tres, cuatro o más personas.

Aquí hay algo que no cuadra, porque si fuese verdad que existe escasez de viviendas lo lógico sería que los emprendedores no dejasen escapar semejante oportunidad de hacer negocio y se pusieran a construir como locos. ¿Y por qué no lo hacen? Una de dos: o bien porque han hecho un estudio del mercado y saben que no van a tener compradores con suficiente poder adquisitivo, o alguien les está poniendo demasiadas trabas. Probablemente una mezcla de las dos.

La segunda premisa falsa es que la vivienda en España es cara. Si lo comparamos con otros países, España es el país donde la vivienda es más barata: el precio medio de la vivienda en España es de 183.000 €, mientras que en Alemania es de 276.000 €, en Francia 285.000 €, Inglaterra 300.000 £ y EEUU 400.000 $.

Y la Tercera premisa –esta no es falsa- es que la vivienda es un bien de primera necesidad. Pues claro que es un bien de primera necesidad como lo son la luz, el gas, el agua, los alimentos, la sanidad, los combustibles, etc.

Veamos. La gente se queja de que no puede comprar o alquilar una vivienda. También se queja de que no puede comprar suficiente carne o pescado para tener una fuente de proteínas adecuada. Lo mismo ocurre con la energía: o come o paga el recibo de la luz. Tampoco puede llenar el depósito de combustible de su coche. Y, sobre todo, se queja de que con los precios actuales no llega a fin de mes.

Pues bien. Dicho esto, está claro que el problema, entonces, no es la vivienda; haberlas haylas. No es la luz; hay energía de sobra. No son los alimentos; las estanterías de los supermercados están llenas. El problema, señores, es la pobreza.

Según las series históricas del Instituto Nacional de Estadística, la inflación acumulada en España desde 1970 hasta la actualidad supera el 2.500%. Esto significa que el coste de la vida se ha multiplicado de forma muy notable, requiriendo más cantidad de dinero para mantener el mismo poder adquisitivo.

Este es el verdadero problema: los precios suben desproporcionadamente con arreglo a los salarios.

El sueldo medio neto de un trabajador en España está en 1.840 €/mes. Evidentemente, este sueldo da para sobrevivir y no para hacer demasiadas florituras. Pero la cosa no se queda ahí. Resulta que el 37% de los trabajadores en España cobra el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que es de 1.221 € brutos por 14 pagas; es decir 1.424,50 € al mes. ¿De verdad alguien puede comprar una vivienda, pagar alquiler, luz, gas, agua, echar gasolina al coche, vestir y comer con estos ingresos? Está claro que con este salario pocos planes de futuro se pueden hacer.

Es evidente que una persona con unos ingresos como, por ejemplo, los de un diputado (entre 6.000 y 12.000 euros al mes) no tendrá problemas para comprar o alquilar una vivienda. Sin embargo, con unos ingresos de 1.424,50 € (SMI) sí. Entonces, yo me pregunto: ¿es que sus señorías son idiotas y creen que todo se arregla con una ley? Pues no, sus señorías no son idiotas, los idiotas son los que acamparon en la Puerta del Sol creyendo que una ley les sacará de la pobreza.

¡Señores! Si es que siempre se trata de lo mismo: riqueza y pobreza.

No le des más vueltas. Por mucho Real Decreto que promulgue nuestro Gobierno no va a sacar de la pobreza a esa gente que nunca podrá comprar una vivienda digna o pagar un alquiler en buenas condiciones. Les engañarán, y al final pagarán el pato tanto los arrendatarios como los arrendadores.

Pera terminar una última pregunta: ¿La supuesta falta de vivienda no tendrá que ver con una inmigración desmesurada de casi 10 millones de personas? A ver, estás personas tendrán que pernoctar en algún sitio; vamos, digo yo, y España no tiene tantas playas del Trampolín para albergarlas. Y no, no es un comentario xenófobo ni racista ni gaitas. Es simplemente una pincelada satírica. Que con el nivel del personal todo hay que explicarlo, ¡coño! 

20 septiembre 2026

“CUANDO TODOS PIENSAN IGUAL ES QUE NADIE ESTÁ PENSANDO”

Esta frase, atribuida al periodista y pensador, Walter Lippmann, significa que pensar, fundamentalmente, es cuestionar. Por consiguiente, no hay cuestionamiento sin pensamiento. Y el poder lo sabe.

Fuera de convencionalismos, el mundo en el que vivimos la inmensa mayoría de los mortales es una prisión sin rejas, donde nuestra celda es nuestro propio país, nuestro Estado.

Curiosamente, las celdas no son gratis, ya que los ocupantes tenemos que pagar la estancia a través de los llamados impuestos. Esos impuestos los pagamos a fondo perdido, pues no recuperamos en servicios ni la cuarta parte de lo que pagamos. Obviamente, antes de pagar impuestos necesitamos trabajar para ganar el dinero que luego pagamos al “Estado prisión”.

Por supuesto, nadie puede salir de la prisión, sólo cambiar de celda; es decir, ir a otro país para seguir trabajando y continuar pagando impuestos.

Para que nunca lleguemos a darnos cuenta de esta realidad la prisión nos ofrece todo un abanico de productos inútiles de consumo, terribles noticias para que nos sintamos unos “privilegiados” de estar bajo el cobijo del “Estado prisión”, ocio con el que distraernos de nuestra miserable vida y entretenimiento para que nunca descubramos que estamos presos.

Bien es verdad que, aunque muy pocos, hay algunos prisioneros que son conscientes de que están encerrados: se les llama disidentes o antisistema, y si persisten en sus ideas se les confina en mazmorras más pequeñas.

Pero hay algo muchísimo peor que todo lo expuesto anteriormente: la prisión está dirigida y controlada por los llamados “presos de confianza”, puestos ahí por los dueños de la prisión. Es decir, presos que ejercen de carceleros para el resto de reclusos a cambio de ciertos privilegios.

Para que la prisión funcione es necesario que los presidiarios seamos ignorantes, débiles mentales y estúpidos, sobre todo muy estúpidos. De esta manera nunca descubriremos que somos reclusos.

Pues bien. A esta situación hemos llegado porque la mayoría de nosotros nos hemos convertido en pensadores acríticos que ya ni siquiera pensamos. Y lo que es aún peor: somos tan dependientes de “papá Estado” que no podemos ni sabemos actuar fuera de él.

Estar constantemente pendiente de los múltiples medios de comunicación atrofia el cerebro y llena la cabeza, de los que siguen estas prácticas, de sandeces.  Obviamente, esto tiene un objetivo: anular el pensamiento propio.

La adicción a las noticias, a las redes sociales, a las series de televisión, al fútbol y, en general, a todo aquello que no requiera el esfuerzo de pensar se ha puesto de moda.

Hoy en día si no estás constantemente entretenido es que estás aburrido, cosa que en nuestras sociedades modernas -como también se dice del “cambio climático”- mata. Eso es lo que nos venden desde el poder. Sin embargo, es en el aburrimiento donde germina el pensamiento.

Un buen libro puede ser de gran ayuda, pero, a su vez, puede impedir reflexionar si lo único que nos aporta es el pensamiento de su autor. Por consiguiente, leer libros, por muy buenos que sean, puede ser un freno del pensamiento propio, pues, al final, nuestro pensamiento es contaminado por el pensamiento de otro.

Para los consumidores compulsivos de libros esto que acabo de decir les parecerá un sacrilegio. Y no digo yo que no lo sea. Sin embargo, creo que de vez en cuando es conveniente hacer un ayuno literario para dejar de absorber los pensamientos de otros y así poder centrarnos exclusivamente en los nuestros.

Ojo, no estoy diciendo que no se deba leer. Al contrario, hay que leer. Pero igual que hay un tiempo para leer, debería haber un tiempo para pensar y reflexionar.

La sociedad moderna ha eliminado al individuo generando una mentalidad de rebaño basada en la conformidad y la obediencia. De hecho, el pensamiento independiente ha desaparecido, siendo reemplazado por el pensamiento de masas. Es por esta razón por la que nadie discrepa y sólo repite lo que oye en los medios de comunicación.

Sinceramente, creo que la mayoría no es consciente de que somos peleles manejados por el sistema. Todo comienza con la entrega de nuestros hijos al Estado para que los eduque. Allí son adoctrinados y se les enseña a no pensar ni cuestionar, sino a repetir, obedecer y a aceptar. Obviamente, este es el origen de la mediocridad de la mayoría de nosotros, donde una mente secuestrada conduce a una vida enjaulada y a una esclavitud garantizada.

El resultado de embrutecer y lavar el cerebro a una generación tras otra nos ha conducido a una sociedad del miedo y la ignorancia, donde la mediocridad estandarizada se ha impuesto. Obviamente, con la llegada de la tecnología la situación ha empeorado sustancialmente, ya que la digitalización total de todo cuanto acontece en nuestras vidas, abanderada por la IA, ha permitido que el dominio del poder se haya expandido hasta controlar a miles de millones de personas sin la menor resistencia. Y no sólo eso, sino que la inmensa mayoría está encantada “disfrutando” de esta “maravillosa tecnología”.

Evidentemente, esta tiranía ha sido posible gracias al embrutecimiento, lavado de cerebro y adoctrinamiento de la población durante generaciones. De hecho, la población sigue apoyando este sistema, votando en cada elección como si no hubiera un mañana, sin ser consciente de que está legitimando su propia esclavitud.

Nos guste o no, formamos parte de una sociedad donde nadie aprende a pensar, sino qué pensar. Y en una sociedad así la estupidez se ha disparado y expandido como una enfermedad infecciosa.

Mientras no seamos conscientes de que los gobiernos no están para protegernos, sino para subyugarnos y explotarnos, nunca saldremos de esta prisión. Pero no se trata de manifestarnos contra el gobierno de turno, ya que ningún gobierno teme una protesta pacífica. El gobierno lo que verdaderamente teme es que millones de ciudadanos empiecen a pensar por sí mismos, que se organicen en base a sus recursos y sean independientes del sistema.

Sí, ya sé lo que piensas, que es prácticamente imposible. Yo también lo creo, aunque tenía que decirlo. Pero recuerda que jamás ha venido ningún político a salvarnos. Por consiguiente, sólo nosotros podemos hacerlo.

10 septiembre 2026

¿ES MARRUECOS REALMENTE UNA AMENAZA PARA ESPAÑA?

Según el último barómetro del Real Instituto Elcano, más del 60% de los españoles ven a Marruecos como una amenaza real para España.

Desde su independencia, en 1956, Marruecos ha estado amenazando sistemáticamente la unidad, soberanía e integridad territorial Española. Por lo tanto, es imprescindible reconocer dicha amenaza, a fin de poder hacerle frente como es debido. Y esto ha de hacerse más pronto que tarde, o tendremos serios problemas antes de lo que pensamos.

A día de hoy, la diferencia entre Marruecos y España, tanto a nivel económico como militar, es abrumadoramente favorable a España. Pero esto puede cambiar, dado el interés que EEUU e Israel han tomando por Marruecos, poniendo en marcha una cooperación en materia militar, tecnológica y de inteligencia.

Veamos. Económicamente, el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de España es de 34.500 €, mientras que el de Marruecos se sitúa en torno a los 4.000 €. El PIB Anual de España es de 1,68 billones de euros, frente a los 148.000 millones de euros de Marruecos. Y, por último, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España se sitúa en 1.425 € mensuales y el de Marruecos en 285 €.

Militarmente, España supera ampliamente a Marruecos. Además, España posee tecnología avanzada y mayor poder naval. Sin embargo, Marruecos cuenta con un mayor volumen de efectivos y material terrestre pesado. El presupuesto de defensa de España llega a los 35.000 millones de euros, con unos 117.000 efectivos activos. El de Marruecos es de 22.000 millones de dólares (una cantidad extraordinaria para una economía con tantas necesidades por cubrir), con unos 200.000 efectivos activos. En el Ranking Global, según datos del Global Firepower, España ocupa el puesto 18 mundial y Marruecos el 56.

Si nos atenemos a los hechos, es cierto que Marruecos se está convirtiendo en una potencia militar en el Magreb. De hecho, en estos últimos años Rabat está llevando a cabo una seria apuesta por mejorar sus capacidades militares, en todos los terrenos, con la adquisición de cazas F-16, helicópteros Apache, carros de combate M1 Abrams, sistema de defensa antiaérea Patriot, misiles aire-aire AMRAAM de Raytheon AIM-120, drones MQ-9 Reaper, sin descartar una futura adquisición de los muy avanzados cazas F-35.

La pregunta es: ¿ese rearme es una amenaza para España? La mayoría de los analistas piensan que no, que es para protegerse de Argelia. Pero yo no lo tengo tan claro, y creo que nuestro Gobierno y nuestras fuerzas armadas tampoco deberían descartarlo.

Aunque, según los expertos, Ceuta y Melilla son militarmente indefendibles ante un ataque de Marruecos, sin embargo, esto no es razón para tener una frontera de chichinabo, a la que se puede acceder sin la menor resistencia.

Marruecos, objetivamente hablando, lleva tiempo ejerciendo una política de intimidación permanente contra España. Llevó a cabo una guerra de agresión en la Guerra de Ifni (1957-58), una guerra de agresión contra el Sáhara Occidental con la Marcha Verde (1975) y está llevando una agresión permanente con las mareas humanas que lanza sobre Ceuta, Melilla y Canarias. ¿Y cuál ha sido la respuesta de España? La de siempre: no hacer nada o mirar para otro lado.

Las concesiones de Sánchez a Marruecos (no sabemos si por el espionaje de Pegasus u otras razones “monetarias”) ha hecho que Marruecos siga con su plan de reclamar la soberanía de Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. España (mejor dicho, Sánchez) al asumir en 2022 la postura de Rabat sobre el Sahara Occidental ha dado pie al país vecino a venirse arriba y reclamar todo cuanto se le antoja.

Obviamente, el fortalecimiento internacional de Marruecos no significa necesariamente que Rabat vaya a acometer un conflicto por las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Pero sí cambia el escenario en el que España debe gestionar su relación con su vecino del sur.

A día de hoy, Marruecos afronta la actual crisis de Ceuta desde una posición internacional mucho más consolidada que la que tenía hace años. De hecho, Rabat ha conseguido sumar apoyos de países europeos y americanos a su propuesta de autonomía sobre el Sáhara Occidental, como los de EEUU, Francia o Reino Unido. Y ahí reside la clave de este nuevo escenario: Marruecos tiene más aliados y se siente más respaldado a la hora de reclamar sus absurdas reivindicaciones.

Esta enésima invasión (que no crisis migratoria) ha puesto de manifiesto que nuestro vecino del sur no es nada fiable, por lo tanto, nuestras relaciones con él deben replantearse.  Es un hecho que la política de concesiones y de evitar confrontaciones con Marruecos ha sido un verdadero fracaso. Del mismo modo, también fue un gravísimo error modificar la posición española sobre el Sáhara Occidental. Fracasos y errores que ahora estamos pagando.

Lo sucedido a finales de julio en Ceuta debe ser un punto de inflexión para regresar a unas posiciones previas y replantearnos, de una vez por todas, la relación de vecindad con Marruecos.

El problema es que hoy en día no se puede confiar en los acuerdos a los que puedan llegar un régimen dictatorial, como el de Mohamed VI, y un Gobierno corrupto (el de Pedro Sánchez), sin olvidarnos de los actores más poderosos que siempre actúan entre bastidores y son los que al final tienen la última palabra. Eso si no se ha pactado ya una cosoberanía, y todo lo que estamos viendo no es más que una pantomima para que la ciudadanía vaya poco a poco asimilándolo.

Mientras tanto, el problema de Ceuta sigue enquistado no tiene indicios de mejorar.

Todo el mundo es consciente de que a esta situación se ha llegado porque el Gobierno Español lo ha querido así. Porque ni leyes que prohíben las devoluciones en caliente ni gaitas: las leyes se pueden cambiar.

Por otra parte, diez mil personas necesitan comer y beber todos los días. Si llevan más de 40 días en Ceuta es porque alguien les está alimentando. Simplemente con que el Gobierno hubiese dicho (mintiendo, naturalmente –no sería la primera vez-) que no tiene capacidad para acometer la manutención de semejante número de personas, los invasores, ellos solitos, en 48 horas se hubiesen vuelto por donde han venido.

Pero, claro, decir algo así te convierte en un fascista, racista, xenófobo y todas las etiquetas que te quieran colocar todos esos que se creen moralmente superiores a los demás, siempre hablando de derechos humanos. Y yo pregunto: ¿dónde están los derechos de los ceutíes? ¿Por qué nadie los defiende?

Acabamos de ver como el partido Alternativa por Alemania (AfD) -catalogado por todos los progres y medios de comunicación afines como de extrema derecha- ha ganado por goleada (44,5% de los votos) en Sajonia.

Veamos. Este partido lleva en su programa que no quiere más inmigrantes ilegales; que no va a seguir financiando a Ucrania en una guerra que ni le va ni le viene; que quiere retomar las relaciones con Rusia para que vuelva a venderle gas y petróleo barato; que apuesta por volver a la energía nuclear para asegurar energéticamente su industria y que está harto de las políticas verdes de la UE que no le ha traído a Alemania más que problemas y, por consiguiente, creen que estarían mejor fuera de ella.

Pues este programa lo tilda la progresía de fascismo. Incluso se atreven a decir que los de AfD son peores que Hitler. Lo más grotesco, es que están insultando a un número muy elevado de alemanes a los cuales no les tiene ningún respeto. Porque si han votado a AfD, será porque están de acuerdo con su programa. ¿Qué pasa? ¿Es que ahora todo aquel no tenga una ideología de izquierdas es un fascista y no nos habíamos enterado?

Volviendo a Ceuta, nuestro Gobierno vuelve a jugar con el lenguaje. Esto no es para nada una crisis migratoria. Es una invasión en toda regla, tal y como reconoció el propio Sánchez el primer día. Y al invasor no se le alimenta ni se le da cobijo, se le expulsa y punto.

Pero ahora explícaselo tú a toda esa gente que se deja comer el coco por una panda de políticos sátrapas salvapatrias, a los cuales los ceutíes y todos los demás les importamos una mierda.

A la pregunta de si Marruecos es una amenaza para España la respuesta es que de momento no, pero no me cabe la menor duda de que, en un futuro no muy lejano, lo será.

Espero equivocarme. Pero para eso tendrían que cambiar mucho las cosas. 

UN MUNDO DONDE LA MONEDA DE CAMBIO FUESE EL TIEMPO

En un mundo sin dinero fiduciario (dinero inventado que no está respaldado por nada), donde el tiempo fuese la moneda de cambio, la economía...