30 diciembre 2025

LA MEDICINA COMO CIENCIA, NEGOCIO Y ALGO MÁS

Como todos los años por estas fechas, los medios de comunicación vuelven a utilizar todo su poder propagandístico para amedrentar a la población con la llegada de la incombustible gripe (bueno, excepto en el año del Covid que desapareció por arte de magia).

Este año, la Junta de Andalucía ha habilitado unos “vacunódromos” en los centros comerciales para que la gente se pinche a discreción. Es decir, que cualquiera que pase por allí puede recibir un “medicamento” -que no ha sido recetado por ningún facultativo y sin el consentimiento informado- sólo porque se lo ha dicho la televisión. ¿De verdad esto es serio?

En la actualidad, la devoción incondicional a los médicos y a la medicina, en general, no es discutible y menos en los tiempos que corren. Lo vimos durante la falsa pandemia, donde cualquiera que tuviera una opinión diferente a la establecida por la OMS -aunque fuera un Premio Nobel y lo demostrara con datos- era denostado, tachado de negacioncita y condenado al ostracismo.

Sin embargo, durante siglos hemos visto como la medicina oficial tradicional ha defendido intervenciones que, lejos de sanar, han causado sufrimiento inútil, discapacidad parcial o total y, lamentablemente, la muerte de muchos pacientes. Desde las lobotomías practicadas para tratar trastornos psiquiátricos hasta la inhalación de mercurio para curar la sífilis, la historia de la medicina está plagada de tratamientos peligrosos que antaño se consideraron grandes avances y que hoy en día han sido reconocidos como “erróneos”, por decirlo de una manera suave.

Por desgracia, la lista de “errores médicos” mortales ha sido, y sigue siendo aún en nuestros días, larga y preocupante. Las sangrías practicadas a los pacientes para drenar la “sangre mala”, la recomendación del consumo de cigarrillos como remedio para curar el asma o las sesiones de quimioterapia de hoy en día para tratar el cáncer no fueron ni son tratamientos exitosos contrastados, sino aberraciones médicas sin más. Pero como estos tratamientos son abalados por la “sacrosanta medicina” los aceptamos sin rechistar, entre otras cosas, porque no nos ofrecen otras alternativas.

Seamos rigurosos. La medicina convencional no cura prácticamente nada. Esto no lo digo yo, lo dice algún que otro médico valiente como el Dr. Mario Alonso Puig, cirujano cardiovascular: “En medicina solucionamos pocas cosas. A los médicos no nos gusta reconocerlo, y no es agradable, pero resolver resolvemos pocas cosas. Lo que la medicina contemporánea hace es cronificar las enfermedades, pero curar, lo que realmente se dice curar, es decir, el concepto hipocrático de curar una enfermedad: las infecciosas y la cirugía. Lo demás, lo que vemos en los hospitales cada día en todas las especialidades, básicamente son enfermedades crónicas en las que el médico no ha curado a un solo paciente en 40 años de actividad médica profesional. En cardiología, reumatología o endocrinología lo único que hacemos es cronificar la vida de las personas o alargarla con buena calidad –eso está bien- pero no curamos”.

Los “errores” cometidos por la medicina durante lustros no fueron experimentos fallidos sin más, sino la aplicación de protocolos avalados por instituciones y universidades prestigiosas. Pero, ¡oh, sorpresa! Resulta que todos estos protocolos tuvieron un mismo denominador común: el incentivo financiero. Por cierto, incentivo financiero que ha prevalecido hasta nuestros días, anteponiéndose a la ética y a la evidencia científica.

No es ningún secreto que la industria farmacéutica oculta gran parte de los riesgos de los medicamentos, ya que en la mayoría de los casos no se realizan los ensayos suficientes o se ignoran los resultados adversos. También es una realidad que se soborna a los reguladores y se unta a los médicos. Por consiguiente, una medicina anclada en el lucro no es muy de fiar que digamos, ¿no crees?

Todos sabemos que no hay dos personas iguales en todo el mundo, y lo mismo sucede con cada organismo. Por lo tanto, bajo mi punto de vista (que bien puede estar equivocado), aplicar el mismo “brebaje” para todos -como en el caso de las vacunas- no sé si puede ser una irresponsabilidad mayúscula por parte de la profesión médica, pero lo que sí es un inmenso negocio que, por desgracia, está anteponiendo el lucro a la salud del paciente.

La medicina no es una ciencia exacta, sino empírica, lo que implica que no es infalible. Esto supone que cualquier tratamiento estandarizado de hoy puede convertirse en un escándalo mayúsculo el día de mañana, como lleva ocurriendo desde los orígenes de la medicina moderna. Por lo tanto, si las mismas instituciones que antaño avalaron tratamientos erróneos ahora promueven quimioterapias, antidepresivos y vacunas de ARNm, ¿no deberíamos considerarlo antes de aceptarlo sin más? 

Lo que pasó hace cinco años ha abierto los ojos a muchas personas, que vieron cómo se aplicaron unos protocolos que se contradecían un día sí y el otro también. Esto ha generado desconfianza hacia el colectivo médico, hacia las agencias reguladoras de medicamentos y, sobre todo, hacia el Ministerio de Sanidad, que fue en última instancia el que ordenó su aplicación. Por cierto, conviene recordar que durante la falsa pandemia el, por entonces, Ministro de Sanidad, Salvador Illa, arengó y coaccionó a la población para que se vacunara contra el Covid-19. Posteriormente, reconoció que él no se había vacunado. ¡Increíble! ¿Verdad? Pues bien. En recompensa a lo “aportado a la causa”, este señor es hoy el Presidente de la Generalitat de Cataluña.

Hay una cosa incuestionable: cuando los gobiernos corruptos -a las órdenes de la todopoderosa industria farmacéutica- dictan los medicamentos que debemos tomar, es seguro que no se trata de priorizar la verdadera curación, sino de lucro y/o alguna que otra cosa más oscura y diabólica.

No sé si será casualidad, pero día tras día nuestros políticos, economistas y medios de comunicación nos bombardean constantemente con propaganda como esta: “La economía no puede soportar la cantidad de jubilados del baby boom”. “El sistema de pensiones es insostenible”. Los ancianos son un colectivo improductivo que sólo genera gastos a la sociedad”.

Evidentemente, un anciano que recibe este tipo de mensaje se asusta, y un anciano asustado es una bomba de relojería a punto de explotar. Si a eso le sumamos que todos los años por estas fechas el gobierno vuelve a colocar la mascarilla obligatoria en hospitales y centros de salud, el miedo está asegurado. De hecho, los ancianos (y algunos no tan ancianos) andan con la mascarilla por la calle como pollos sin cabeza y acuden a los “vacunódromos” incesantemente a recibir su dosis de no sé qué “producto mágico” que le va a proteger, pero que en realidad no le protege de nada pues sigue enfermando igual.

Utilicemos el sentido común. Resulta que si alguien tiene un problema de salud, como, por ejemplo una arritmia cardiaca, debe esperar semanas o meses hasta que consigue una cita con el cardiólogo. Si este decide que le tiene que operar, ingresará en una larga lista de espera -que suele ser de varios meses- hasta la realización de la intervención. Sin embargo, cíclicamente las Consejerías de Sanidad de las diferentes Comunidades Autónomas envían un mensaje al teléfono móvil de cada ciudadano mayor de 60 años, comunicándole que puede acudir -sin cita previa- a su Centro de Salud para dispensarle un “tratamiento” inmediato (vacuna). Dicho “tratamiento” es para combatir una enfermedad que no tiene ni sabe siquiera si la va a tener. O sea, que cuando estamos realmente enfermos no nos hacen ni puñetero caso, pero se preocupan mucho por nuestra salud cuando estamos sanos. Conclusión, es bastante estúpido creer que esta gente se preocupa verdaderamente por nuestra salud, ¿no crees?

La vacuna de la gripe fue desarrollada por Thomas Francis Jr. y aprobada en 1945 en Estados Unidos para uso militar (por cierto, todo lo que tenga que ver con los militares debería ponernos en guardia). Luego se extendió a la población civil. Pero a partir de 1947, se “descubrió” que el virus de la gripe “cambia” constantemente, y se decidió que para que la vacuna fuera efectiva debería actualizarse anualmente. Y he aquí que desde entonces la gente no hace más que vacunarse y, sin embargo, cada año hay más y más gripe. La pregunta es: si el virus de la gripe “cambia” cada año ¿son verdaderamente efectivas las vacunas para atacar un virus mutante? Y la más preocupante: ¿por qué ese interés en vacunar, vacunar y volver a vacunar?

Seamos realistas. En estos tiempos distópicos la medicina ha dejado de ser ciencia para pasar a ser una pseudociencia. Ha convertido la enfermedad en un gigantesco negocio. Y lo más preocupante: está siendo utilizada por el poder como herramienta de control, manipulación y algo más oscuro y diabólico que no sabemos pero intuimos.

¿Recuerdas el vídeo que más se vio en redes sociales, durante la falsa pandemia, donde una mujer médico iba decidiendo en un hospital quien vivía y quien moría? ¡Cuidado con lo que estamos aceptando!

En la actualidad, vacunas de ARNm, tratamientos a base de quimioterapia y todo tipo de medicamentos son experimentados con nosotros en aras a procurar mejorar la salud en el mundo. Sin embargo, a pesar de todos los adelantos y esfuerzos realizados en este sentido la población de hoy en día es la más enferma de la historia de la humanidad. Entonces, ¿cómo se come esto?

Es evidente que medicina, lucro y poder no ligan bien. Por lo tanto, la medicina nunca será de fiar mientras no sea totalmente independiente. Esto no quita que sigamos acudiendo a la medicina para resolver nuestros problemas de salud, pero deberíamos ser más críticos y luchar por una medicina independiente.

20 diciembre 2025

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: UN MONSTRUO CREADO PARA CULMINAR LA TOMA DE CONTROL DE LA HUMANIDAD

A raíz de las distópicas sandeces aceptadas mayoritariamente por la población mundial durante la falsa pandemia, se ha ido confeccionando todo un entramado de medidas de control, las cuales traerán, no tardando mucho, la esclavitud total de la humanidad. Y aunque la mayoría de la gente ni siquiera es consciente de ello, estas medidas ya han sido votadas, aprobadas y puestas en marcha en prácticamente todos los países del mundo. Sólo es cuestión de tiempo para que veamos su verdadera intención.

Con la llegada de la inteligencia artificial (IA) el proceso se ha acelerado de una manera exponencial. Y es que nos han convencido de que la IA hará un mundo mejor. Sin embargo, la IA –que bien podría ayudar a la humanidad en tareas burocráticas rutinarias- no es más que un lavado de cerebro y adoctrinamiento propagandístico, cuyo objetivo es convertir a los humanos en inútiles.

La IA está sustituyendo el talento natural por el “copia y pega”, además de ser una herramienta de control extremadamente eficiente. Aquí reside su verdadero valor para los oligarcas, que han visto en ella el “santo grial” para llevar a cabo su agenda de despoblación, control y esclavización total.

La UE acaba de lanzar la identidad digital y el euro digital para que los ciudadanos europeos puedan identificarse, compartir datos y hacer transacciones de forma rápida y segura (eso afirman). Pero tanto la identidad digital como el euro digital programable son dos caras de la misma falsa moneda: una identifica y controla, la otra permite o prohíbe existir económicamente.

Oficialmente, tanto la identificación digital como el euro digital se nos venden como nuevas herramientas tecnológicas que simplificarán y harán más cómoda y segura la vida de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad es que estas herramientas fusionarán todas las facetas de nuestra existencia: nuestra salud, dinero, crédito social, viajes, huella de carbono personal, vacunas, situación fiscal, etc. Obviamente, a partir de que estas nuevas tecnologías entren en funcionamiento todo se volverá controlable y programable.

Si esto se llegara a implementar -y se implementará, no me cabe la menor duda- un simple exceso en cualquiera de las infinitas restricciones que tendremos que soportar (sanitarias, climáticas, alimentarias,…) bastaría para bloquear cualquier transacción económica que quisiéramos hacer en ese momento. Si, por ejemplo, nos hemos excedido en la cuota de CO₂ que tenemos asignada para cada mes o hemos generado más residuos del cupo que tenemos establecido, podría ser que al ir a cargar el coche eléctrico la máquina expendedora rechazara la operación. En definitiva, todo un nuevo control social totalitario -adornado de comodidad- del que no podremos escapar.

Mientras la gente está distraída con toda una sarta de sandeces, a cada cual más estúpida, está pasando por alto el tema más crucial de nuestras vidas: la usurpación de todo cuanto confiere a nuestra existencia.

La identidad digital dará paso al confinamiento algorítmico y al encarcelamiento tecnocrático digital. Esto supone el fin de la libertad, la propiedad privada y muy posiblemente el fin de la humanidad tal como la conocemos. Por consiguiente, nos convertiremos en esclavos a perpetuidad de una clase dominante tecnocrática miserable.

No nos equivoquemos, esto no es progreso, sino un cambio radical para mantener a raya a la sociedad. Lo que estamos viviendo no es más que la culminación inminente de un plan llevado a cabo por las élites durante generaciones para la dominación global, y la tecnología se lo ha puesto a huevo.

Desde la aparición de la tecnología la humanidad está siendo controlada por un sinfín de nuevas herramientas cada vez más sofisticadas. Pero permitir la identificación digital, el dinero digital y la digitalización de todo lo que nos rodea representa el mayor riesgo al que nos enfrentamos. Si lo consiguen, todo lo demás resultará irrelevante, ya que el control total estará asegurado y no habrá vuelta atrás.

Esto no es una teoría de la conspiración, sino una conspiración real en toda regla contra la humanidad. La única solución reside en que emerja una masa crítica suficiente de personas que tomen conciencia de no someterse ni obedecer. Sólo de esta manera los gobiernos y la clase dominante dejarían de oprimir a las masas. Evidentemente, esto no implica la participación de todos, pero sí el de un número suficiente de personas valientes que lleven a cabo la acción unánime de desobedecer. Porque si esto se llegara a producir, ten por seguro que inmediatamente después este movimiento sería secundado por las masas.

¿Difícil? Pues claro que sí, ya que deshacerse de la manipulación, las ideologías y la propaganda que durante siglos hemos sufrido no parece tarea fácil. Sin embargo, debo decir que nunca ha habido un despertar de la gente como ahora. Creo que esa masa crítica de personas despiertas ya existe y es suficiente. Sólo necesitan salir de su zona de confort y el coraje necesario para pasar a la acción, porque el tiempo se acaba.

Se trata de que esa masa crítica de personas valientes (cientos de millones) empiece a ignorar, desobedecer y no acatar ningún mandato o ley del gobierno que atente contra la integridad de las personas y la verdadera libertad. ¡Nada de identificación digital! ¡Nada de dinero digital! ¡Nada de agenda verde! ¡Nada de vacunas obligatorias! ¡Nada de mandatos climáticos! ¡Nada de tiranías sanitarias! ¡Nada de estúpidas guerras! ¡Nada de armas de destrucción masiva! ¡Nada de votar a partidos políticos!... Si esta resistencia fuera capaz de mantener su postura el tiempo necesario se lograría parar esta locura.

Luego, claro está, si no queremos volver al punto de partida deberíamos deshacernos del Estado y del sistema monetario y financiero de los bancos, cosa crucial para cambiar de paradigma. Esto no tiene por qué implicar renunciar a las cosas que funcionan. Pero no abolir el Estado por completo, con todo su poder, significaría volver a claudicar por cobardía, ignorancia o indiferencia.

Todos aquellos que pasan de estos temas no son conscientes de que estamos a punto de quedarnos sin nada. No saben que si no reaccionamos ahora el futuro que nos espera será convertirnos en humanoides totalmente dependientes de la tecnología. Y no es que la tecnología sea mala, al contrario, es una herramienta muy útil para el hombre. Pero digitalizarlo todo es un peligro para nuestra autonomía. La decisión es nuestra y sólo nuestra: vivir en libertad, o vivir en una cárcel digital sin rejas de la que no podremos escapar.

Pero ahora intenta explícaselo tú a toda esa gente que anda enganchada a la IA, que ya no sabe ni quiere vivir sin ella.

10 diciembre 2025

LA SUPUESTA SOBERANÍA DEL PUEBLO RADICA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE EN VOTAR Y MANIFESTARSE: ESE ES TODO SU PODER

Desde el origen de las primeras civilizaciones, las masas pretenden librarse del dominio que ejercen los “tíos listos” sobre ellas repitiendo una y otra vez los mismos patrones y obteniendo los mismos nefastos resultados: acentuar aún más su esclavitud.

La respuesta de las masas ante la tiranía es a todas luces irracional, ya que si te quejas de tu esclavitud al amo no esperarás que sea el amo el que te libere de la esclavitud a la que él mismo te somete. O dicho de otra manera, si el amo vive de tu esclavitud, ¿cómo puedes ser tan ingenuo de creer que va a ser él quien te libere de ella?

Durante los últimos 14 años, he tratado de transmitir -en este blog y en el anteriormente censurado- la idea de que no se puede salir del estado de opresión a la que nos tiene sometido el gobierno solicitándoselo al mismo gobierno. Y aunque entiendo que el gobierno es sólo un simple títere a las órdenes de los verdaderos amos del mundo, sin embargo, es el encargado de mantener a raya al proletariado.

Hay un hecho incontestable: la total sumisión de la humanidad ante el poder, aceptando incondicionalmente la esclavitud como su destino final, es una realidad de hoy, de ayer y de siempre.

Hoy en día el principal problema en el mundo es la obediencia. Sí, has leído bien, ese es nuestro mayor problema. En todos los países del mundo la gente es obediente. Es obediente frente a la injusticia, el abuso de poder, el hambre o la estupidez. Las cárceles están llenas de “pequeños ladrones y asesinos” (digámoslo así, sin querer restarle importancia) mientras los grandes ladrones y asesinos de masas no sólo no están en la cárcel, sino que gobiernan el mundo. La obediencia es de tal calado, que millones de personas se dejan la vida en guerras que ni les van ni les vienen por obedecer los dictados de sus gobiernos.

El lavado de cerebro llevado a cabo de las sucesivas generaciones, unido al adoctrinamiento ejercido en las aulas y la propaganda emitida por los medios de comunicación han dado sus frutos. El resultado: un embrutecimiento generalizado de las masas, para que nunca se revelen contra la élite y todos los intentos de rebelión sean parados por el gobierno.

Según el artículo 1.2 de la Constitución Española, la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Sin embargo, hoy en día el supuesto poder del pueblo se reduce a dos acciones que son totalmente absurdas: votar y manifestarse. De hecho, votar implica “elegir” a un nuevo amo cada cuatro años, y manifestarse, la manera más estúpida de concentrar todo nuestro desacuerdo en un punto y acción determinada, donde, evidentemente, el poder puede controlarlo y desactivarlo. Por consiguiente, votando y manifestándonos no cambiamos nada, sólo cambiamos de amo esperando ingenuamente un resultado diferente.

Es por esta razón por la que el globalismo tiene prácticamente todas las papeletas para triunfar, ya que esperar que la gente despierte del letargo en el que lleva sumida desde tiempos inmemoriales es de una ingenuidad supina, dada su contrastada complicidad con el sistema.

Generalmente, el descontento de la gente con sus gobernantes suele ser manifiesto por razones obvias (el gobierno siempre oprime al pueblo). Sin embargo, una y otra vez pretende “derrocar” al gobierno de turno reemplazándolo por otro idéntico -con déspotas diferentes- sin cambiar un ápice el régimen oligárquico. Por lo que reemplazar a unos gobernantes por otros, con la esperanza de mejorar nuestras expectativas, es a todas luces una insensatez y una estupidez como la copa de un pino.

Vamos a ver. ¿Por qué crees que la mayoría de las democracias occidentales están ancladas en el bipartidismo? Pues, sencillamente, porque el bipartidismo es un único partido. En España PP y PSOE, en EEUU demócratas y republicanos o en Reino Unido laboristas y conservadores son el mismo partido, eso sí, con diferente nombre e ideología para engañar al “populacho”. La supuesta polarización “izquierda” vs “derecha” no es más que una maniobra política para la división permanente de la sociedad y hacer más fácil el trabajo de los políticos.

Querer acabar con el sistema haciendo siempre lo mismo es perder el tiempo. Porque reemplazar un gobierno criminal por otro del mismo pelaje no conduce a nada. Si verdaderamente quisiéramos acabar de una vez por todas con el sistema tendríamos que empezar por eliminar todos los gobiernos.

Sólo si una mayoría lo suficientemente grande decidiera no obedecer, y rechazar por completo el cumplimiento de cualquier mandato gubernamental, se obtendría la libertad ante la tiranía de los gobiernos y los oligarcas que los sustentan.

No hace falta ser muy despierto para saber quiénes nos están exprimiendo hasta la extenuación. No, no son alienígenas ni tampoco seres con poderes sobrenaturales. Nuestros dueños son de carne y hueso. Se sientan en los consejos de administración de los grandes bancos y las grandes corporaciones. Son los que dan las órdenes a los gobiernos peleles, que ellos mismos han colocado, para que emitan decretos y promulguen leyes a su favor y no al nuestro, arrebatándonos el fruto de nuestro trabajo y nuestras libertades.

Sólo cuando descubramos -probablemente con sorpresa y amargura- cuán engañados estamos y cuán vanas son todas esas doctrinas, creencias e ideologías que otros nos imponen, tendremos alguna posibilidad de dejar de ser esclavos. Se trata de deshacernos de todo ese ruido, que no es más que un engañabobos, y descubrir que nos bastamos nosotros solitos para decidir cómo queremos vivir.

Nuestros dueños han conseguido que la inmensa mayoría de las personas de este hermoso planeta vivamos permanentemente asustadas, enfadadas o atormentadas. Desde la más tierna infancia somos víctimas del miedo, la ansiedad, la ira, la envidia, la desesperación o la paranoia que el sistema nos infunde. Pero no sólo somos víctimas a veces, sino constantemente. O como diría José Mota: “no pa un rato, sino pa siempre”. Esto hace que un número muy elevado de personas acuda a las urnas o a las manifestaciones con la ingenua creencia de que puede cambiar las cosas.

Es evidente que sólo los ingenuos todavía no se han dado cuenta de que votar no sirve para nada y que la agitación social, la protesta y las manifestaciones tampoco sirven para nada. Y es que en lo que respecta al gobierno y al Estado, nada debe creerse ni debe aceptarse sin más. Todo debe ser cuestionado y mayormente desobedecido. Pero me temo que eso es solamente una ilusión. 

30 noviembre 2025

UNIÓN EUROPEA: PROYECTO PILOTO PARA LA GLOBALIZACIÓN

Si en pleno siglo XXI -donde tenemos Internet, teléfonos inteligentes, IA y toda una gama de posibilidades para estar bien informados- todavía no te has dado cuenta de que no pintas nada, deberías hacértelo mirar.

Creer que los políticos están ahí para cuidar de ti, que la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno y que tienes libertad para decidir por ti mismo es creer en la trilogía de falacias más insidiosas que haya podido crear el ser humano.

No te ofendas, pero no eres libre. Tienes dueño. Tu dueño te posee. Posee todo lo que existe sobre la faz de la Tierra. Los grandes bancos, las grandes corporaciones, los Estados, los gobiernos, el Congreso, el Senado, los jueces, los fiscales, los ayuntamientos, el ejército, la policía, los medios de comunicación, las universidades, la energía, la sanidad, la ciencia, las tierras de cultivo, las materias primas y todo lo que te rodea es propiedad de tu dueño, incluido tú, por supuesto.

El planeta está en manos de una élite de psicópatas que se cree que tienen un “derecho divino” para hacer del mundo lo que le plazca. Esta élite ha compartimentado la sociedad y creado toda una serie de organizaciones e instituciones con el único propósito de perpetuarse en el poder. Pues bien. Ahora mismo, bajo el impulso de una serie de estúpidas ideologías con supuestos fines humanitarios, está llevando a cabo una agenda para llegar a controlar a toda la humanidad e imponernos lo que ellos llaman un Nuevo Orden Mundial.

Con el paso de los años han ido creando toda una serie de organizaciones (algunas opacas y otras no) con las que ejercer su poder. Estas organizaciones están compuestas en su mayoría por miembros de sociedades secretas (Masones, Rosacruces, Skull & Bones,…). Lo curioso, es que han hecho creer al ciudadano de a pie que son organizaciones filantrópicas sin ánimo de lucro. En definitiva, grupos que se dedican al “bienestar de la humanidad” por altruismo.

Entre estas estructuras de poder -hábilmente camufladas- se encuentran la ONU, el Banco Mundial, el FMI, el Real Instituto de Asuntos Internacionales, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Grupo Bilderberg, el Club de Roma, el Comité de los 300, la Comisión Trilateral, el Instituto Tavistock, el FEM, la fundación Bill Gates, la Open Society y un larguísimo etcétera.

Evidentemente, a día de hoy la existencia de estas organizaciones es indiscutible. Otra cosa son sus verdaderas intenciones, ya que, aunque aparentemente se disfracen de humanitarias, en realidad trabajaban única y exclusivamente para instaurar un gobierno mundial.

De entre todas las estructuras de poder creadas por los globalistas destaca una en particular: la Unión Europea (UE).

La UE fue concebida como proyecto piloto donde aplicar todas las ocurrencias globalistas (ideología de género, política climática, agenda verde, migración,…) para, una vez aceptadas por los ciudadanos europeos, ser posteriormente exportadas al resto del mundo y dar así por zanjado, definitivamente, la implantación del Nuevo Orden Mundial.

Cuando se creó la UE todo el mundo pensó que de esa unión iba a salir un Estado más fuerte económicamente y con un régimen de libertades envidiable por el resto del mundo, ya que la supuesta libre circulación de ciudadanos y capitales lo haría posible. Sin embargo, nada de eso ha ocurrido. Al contrario, su economía en recesión está ahogando cada vez más a la clase media, sus idílicas calles son ahora estercoleros y las libertades están siendo pisoteadas día tras día. De hecho, la UE se ha convertido en el yugo opresor de sus propios ciudadanos.

La falsa pandemia del Covid-19 fue utilizada como catalizador para lograr la obediencia absoluta de la población. Después de que la élite comprobara con qué facilidad millones de personas aceptaron las regulaciones más distópicas y dispares, ahora van a por otra de sus prioridades: el control financiero total.

La UE, como laboratorio de pruebas de los globalistas, está creando un nuevo sistema financiero que eliminará el dinero en efectivo, las transacciones privadas, regulará el uso de criptomonedas, acabará con la privacidad financiera e integrará identificadores biométricos, monederos electrónicos, cuentas y pagos en una red de control total integral. La consecuencia de esto será una prisión financiera hecha de regulaciones, bases de datos, algoritmos e identidad digital poniendo fin a la libertad financiera.

Este nuevo programa financiero se ha estado gestando durante años y ahora se ha consolidado mediante leyes y regulaciones.

Pero la UE no solo está creando el sistema de identificación digital y el euro digital, sino un modelo integral de control social.

A partir de enero de 2027 entrará en vigor un paquete de medidas con varios conjuntos de regulaciones dictatoriales que no han sido votadas por los ciudadanos. Evidentemente, estas regulaciones tendrán consecuencias directas en nuestras vidas y no precisamente buenas. La pregunta es: ¿haremos algo al respecto? Me temo que no, ya que nosotros, el “populacho”, nunca hacemos nada.

Cuando hablas con la gente, prácticamente todos desean un cambio. Sin embargo, a la hora de la verdad resulta que nadie quiere cambiar. Esto es debido a que la sociedad tiene una epidemia de “tontos útiles inteligentes”: personas que pueden diseñar un avión o programar un software informático, pero que son incapaces de ver la realidad y, sobre todo, cuestionar lo que no tiene sentido, tal y como vimos durante la falsa pandemia: personas inteligente que sucumbieron al engaño

Después de lo vivido en los últimos cinco años algunos hemos aprendido que ser una persona inteligente no es sinónimo de tener resistencia al control mental, ya que nos educaron (entrenaron) para obedecer, no para pensar. De ahí que personas inteligentes -altamente cualificadas en determinadas materias- no puedan reconocer el engaño, incluso cuando lo tienen delante de sus propias narices.

Sí, la UE es un engaño y el proyecto piloto del globalismo, así que cuanto antes salgamos de ella mejor. La única esperanza que tenemos es que Alemania dé el primer paso y tome la iniciativa. De ser así la UE será un bonito cadáver, no me cabe la menor duda.

¿En qué me baso para decir esto?  Pues en las declaraciones que hizo El coronel Douglas Macgregor (exasesor del jefe del Pentágono), en una entrevista del 19 de noviembre de 2025, donde aseguró que era inevitable que Alemania abandonara la OTAN y la UE.

Macgregor argumentó lo siguiente: “Los globalistas son una reliquia de la Segunda Guerra Mundial. El dicho “La OTAN existe para mantener a los rusos fuera y a los alemanes abajo” ha humillado a los alemanes durante décadas. Ahora se acabó. El próximo gobierno será nacionalista. Posiblemente, no de Alternativa por Alemania (AfD), pero será un gobierno de “Alemania primero”, el cual sacará a Alemania de la UE. Macgregor siguió diciendo: “Alemania ha sido explotada, desindustrializada, inundada de migrantes y criminalizada, y las generaciones más jóvenes ya no quieren eso”.

Esto no sólo está pasando en Alemania, sino en la mayoría de países de la UE. Concretamente, en España han saltado todas las alarmas porque, según una encuesta, el 36% de los españoles está a favor de lo que supuso Franco para España. Pero lo peor no es eso, sino que el 52% de los jóvenes menores de 35 años (que no conocieron la dictadura) perciben a Franco como un dirigente adecuado para el momento convulso actual. De ahí que partidos políticos como VOX o SALF (ultranacionalistas) se estén nutriendo del voto de una pléyade de jóvenes con un futuro incierto en una España desolada por los burócratas de Bruselas.

La pregunta es: ¿Tendrá razón Macgregor? ¿Será posible que Alemania abandone la UE? No sé si será posible, pero si deseable para muchos.

Todos esos políticos que se asombran del avance de los partidos nacionalistas deberían reflexionar y preguntarse si no tendrá que ver con las políticas regulatorias que nos impone la UE. Las ridículas ideologías de género están volviendo imbéciles a nuestros jóvenes que ya no saben lo que son (sólo tienes que ver un programa de “Frist Dates”). La agenda verde -con sus estúpidas regulaciones para salvar el planeta- prohíbe circular a millones de europeos por las ciudades con sus vehículos de combustión. Miles de ganaderos europeos se ven obligados a cerrar sus explotaciones al no poder hacer frente a las draconianas medidas regulatorias de Bruselas. Nuestras ciudades están siendo invadidas por una masa ingente de migrantes irregulares que están ocasionando serios problemas de convivencia. El multiculturalismo impuesto por Bruselas ha cambiado por completo la fisonomía de nuestras ciudades convirtiéndolas en impersonales y caóticas. Y por si todo esto no fuera suficiente, nos amenazan constantemente con una guerra contra Rusia. En fin, que podríamos seguir enumerando hasta mañana una lista interminable de regulaciones y despropósitos que están acabando con lo que fue Europa: la envidia del resto del mundo.

Personalmente, no tengo nada en contra de una Europa unida, pero si esto es lo mejor que la unión puede hacer por nosotros mejor volver a lo de antes, recuperar nuestra soberanía y parar de una vez por todas esta locura globalista. 

20 noviembre 2025

SÍ, EL GOBIERNO NOS ROBA

¿Alguien ha echado la cuenta de lo que pagamos los españoles en impuestos a lo largo de nuestra vida? Pues sí, alguien se ha tomado la molestia y lo ha calculado.

Según el estudio elaborado por el think tank, Civismo, un trabajador español medio, que trabaja desde los 18 hasta los 65 años, paga en impuestos alrededor de 456.500 euros en IRPF, cotizaciones sociales, IVA, impuestos especiales y otros gravámenes a lo largo de su vida laboral. Esto, traducido a términos porcentuales, supone que el trabajador español medio paga el 37,5% de sus ingresos a Hacienda.

Pero la cosa no termina aquí. Durante la jubilación (pongamos que se jubila a los 65 años y vive hasta los 83) paga aun más impuestos que cuando está en activo. Según dicho estudio, un jubilado medio paga 128.700 euros en impuestos durante esos 18 años de jubilación. Esto supone un 15,25% más que añadir al 37,5% que pago durante su periodo de actividad laboral. Por lo tanto, el total de la carga fiscal asciende al 52,75% de sus ingresos, lo que supone una media de 585.200 euros que paga en impuestos durante toda su vida.

La conclusión del estudio es que el contribuyente medio español habrá entregado 27 años de su sueldo íntegro a Hacienda. Esto significa que si empezó a tener ingresos a los 18 años no alcanzará su año de liberación fiscal hasta que cumpla los 45 años de edad, que no es moco de pavo.

Y la pregunta inevitable es: ¿nos compensa dar 27 años de nuestra vida a cambio de lo que recibimos? En mi modesta opinión creo que no.

Ni las mejores infraestructuras ni la mejor sanidad y educación valen 27 años de nuestra vida. Pero ya nos gustaría que nuestros impuestos repercutieran en esos servicios. Sin embargo, la realidad es que el sueldo de esos 27 años nos es robado para ser malgastado en mantener a castas privilegiadas y parásitos de toda índole entre los que se encuentran políticos, militares, policías, banqueros, Estado, ONGs, 17 mini reinos de taifas y toda una pléyade de pesebres diversos. Y esto sin tener en cuenta el peor de todos los impuestos, la inflación.

Según el Instituto Nacional de Estadística, de enero 1.977 a enero 2.017 (40 años) la variación del IPC en España fue del 810,7% (si crees que exagero puedes comprobarlo tú mismo en el enlace que adjunto de la web del INE http://www.ine.es/varipc/index.do). Pues bien. En estos 40 años los salarios y las pensiones unas veces han estado indexados al IPC y otras no. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo, sobre todo para las rentas más bajas, se ha notado y mucho.

Para que nos hagamos una idea de lo que estamos hablando, en el año 1977 un directivo cobraba unas 92.000 pesetas mensuales (553 €/mes); un peón albañil, unas 20.800 pts./mes (125 €/mes) y el salario mínimo interprofesional estaba en 13.200 pts./mes (79 €/mes). Si en estos 40 años los salarios hubieran subido realmente en la misma proporción que el IPC, es decir un 810,7%, un directivo tendría que cobrar actualmente 448.317 €/mes, un peón albañil 101.337 €/mes y el salario mínimo interprofesional debería estar en 64.045 €/mes que, evidentemente, no se acerca ni por asomo a los salarios actuales. ¿Te das cuenta el vil robo que supone la inflación?

Técnicamente hablando, la inflación se produce cuando hay demasiada demanda para la oferta actual, ya sea porque la demanda está subiendo, la oferta está bajando o ambas cosas. Naturalmente, la inflación es mala para los activos con interés nominal cero, como es el caso del dinero en efectivo no invertido. Así que por mucho que se empeñen los economistas en desmentirlo, la realidad es que la inflación es un robo a mano armada y un impuesto encubierto, donde las personas con rentas más bajas son las más perjudicadas.

Que los ricos defiendan el actual sistema monetario es entendible, pero lo que no entiendo es qué hacemos el resto jugando a este estúpido juego en el que siempre gana la banca.

Malgastar 27 años de nuestra vida en pagar impuestos es la cosa más estúpida y demencial que podemos hacer, ya que estamos colaborando a mantener el estado actual de las cosas. Y no lo dudes: es una extorsión en toda regla.

Por supuesto, la gran mayoría adoctrinada pondrá el grito en el cielo con lo que acabo de decir. Dirá que sin impuestos no tendríamos sanidad, educación, infraestructuras y un larguísimo etcétera. Pues bien. Esta creencia popular, altamente extendida, simplemente no es verdad, pero ese es otro debate.

27 años de sueldo de cada españolito es mucho dinero como para cubrir con creces las necesidades de cada uno de nosotros. Entonces, ¿qué hacen con nuestro dinero? Pues ya te lo digo yo: robarlo, malgastarlo y utilizarlo para mantenernos donde estamos.

Si lo piensas, sólo hay un cáncer en nuestra sociedad culpable de todos los males. Ese cáncer no es otro que el dinero, el cual ha dado lugar a la cleptocrácia: un sistema donde prima el enriquecimiento de unos pocos a expensas del trabajo de muchos. O más concretamente: un sistema creado por un puñado de “tíos listos” para robar a la inmensa mayoría de “tontos”.

Y ahora la pregunta inevitable: ¿Un mundo sin dinero es posible? Pues claro que sí. Pero deshacerse del dinero sería poner el mundo patas arriba, y no es precisamente lo que desean los que lo controlan, que no son otros que los banqueros dueños del sistema monetario y, por ende, del mundo.

Evidentemente, un mundo sin dinero significa eliminar el intercambio monetario; es decir, billetes, monedas, tarjetas o criptomonedas como medio de pago para obtener bienes y servicios. En su lugar la sociedad tendría que organizar la producción, distribución y acceso a los recursos de otra manera.

Hoy en día hay desarrolladas diferentes alternativas como, por ejemplo, la Economía Basada en Recursos (EBR), popularizada por Jacque Fresco y su Proyecto Venus; la Economía Colaborativa (EC), donde las personas contribuyen según sus capacidades y reciben según sus necesidades o la Economía de la Automatización y la Abundancia (EAA), en la que la inteligencia artificial y la robótica cubran todas las necesidades humanas y todos tengan acceso libre a los bienes y servicios básicos. Indudablemente, los dueños del sistema monetario no quieren oír hablar ni por asomo sobre ninguna alternativa a su sistema monetario por razones obvias.

Uno de los argumentos más utilizados para defender el actual sistema monetario, es que en una sociedad global (que no globalizada) avanzada, donde el dinero ya no existiera, ¿qué aliciente tendrían las personas? Pues, ¡menudo problema! Sencillamente, la motivación sería diferente: hoy colaboras en un proyecto de investigación, otro día enseñas música a niños,… simplemente porque te apasiona hacerlo o porque la comunidad lo necesita.

Obviamente, vivir en un mundo sin dinero no sería una utopía mágica, sino el resultado de una magnífica educación cívica y siglos de evolución ética y tecnológica, puesto que no se trata sólo de eliminar el dinero, sino de cambiar la lógica que lo hizo necesario: la escasez, la competencia y el control.

Sin embargo, sea cual sea la alternativa hay una cosa clara: sin dinero este mundo estaría mejor.

¿Te has parado a pensar en los beneficios de la erradicación del dinero?

Sin dinero no habría banqueros ni intermediarios especuladores. Por supuesto, no serían necesarios los políticos, ya que no existirían impuestos. Tampoco tendríamos inflación, derivados financieros, fondos de cobertura y un sinfín de productos tóxicos engañosos. Y lo más importante: no habría ricos ni pobres, así que adiós a las élites adineradas (los “tíos listos”) que tanto daño hacen a la humanidad.

Pero me temo que, de momento, esto que acabo de exponer no es más que una utopía, ya que, por desgracia, lejos de desaparecer el dinero está evolucionando hacia algo completamente diferente a lo que conocemos. Gracias a las nuevas tecnologías se está creando todo un nuevo entramado financiero en el que los bancos centrales lo determinarán todo (ya prácticamente lo hacen). Esta transformación se está llevando a cabo sigilosamente y, como siempre, sin el consentimiento de la gente. Según sus creadores, será un sistema monetario más “seguro” y “estable” y con el mecanismo de control más sofisticado jamás visto.

Obviamente, no hace falta ser muy listo que digamos para darse cuenta de que este nuevo dinero (las CBDC), que se promociona como más seguro y eficiente, es una trampa mortal, ya que se podrá activar y desactivar a voluntad de quien lo controla, además de ser rastreable y programable. Por lo tanto, con el nuevo sistema monetario el gobierno ya no necesitará engañarnos para robarnos. Ahora él tendrá nuestra billetera y sacará de ella el dinero que le plazca y cuando le plazca.

Definitivamente, sí: el gobierno nos roba y nos seguirá robando mientras nosotros lo consintamos.

10 noviembre 2025

LA MIGRACIÓN QUE ESTAMOS PADECIENDO FORMA PARTE DE UN PROYECTO DE LA ONU LLAMADO “PACTO MUNDIAL PARA LA MIGRACIÓN” (PMM)

No, no es que Europa, y en general Occidente, se haya vuelto idiota y esté dejándose invadir por una masa descomunal de extranjeros, sino que cumple con lo establecido en el Pacto de las Naciones Unidas sobre Migración (PMM).

Al igual que la Agenda 2030, el PMM es otro proyecto de la ONU en el que los ciudadanos tampoco hemos tenido ni voz ni voto.

Pero, ¿qué es el Pacto Mundial para la Migración?

Según Naciones Unidas, el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular es un acuerdo intergubernamental, no vinculante jurídicamente, que establece un marco de cooperación para la gestión de la migración internacional. Fue aprobado por los Estados miembros de la ONU en 2018 y consta de 10 principios y 23 objetivos que abordan todas las dimensiones de la migración. Este pacto busca mejorar la cooperación internacional, respetar la soberanía nacional, proteger los derechos humanos de los migrantes y fomentar su contribución al desarrollo sostenible, abordando tanto los factores que impulsan la migración como sus riesgos y vulnerabilidades.

Como siempre, las palabras sobre el papel quedan estupendamente (el papel lo aguanta todo), pero cuando miras a tu alrededor enseguida te das cuenta de que nada de lo que se dice en el PMM tiene que ver con la realidad.

El Pacto Mundial para la Migración (PMM) ha dejado una cosa clara: la migración ya no debe considerarse como algo que se produce esporádicamente, sino algo “normal” y “positivo” que se origina regularmente. De hecho, ahora la migración se define como una realidad deseada que tiene que ser promovida y facilitada, y donde los países receptores deben reestructurar sus estructuras (alojamientos, colegios, mercado laboral, etc.) para no sólo aceptar la migración, sino promoverla activamente.

Está claro que lo que persigue este Pacto no es otra cosa que nos mezclemos todos para unificar el mundo (Nuevo Orden Mundial). Y no digo yo que un mudo unificado sea malo, pero para eso antes tiene que haber más igualdad y respeto por las diferentes culturas, y no lo hay. Evidentemente, sería maravilloso un mundo sin fronteras, sin fanatismos religiosos e ideológicos y sin oligarcas psicóticos, pero hoy por hoy es una utopía.

Antes de nada conviene aclarar que la migración legal, controlada y que se integra en el país de acogida -sea de la raza que sea- siempre es bienvenida y no supone ningún problema, al contrario, es útil y en algunos casos necesaria. Ahora bien, lo que no podemos es aceptar a todo aquel que viene a delinquir, a vivir de subvenciones, a tratar de imponernos su cultura despreciando y atacando la nuestra y a todos los supuestos menores de edad no acompañados que proliferan como setas. Eso por no hablar del creciente y lucrativo negocio de las mafias que trafican con personas.

Por supuesto, a todo aquel que se atreva a criticar el PMM o utilice la afección “migración masiva” se le tildará de supremacista blanco, fascista, racista, xenófobo y otras etiquetas que podrían derivar en “delito de odio” contra los migrantes.

Ahora se entiende mejor por qué Europa está siendo invadida por una masa ingente de migrantes, ¿verdad? Por lo tanto, mientras el PMM esté en vigor la migración no va a parar y seguirá creciendo.

Según Eurostat, estas son las cifras del porcentaje de población extranjera que tiene cada país de Europa actualmente.

El país que más migración ha recibido hasta la fecha es Liechtenstien, donde el 70% de su población es extranjera. Le sigue Luxemburgo con un 51% de extranjeros. A continuación tenemos a Suiza y Malta con un 31%. Luego está Irlanda 23%, Austria 22%, Islandia 21%, Suecia 21 %, Alemania y Bélgica 20%, Chipre 19%, Noruega y España 18%, Países Bajos y Portugal 16%, Eslovenia, Francia y Dinamarca 15%, Croacia 14%, Letonia 13%, Estonia y Grecia 12%, Italia 11%, República Checa 10%, Hungría 7%, Lituania 5%, Eslovaquia 4% y Bulgaria, Rumanía y Polonia 3%.

Ahora bien, hay que matizar que, por ejemplo, Liechtenstien tiene una población total de 40.000 habitantes. Esto supone que si tiene un 70% de migrantes son solamente 28.000 personas extranjeras. Sin embargo, España, con 49 millones de habitantes, tiene una migración de 8,8 millones, de los cuales 800.000 son nacidos en Europa y el resto (8 millones) nacidos fuera de Europa. Nada que ver con Luxembugo, que de sus 637.000 habitantes 343.000 (51%) son extranjeros, de los cuales 221.000 son nacidos en Europa y 122.000 nacidos fuera de Europa.

Indudablemente, no es lo mismo recibir una migración procedente de la misma cultura que recibir una migración de otras culturas diferentes a la del país anfitrión. En este sentido, las consecuencias en la vida cotidiana pueden derivar en más inseguridad y violencia por el encontronazo de dos culturas antagónicas, que terminan generando tensiones entre autóctonos y migrantes.

El “buenismo” migratorio que predican los políticos nada tiene que ver con la realidad, y lo saben. Ese “buenismo” –que no lo es- poco a poco está fomentando un sentimiento de odio entre las diferentes culturas. Los enfrentamientos entre migrantes y autóctonos son ahora habituales en casi todos los países europeos, donde los ataques con armas, las violaciones en grupo o las peleas están a la orden del día. Tal es así, que incluso ya hay barrios enteros en ciudades de países como Francia o Reino Unido, donde un ciudadano autóctono no puede entrar porque los migrantes lo consideran como su territorio. Y claro está, si te quejas o lo denuncias eres tú el que acabas siendo etiquetado de xenófobo, racista o fascista.

Tanto hablar de democracia y resulta que nunca se preguntó a la población si apoyaba esta política migratoria. Simplemente se está implementando, sin que la ciudadanía sepa que es un plan diseñado por la ONU para invadir sus países. El resultado: el relevo poblacional se está llevando a cabo a una velocidad de vértigo, haciendo a Europa más inculta e insegura.

Pero lejos de vislumbrar un final, con cada nueva ola de migración la situación empeora. Sin embargo, para los políticos y los medios de comunicación paniaguados la vida es de color rosa. Y es que el papel que desempeñan los grandes medios de comunicación es crucial para llevar a buen puerto este plan. Los debates en este sentido son inexistentes, censurados, obstaculizados o difamados. El mensaje que transmiten es claro: “La migración es conveniente e inevitable”. Todo lo demás se descarta como discurso de odio.

Los datos de Eurostat muestran la mayor transformación silenciosa en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En Alemania, Reino Unido o Francia está creciendo una sociedad paralela. En Europa occidental la población autóctona se está convirtiendo en minoritaria en cada vez más ciudades. Y si alguien se resiste al PMM, como es el caso de algunos países del Este, reciben sanciones y ataques periódicos de Bruselas.

Pero las cosas nunca son lo que parecen. Aquí sólo hay una realidad: tanto la derecha como la izquierda están a favor del PMM de Naciones Unidas. Porque, ¿alguien ha oído alguna vez a la patronal quejarse de la migración ilegal? No ¿verdad? ¿Y qué pasa con la izquierda? La política de la izquierda era desarrollar a todos los países para que nadie tuviera que emigrar, sin embargo, se ha aliado con lo peorcito de la humanidad -los neonazis globalistas- convirtiéndose en traficante de esclavos para servírselos en bandeja a la patronal. ¡Surrealista! ¿Verdad? Pues no, no lo es, es parte del PLAN de Naciones Unidas para avanzar en su Nuevo Orden Mundial.

Luego está la hipocresía de todos aquellos que se sienten moralmente superiores para dar lecciones de humanidad a los demás. Y es que no es ningún secreto que los migrantes son constantemente explotados. Está explotación, amén de ser ejercida sistemáticamente por la patronal, ahora también la ejercen los ciudadanos de a pie. Porque, ¿quién no tiene una asistenta marroquí o un jardinero colombiano a su servicio por ese precio? El pretexto de que los migrantes están haciendo el trabajo que los españoles no quieren hacer no es del todo cierto. Evidentemente, no quieren hacerlo por el salario que cobra un migrante, pero por un sueldo decente claro que lo harían.

Resumiendo, los que están fomentando la migración masiva son los globalistas para imponernos su Nuevo Orden Mundial. Por cierto, lo mismo que hacen los 53 líderes mundiales reunidos en Belén (Brasil) para salvar al planeta del “cambio climático”. ¿Han ido allí en bicicleta? Evidentemente no, han ido en aviones que, según ellos, emiten gases de efecto invernadero, como el CO2, además de otros gases y partículas que contribuyen al “calentamiento del planeta” y a la contaminación del aire. Eso por no hablar de los cruceros súper contaminantes fletados para el alojamiento de los cerca de 50.000 participantes en la COP30. Así que mientras hablan de imponernos restricciones al resto del mundo, para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, ellos se pasan esas restricciones por el arco del triunfo. Ya sabes: “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

¿Hasta cuándo vamos a seguir tragando tanta estulticia? 

30 octubre 2025

LA HUMANIDAD DEBE ASUMIR DE UNA VEZ POR TODAS SU RESPONSABILIDAD Y NO DEJARSE EMBAUCAR POR LOS CANTOS DE SIRENAS DE LOS LUNÁTICOS QUE NOS GOBIERNAN

La situación actual en España tiene en un estado de hartazgo permanente a más de la mitad de la población. Quitando a los que sacan partido del momento (políticos, periodistas comprados, enchufados de todo tipo, empresarios mezquinos que explotan a los inmigrantes, etc.), la gente realmente está harta. Harta de este corrupto gobierno suicida completamente irresponsable; harta de una oposición igual de corrupta e inútil; harta de los incendios y a las DANAs; harta de la descomunal deuda que sigue disparándose; harta de la inflación; harta de los desmesurados impuestos; harta de la inmigración masiva descontrolada y harta de un sinfín de cosas más. Pero, amén de estar harta, lo que realmente más le preocupa a la gente es la inacción. Y es que esta vez la borregada está realmente harta, pero no le ve solución.

Todo ese hartazgo no es casual, sino un hartazgo provocado, ya que asustar a la gente es una técnica utilizada por el poder desde tiempos inmemoriales y sirve, entre otras cosas, para evitar la desafección a los políticos. Y es que el miedo al caos no hace que la gente deje de votar a esos políticos que ellos mismos consideran corruptos e incompetentes, sino todo lo contrario: hace que la inmensa mayoría acuda a las urnas para cambiar el color del voto; ya sabes, “hay que votar al menos malo”, y eso salva una vez más el culo de los políticos, que seguirán aferrados a sus poltronas como se aferra una lapa a la roca.

No hay una sola emisora de radio o canal de televisión que no esté todo el santo día dando la matraca con las trifulcas diarias de los políticos: un circo hábilmente montado para entretener a idiotas y mantenerles en un estado de ansiedad permanente.

Sin embargo, el “populacho” lo único que quiere es que los políticos le garanticen la estabilidad del país. ¿Pero de qué estabilidad estamos hablando? ¿La de un país endeudado hasta la médula por gestores corruptos e incompetentes? ¿La de un país con una deuda abismal que el propio Estado ya no puede controlar? ¿La de un país sumido en la división, la violencia callejera y la inseguridad ciudadana? ¿La de un país en el que los inmigrantes ilegales viven en hoteles y los damnificados por el volcán de La Palma en contenedores? ¿La de un país donde la justicia beneficia a los delincuentes y da la espalda a las víctimas? ¡Venga ya! ¿De verdad crees que esto es así por la incompetencia de los políticos?

Sólo el pueblo salva al pueblo” es el eslogan más repetido en este país desde la catástrofe de Valencia. Entonces, siendo consecuentes, ¿por qué seguir votando a políticos? El mantra repetido hasta la saciedad de que en las próximas elecciones todo puede cambiar no es más que la mentira de siempre. Da igual lo que votes, todo seguirá igual. ¿O es que verdaderamente cambia algo cuando gobierna el PP o gobierna el PSOE y yo no me he enterado?  

El cinismo de nuestros políticos ya es patológico. Todo el mundo es consciente de cómo está la cesta de la compra, la vivienda, los empleos precarios de los llamados fijos discontinuos, los bajos salarios, las constantes subidas de la factura de la luz, etc. Sin embargo, nuestro Presidente de Gobierno saca pecho diciendo a los españoles que nuestra economía va como un cohete, ya que, según los indicadores, crecerá un 2,6% en 2025.

A ver, ¿es el mundo al revés o que yo me he vuelto idiota? Vamos que, según nuestro Presidente de Gobierno, si debes más de lo que ganas tu economía va como un cohete. ¡Enhorabuena! No sabía yo que los españoles que deben la hipoteca, el coche o un préstamo para los estudios de sus hijos son ricos, ya que, según esta premisa, su economía personal debe de ir como un cohete.

Sin embargo, para saber cómo está la economía real de nuestro país que se lo pregunten a esos tres millones de jóvenes que han tenido que emigrar porque aquí no tienen futuro; a los que no pueden tener acceso a una vivienda (en propiedad o en alquiler) porque el sueldo de mierda que tienen no les da; a los parados mayores de 50 años que no les quieren en ningún sito o a los que incluso trabajando no llegan a fin de mes. Y sí, efectivamente, le va muy bien al IBEX 35, eso seguro, pero España no es sólo el IBEX 35, ¿o sí?

Nuestra mal llamada civilización es una mentira diseñada para ser cómplice de su propia explotación. La libertad, la democracia y la prosperidad que los políticos nos prometen son una falacia, ya que los políticos no están para servirnos a nosotros, sino para obedecer las órdenes de los oligarcas y gestionar un imperio en decadencia que, por cierto, está a punto de colapsar. 

Este sistema ha sido carcomido desde dentro por el neoliberalismo salvaje. El colapso inminente, que los dueños del mundo están provocando sólo tiene un objetivo: desestabilizarlo todo para crear el caos. Es una estrategia fríamente calculada, para que los ciudadanos vean seriamente amenazada su seguridad y acepten el Nuevo Orden Mundial, donde, por cierto, no tendrán cabida ni pobres ni parias.

Por muy distópico que te suene, el saqueo de nuestros países, la ruina de nuestras economías y el fin de nuestra soberanía no tienen otro objetivo que deshacerse de la mayoría de nosotros. Personalmente, y viendo cómo han actuado siempre los dueños del mundo, no creo que cuando las máquinas hagan todo el trabajo quieran mantener a 8.000 millones de personas ociosas.

Sí, no te sorprendas, esto va de despoblación y control. Durante mucho tiempo esto fue considerado una “teoría de la conspiración”, pero la evidencia es ya tan abrumadora que sólo los ingenuos la pueden negar.

¿Recuerdas el “pasaporte Covid”? Fue un ensayo. Lo de ahora va en serio. Se trata de la identificación digital, que ya se está imponiendo en muchos países como, por ejemplo, en el Reino Unido, donde el Primer Ministro, Keir Starmer, acaba de anunciar la implementación de una identificación digital para el 2029 sin la cual no se podrá trabajar. ¿Y qué han hecho para que la gente la acepte? Pues, entre otras cosas, abrir las puertas de par en par a la inmigración masiva, generando un problema social de tal envergadura que la gente está demandando una solución. Evidentemente, la solución del gobierno ha sido la implantación de la identificación digital.

Pero se equivocan. No es verdad. No es la solución. La identificación digital es la esclavitud eterna; o lo que es lo mismo, el sistema de control perfecto. Por mucho que se nos venda como algo esencial para acabar con la economía sumergida, la delincuencia o la inmigración ilegal no les creas. La realidad es que la identificación digital es el “gran hermano” que te vigilará las 24 horas del día los 365 días del año y sin la cual no podrás hacer nada. En esa identificación digital ira tu crédito social, tu huella de carbono personal, tu estado de vacunación y, por supuesto, tu dinero digital, cuyo uso estará supeditado a que seas buen ciudadano, cosa que decidirá un algoritmo.

Es evidente que necesitan engañarnos para que la aceptemos, porque si la gente la rechaza todo su plan de control mundial se derrumbará y fracasará estrepitosamente. Así que adiós a la Agenda 2030, a las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) y a la esclavización digital.

Obviamente, eso sería lo deseable, pero me temo que no va a pasar, ya que la masa borreguil la aceptará al igual que aceptó los confinamientos o el “pasaporte Covid”. Sin ir más lejos, la mejor democracia europea, la suiza, ha decidido en referéndum, celebrado el 28 de septiembre de 2025, aprobar la Ley Federal de Identidad Electrónica, validando así la implementación de la identificación digital. Y aunque de momento dicen que no será obligatoria, ya sabemos lo que sucederá. No tienes más que recordar el “pasaporte Covid”: no era obligatorio, pero sin él no podías viajar ni comer en un restaurante.

Por favor, ¡recapacitemos! Estamos en un momento crucial para el futuro de la humanidad. Si aceptamos la identificación digital lo perderemos todo.

Obviamente, sólo tenemos dos opciones y no mucho tiempo: seguir el camino trazado por los oligarcas o desobedecer. No hay más. Evidentemente, conseguir la desobediencia de la mayoría es difícil, pero aceptar el camino trazado por los oligarcas es un suicidio colectivo.

Sin embargo, por muy distópico que se presente el panorama siempre hay alternativas. Porque, ¿y si te dijera que acabar con la identificación digital es relativamente sencillo? No tenemos más que deshacernos de nuestros teléfonos móviles. Si nos desprendemos de ellos, nada de lo que tienen planeado se podrá llevar a cabo; ni crédito social, ni huella de carbono personal, ni dinero digital ni nada de nada. Tal es así, que ante esa posible amenaza el Primer Ministro Británico, Keir Starmer, sancionará con 85 libras cada vez que se quiera identificar a alguien y no tenga teléfono móvil. Ahora bien, creer que la gente va a renunciar a los servicios y la comodidad que le brinda su teléfono móvil, después de ver cómo asumió voluntariamente perder sus derechos fundamentales durante la falsa pandemia, es de una ingenuidad mayúscula.

Sabemos, porque así se ha venido produciendo a lo largo de los siglos, que ningún gobierno quiere que la inmensa mayoría de sus ciudadanos tengan formación y conocimientos suficientes que les permita pensar por sí mismos. Pero si llegara ese día, ten por seguro que los gobiernos desaparecerían de la faz de la Tierra –y lo saben-, ya que tanto el Estado como el gobierno basan su existencia en la ignorancia y la estupidez de las masas aborregadas.

¿Cuándo vamos a ser conscientes de que el gobierno sólo tiene poder sobre nosotros mientras obedezcamos? Piénsalo. Sin nuestra obediencia el gobierno no es nada, un perro de paja. Si no obedecemos, no tiene absolutamente nada que hacer, no tiene poder sobre nosotros. Sin embargo, nosotros sí tenemos todo el poder, sólo tenemos que darnos cuenta de ello, incumplir sus mandatos y toda esta pesadilla se acabará de inmediato.

La pregunta es: ¿estará algún día lista la humanidad para asumir su responsabilidad? 

20 octubre 2025

LA FAMILIA: ¿UNA BENDICIÓN O UNA FÁBRICA DE TRAUMAS?

En estos tiempos, donde los globalistas tratan de imponer su distópica ideología al resto del mundo, ponerme a hablar de la familia y su hasta ahora función reproductora, educadora y protectora es garantía absoluta de ser etiquetado de “extrema derecha”. Por cierto, cosa que me la trae al pairo, pues ya he dicho en infinidad de ocasiones que no creo ni profeso ninguna ideología, ya que son todas fanáticas, sectarias, egoístas y propagandísticas. Las etiquetas son simplemente eso, etiquetas. Además, creo haber dicho en más de una ocasión que tanto la izquierda como la derecha son dos caras de la misma moneda: la de la estupidez aplicada a todos aquellos que las siguen.

En el mundo actual no hay nada al azar y todo está planificado de antemano. Ese supuesto interés por ampliar nuestro espectro de libertades, por parte de lo peorcito de la sociedad, es decir, de la clase política, sólo puede conducir a un Estado aún más totalitario, que ahora se expande a una velocidad de vértigo.

Los nuevos movimientos surgidos de las últimas ideologías de moda quieren acabar con la familia. Así lo dicen abiertamente militantes del Movimiento LGBTIQ+ o del Movimiento Feminista, donde una de sus máximas exponentes, Linda Gordon, dijo: “La familia nuclear -formada por padre, madre e hijos- debe ser destruida. El romper con las familias ahora es un proceso objetivamente revolucionario”. Aquí, en España, se siguen las mismas consignas. Sin ir más lejos, el Diputado de Más Madrid, Juan Varela-Portas, manifestó en un pleno de la Asamblea de Madrid: “Se debe introducir a la alumna, alumno o alumne en el reino de la diversidad. Debe ser arrancado suavemente de las neurosis ideológicas de su propia familia, liberarlo de su familia”.

Evidentemente, todo esto forma parte de la agenda de las élites para llevar a cabo su plan de despoblación.

La familia, hasta no hace mucho tiempo piedra angular de la sociedad, ha tomado una deriva irracional dando un giro de 180 grados. Durante siglos fue concebida como el origen de todo. Sin embargo, ahora está siendo cuestionada, en el mejor de los casos, o directamente repudiada y destruida.

La familia siempre fue un refugio, un baluarte frente al vertiginoso mundo exterior. Allí uno encontraba cariño, apoyo y sentido de pertenencia. En el medio rural una familia numerosa era sinónimo de “opulencia”, ya que 20 brazos generaban más riqueza que 2. Y lo mismo pasaba en el ámbito urbano, donde la familia proporcionaba estabilidad e impulso para el ascenso social. En ambos casos la familia era vista como una institución que protegía frente al caos en el que solían vivir las personas fuera de ella. Pero esto ha cambiado radicalmente, ya que los nuevos tiempos distópicos que estamos viviendo han creado todo un nuevo relato invirtiendo esa imagen. Y lo han hecho por diferentes vías y con mucha perseverancia y reiteración.

Cualquiera que sea un poco observador, y no se quede en lo superficial de lo que lee o ve, habrá podido comprobar cómo el cine y la literatura de las últimas décadas han convertido a la familia en el origen de casi todos nuestros males. Y es que escritores y guionistas ya no retratan a la familia como un cálido nido en el que criar a la prole, sino como un criadero de neuróticos.

En los países occidentales ya estamos asistiendo al desplome de la natalidad. Según parece, esto se debe a dos razones: una, por la dificultad económica de los jóvenes con empleos precarios mal remunerados, hipotecas inasequibles y un precio de alquiler por las nubes, y, dos, por el cambio radical de cómo se vive la sexualidad hoy en día, desvinculándola de la procreación y vista como un derecho natural al placer. En definitiva, que tener aventuras pasajeras sin compromiso o simplemente vivir y disfrutar de nuevas experiencias cada día resulta mucho más sugerente y atractivo que criar hijos, obviamente.

He de reconocer que ambas explicaciones tienen parte de razón. Pero hay un tercer factor en la ecuación que pasa prácticamente inadvertido: el desprestigio y desarraigo hoy en día de la maternidad y la paternidad. De hecho, en el actual lenguaje inclusivo los términos “padre” y “madre” han sido sustituidos por los de “progenitor” y “progenitora”.

Actualmente, la que fue considerada la meta de toda persona, emanciparse y formar una familia, se ha transformado en una aventura peligrosa, pues los mensajes sombríos que reciben las nuevas generaciones acerca de la familia hace que se lo piensen dos veces antes de acometer esa aventura.

La propaganda en este sentido es constante. Hoy en día es de lo más normal que un personaje famoso salga en televisión hablando de lo traumática que fue su infancia, convirtiendo así a sus padres en verdaderos psicópatas que le arruinaron su infancia y su juventud. E incluso algunos aseguran que le destrozaron la vida. Y no digo yo que no sea verdad, pero no es lo habitual.

La familia no es una institución perfecta, como tampoco lo son todas las demás empezando por el Estado. Y claro está, si sólo enfocas lo sombrío y lo difícil que es la convivencia y criar hijos es muy probable que acabe mal.

Es un hecho que desde que apareció la televisión se nos trata como a verdaderos retrasados mentales, diciéndonos en cada momento cómo tenemos que actuar (lleve el paraguas porque va a llover, ponga gasolina al coche si va a viajar,…), y en el tema de la familia no iba a ser menos. Siguiendo en esa línea, ahora los “expertos” aseguran que formar una familia y tener hijos es para personas muy cualificadas. Nos dicen que para criar hijos no basta sólo amor, sino que hace falta dinero, ser un virtuoso de la psicología infantil, tener conocimientos de pediatra y otras habilidades. En definitiva, lo que antes era una cualidad innata de las personas (criar hijos), ahora ya no. Ahora se necesita ser todo un experto en determinadas materias para afrontar con alguna garantía de éxito la crianza de un niño. Si a esto le sumamos el peligro inminente que tiene para un hombre el unirse a una mujer y tener hijos, pues la lucha contra el machismo ha puesto contra las cuerdas a todos los hombres a los que se considera potencialmente maltratadores, hace que muchos varones vean el matrimonio y la paternidad como una aventura muy peligrosa en la que fácilmente pueden perderlo todo: su honorabilidad y su dinero, naturalmente.

No seamos ingenuos. El desprestigio de la familia es parte de la agenda de despoblación de las élites globalistas. Nadie obliga a nadie a vivir como le plazca. Pero si te preguntas por qué los jóvenes no quieren formar una familia y tener hijos, la respuesta no sólo está en que son económicamente débiles, que lo son, sino a toda esa constante basura ideológica depositada en sus cabezas.

Evidentemente, formar una familia tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero decídelo tú y no te dejes influenciar por toda esa propaganda globalista. 

LOS GOBIERNOS SIEMPRE HAN SIDO Y SERÁN DICTATORIALES

Cada país, Estado o nación está regido por un gobierno. Independientemente de su estructura política –democrática, monárquica, republicana, ...