30 enero 2025

UN NUEVO SISTEMA MONETARIO AÚN MÁS ESCLAVO QUE EL ACTUAL ESTÁ A PUNTO ENTRAR EN ESCENA: SÍ, ME REFIERO A LAS MONEDAS DIGITALES DE LOS BANCOS CENTRALES (CBDC)

El hombre, en su todavía corta evolución, sigue siendo un ser violento, agresivo, codicioso, cruel y competitivo. Evidentemente, ha construido la sociedad en estos términos, la cual está profundamente enferma. Y en una sociedad enferma no hay nada saludable.

En un mundo en el que el 1% de la población posee más riqueza que el 95%, donde cada día mueren 24.000 niños de pobreza y enfermedades evitables, y donde el 62,5% de la población mundial (5.000 millones) vive con menos de 10 dólares al día, hay una cosa clara: algo estamos haciendo rematadamente mal. Y tanto si somos conscientes como si no, la causa de esta ignominia es la sangre enfermiza que corre por las venas de la sociedad destruyéndolo todo, el dinero.

El dinero y el sistema financiero son el invento más lucrativo de unos cuantos “tíos listos” para engañar y esclavizar a miles de millones de tontos. Esta gran estafa es la que ha creando una brecha insalvable entre ricos y pobres, la que mantiene esclavizada a la humanidad de por vida y, en definitiva, el origen de todos nuestros males. Pero parece que nadie es consciente de esta realidad.

La historia de la humanidad no es más que una larga lucha entre los “tíos listos” -ansiosos por apoderarse del mundo- y la gente corriente que, esencialmente, sólo aspira a tener una vida sencilla en libertad.

La esclavización total de un individuo, de un grupo de individuos o de todo un pueblo no puede tener lugar mientras disponga de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades. Evidentemente, siendo algunos recursos más importantes que otros, quienes buscan esclavizar a sus semejantes tienen como prioridad monopolizar esos recursos. Y el principal recurso monopolizado ha sido, curiosamente, un recurso ficticio, el dinero.

El gran hallazgo de los “tíos listos” fue cuando descubrieron que a través del dinero era muchísimo más fácil robar. De por sí, el dinero les facilitó mucho las cosas a la hora de absorber los bienes y las riquezas de los demás, convirtiéndolo en un “bien” altamente codiciado.

Lo primero que inventaron fueron los préstamos que, con unos intereses más o menos exorbitantes, les permitió enriquecerse sin hacer otra cosa que prestar dinero.

Con los años, el sistema bancario moderno ha llevado esta estafa al refinamiento extremo. Cuando un particular pide un préstamo a un banco, el banquero lo único que hace es abrir una línea de crédito y anotar esa cantidad allí. Cantidad, por cierto, que no está respaldada por nada. Por lo tanto, básicamente le presta humo, sólo una cifra anotada en una computadora, nada más. Esta es la magia de la banca moderna.

Pero la parte más interesante de esta magia, es ver la capacidad del banco para transformar ese humo en bienes tangibles: basta con que el prestatario no pueda pagar los intereses, para que el banquero se apodere de la casa, local o negocio de la persona que pidió el préstamo.

Por si no tuvieran suficiente con el robo descarado a través de los préstamos, en 1972 comenzaron a desarrollar los “derivados financieros”. Con la emisión de productos “derivados”, es decir, emisión de deuda que deriva de otra deuda y así sucesivamente, han inundado el mercado de dinero, amparado en activos irreales que verdaderamente no valen nada: papelitos respaldados por otros papelitos. Y así hasta que el sistema reviente, que reventará, no lo dudes.

Pero los “tíos listos” son insaciables por naturaleza. Por eso, una vez acaparado todo el dinero, su siguiente paso será someter, controlar y esclavizar definitivamente a toda la humanidad, de modo que cada individuo pueda ser manejado como una marioneta. Y lo harán, como lo han hecho siempre, a través del dinero.

El actual sistema monetario está a punto de colapsar y ser sustituido por uno nuevo: las CBDC (monedas digitales de los bancos centrales).

Sin embargo, circula el rumor de que parece que las monedas digitales emitidas por los bancos centrales no acaban de arrancar y que todos los proyectos piloto para implementar las CBDC “han fracasado” o están estancados (mentiruscos gordos ataos con piedras, que diría José Mota).

No seamos ingenuos. Esto es una estrategia muy sibilina para que la gente vaya haciéndose a la idea de que tarde o temprano las CBDC sustituirán al actual sistema monetario. De por sí, todos los gobiernos ya han puesto en marcha toda la propaganda, argumentando que son una herramienta para hacer nuestra vida más fácil y acabar con la economía sumergida y el fraude fiscal. Sin embargo, se olvidan de mencionar que también aumentan su capacidad de rastrear, controlar, castigar y, por supuesto, esclavizar a la población.

Con las CBDC se eliminará la privacidad que ahora tenemos con el dinero físico. Los gobiernos tendrán un control sin precedentes sobre nuestro dinero y sabrán exactamente dónde, cómo y cuándo lo gastamos. Al tratarse de un sistema monetario completamente programable, podrán no autorizar pagos en determinadas zonas, con lo que la movilidad de los ciudadanos podrá ser restringida a través de las CBDC. También pueden limitar su periodo de validez para evitar el ahorro y, por tanto, la independencia y libertad que proporciona la solvencia económica. En fin, que las posibilidades son infinitas, especialmente si se aseguran que no haya una alternativa como, por ejemplo, Bitcoin.

Todos los políticos, sean conscientes o no, están jugando un papel crucial a la hora de implementar este nuevo sistema monetario. De hecho, los gobiernos de todo el mundo ya están aprobando obedientemente todos los cambios necesarios para imponer la inteligencia artificial y la esclavitud digital a sus ciudadanos.

Algunos ingenuos han depositado su confianza en Donald Trump creyendo que nos salvaría del globalismo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que su verdadero objetivo es construir (ha destinado 500.000 millones de dólares) la infraestructura de centros de datos para una red de control, una identificación digital y un sistema financiero completamente digital como son las CBDC.

Las CBDC son el sistema monetario más esclavo jamás concebido por el hombre. Personalmente, no me cabe la menor duda de que no tardando mucho será una realidad. Y será una realidad, porque nuestro sistema “democrático”, anclado en la ignorancia y la sumisión de la mayoría, no contempla ninguna alternativa para revocar nada que acepte esa mayoría. Y, por desgracia, mucho me temo que esa inmensa mayoría lo aceptará, al igual que aceptó todas las vejaciones habidas y por haber durante la falsa pandemia. 

20 enero 2025

¿VERDADERAMENTE EXISTE DIFERENCIA ENTRE “IZQUIERDA” Y “DERECHA”?

El origen de las expresiones “izquierda” y “derecha” se remonta a los preámbulos de la Revolución Francesa, en concreto al 5 de mayo de 1789.

Ese día el Rey Luis XVI presidía la Asamblea de los Estados Generales. En aquella reunión -presagio de los acontecimientos que posteriormente se iban a desencadenar- los representantes del clero y de la nobleza se sentaron a la derecha del Presidente de la Asamblea y los representantes de la burguesía y del pueblo a su izquierda. A partir de aquel momento, a los representantes del clero y la nobleza se les adjudicó el término “derecha” y a los representantes de la burguesía y del pueblo el de “izquierda”. Y como los primeros defendían la aristocracia y la monarquía y los segundos la república y las libertades civiles, desde entonces se ha asociado a la “derecha” con las clases altas (ricos) y a la “izquierda” con las bajas (pobres).

Pero ni la gente de “izquierdas” es necesariamente pobre ni la de “derechas” necesariamente rica, y muchísimo menos los dirigentes de estas dos tendencias políticas. Sin embargo, estas etiquetas son de una eficacia absoluta a la hora de mantener dividida a la sociedad.

En la actualidad, todo el mundo es etiquetado con alguno de estos dos epítetos. Cuando alguien no comulga con las ideas de un gobierno de “derechas” automáticamente es encasillado como una persona de “izquierdas” y viceversa. Pero la cosa no termina ahí. Ahora, en estos tiempos donde todo se exagera una barbaridad, aquel que no se someta al discurso “políticamente correcto” de una u otra tendencia se le catalogará peyorativamente de extremista; es decir, de “extrema derecha” o de “extrema izquierda”.

Y digo yo. Si en el mundo de las ideas cabe todo, ¿a santo de qué las personas que tienen ideas diferentes son peyorativamente etiquetadas de esa forma? Pues muy sencillo: para ridiculizar actitudes, comportamientos y, lo más importante, para sabotear proyectos.

Salvo raras excepciones, los seres humanos queremos vivir en paz y armonía con nuestros semejantes y disponer de los recursos suficientes para poder llevar una vida digna. Esto es así en todos los lugares del mundo. De hecho, es lo que vende cada una de las ideologías políticas de “izquierda” o “derecha”. ¡Curioso! ¿Verdad? Porque si la “derecha” y la “izquierda” venden el mismo producto, lo lógico es pensar que son lo mismo.

La élite, en su afán de mantenerse indefinidamente en el poder, es la que ha diseñado este sistema “amo-esclavo”, donde el gobierno (esbirro pelele que trabaja para la élite) ejerce la función de amo y el resto de nosotros de esclavos. Evidentemente, la mejor estrategia para controlar a los esclavos siempre ha sido mantenerlos divididos (ya sabes, “divide y vencerás”). De ahí la creación de las dos tendencia políticas ficticias “izquierda” y “derecha”.

¿Te has parado a pensar por qué ningún régimen de “derechas” ni de “izquierdas” ha acabado nunca con la pobreza? Muy sencillo, porque la pobreza es la clave de la existencia de este sistema “amo-esclavo”. El amo necesita al esclavo. ¿Y qué pasa cuando el esclavo deja de ser pobre? Pues que deja también de ser esclavo. Por consiguiente, sin pobreza no hay sistema “amo-esclavo” que valga.

En el mundo de hoy los políticos “discuten” sus estúpidas agendas de “derechas” e “izquierdas”, en el circo mediático en el que se ha convertido la política, mientras el poder global del dinero (que permanece en la sombra) es el que verdaderamente sigue dando forma a la sociedad a su antojo.

Y es que desde que en 1913 se fundó la Reserva Federal (FED), un cártel bancario se ha hecho con el control del mundo. Desde entonces, el monopolio de la creación de dinero pasó por ley a manos de unos pocos banqueros de Wall Street. Posteriormente, con la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), esta gente ha expandido su poder hasta incluir el control de la casta política.

Sólo hace falta ser un poco observador para darse cuenta de que los políticos de hoy no son más que títeres de un esperpéntico espectáculo diseñado para irritar, confundir y dividir a las masas. Si te fijas, sólo debaten (eso sí, acaloradamente) sobre cuestiones banales o personales, que dan lugar a un interminable culebrón mediático con el que entretener a las masas ignorantes. Evidentemente, estas disputas orquestadas no son baldías, ya que distraen la atención del “populacho”, para que no sea consciente de que está sometido a un sistema de control, casi imperceptible, por parte del poder global del dinero.

Eso de que nosotros, el pueblo, somos soberanos es mentira. Que los políticos que forman el gobierno son nuestros representantes, otra gran mentira. Y que la democracia es la mejor forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía, la mentira más grande de todas. Y es la más grande de todas, porque la democracia está intervenida por el poder global del dinero.

El poder global del dinero -“Estado Profundo” o como se le quiera llamar- está compuesto por una compleja red interconectada de banqueros, burócratas, agencias de inteligencia, grandes corporaciones e instituciones supranacionales que dan las órdenes a los políticos transitorios que ellos mismos colocan al frente de los gobiernos. De hecho, tanto la “izquierda progresista” como la “derecha capitalista”, que siguen con su discurso pueril para imbéciles profundos, lo único que hacen es seguir las pautas del poder global del dinero para mantener dividida a la sociedad.

¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que el paradigma “izquierda-derecha” es una farsa? Hoy en día, tanto las políticas de “izquierda” como las de “derecha” caminan en la misma dirección de llevar a buen puerto la Agenda 2030 de la ONU: mediante las políticas de “izquierda” se está desintegrando la sociedad -eso sí, disfrazando estas políticas de equidad social- mientras la “derecha”, con meras reacciones débiles, hace su papel de “oposición”.

Pero intentar abrirle los ojos a toda esa gente ideológicamente hipnotizada es como predicar en el desierto. Con esa gente no se puede razonar. Para ellos todo lo que no es rojo es azul o viceversa. Pero no es que sean rojos o azules por convicción, sino que son anti azules o anti rojos por prescripción del partido que votan. Verdaderamente alguien ha hecho muy bien su trabajo: están muy bien adoctrinados.

Para el resto, es decir, para todo aquel que todavía le funciona alguna neurona, no hay duda de que el paradigma “derecha-izquierda” no es más que una herramienta del poder global del dinero para mantener dividida a la sociedad. Y ya se sabe, una sociedad dividida es una sociedad vencida. 

10 enero 2025

UNA SOCIEDAD CADA VEZ MÁS ACOMODADA, ESTÚPIDA Y AMEDRENTADA

Un pueblo que no piensa no puede ser libre ni soberano, sólo un pelele fácil de manipular. En la actualidad, prácticamente la totalidad de la población, incluida la gente que lee libros y estudia carreras universitarias, no piensa. Por consiguiente, no es consciente de que adopta como propios pensamientos que no son suyos, sino de otros (lo hacemos todos).

Llevamos muchas décadas en una dinámica de degeneración constante de la sociedad. Nos hemos convertido en una sociedad perversa que no valora nada. Es una sociedad que confunde lo virtual con lo real, que ha cambiado el ser por el tener, que la verdad le importa un pepino y que lo único que busca es el placer inmediato.

Amén de la inestimable colaboración de los babosos medios de comunicación, vendidos al poder global del dinero, paradójicamente es el sistema educativo el que más está contribuyendo a esta degeneración.

El sistema educativo ha sido diseñado para adoctrinar e inculcar ideologías, no para formar. Esto impide que los niños desarrollen su ingenio, su talento y su espíritu crítico, y hace que salgan de las aulas convertidos en borregos muy fáciles de pastorear.

Los que peinamos canas, o ya no podemos peinarlas porque hemos perdido el pelo, estamos viendo como la mayoría de jóvenes que salen de nuestro sistema educativo prácticamente no saben expresarse con claridad, leen –si es que leen- con dificultad y casi no son capaces de escribir algo medianamente legible. Y claro está, los gobiernos están encantados, porque una población así no ofrece la más mínima resistencia ante el abuso de poder.

Veamos un claro ejemplo de cómo está cambiando el nivel intelectual de los más jóvenes en nuestro país.

El día 22 de diciembre de 2024 se efectuó como cada año el sorteo de Navidad. Tradicionalmente, son los niños del Colegio de San Ildefonso los encargados de cantar los premios. Los que tenemos cierta edad, recordamos cómo los niños de hace 50 años cantaban los premios de corrido y sin equivocarse. Sin embargo, los de hora hacen paradas constantemente, se equivocan bastante y hasta cantan dos veces el Gordo –“porque me lo ha dicho otro niño”-, tal y como explicó la niña que lo cantó.

¿Qué está pasando? ¿Es que los niños de ahora tienen un coeficiente intelectual inferior al que el tenían los niños de antes? ¿Es porque los niños actualmente en España son una mezcla de diferentes etnias y culturas? ¿O es que la educación que reciben es de peor calidad? Probablemente una mezcla de las tres cosas y alguna más. Y, por favor, que nadie me venga con la estupidez de que lo que acabo de exponer es un comentario racista o xenófobo. Esto es un hecho, nada más.

Una masa de gente cada vez más cretinizada, que fija su mirada a todas horas en la pequeña pantalla de su teléfono móvil (de ahí saca toda su “sabiduría”) y que desconoce el lenguaje adecuado para efectuar sus pensamientos (sin lenguaje no hay pensamiento), ha dado pie a la deriva totalitaria que estamos padeciendo.

Nos encontramos en una situación extremadamente crítica. Las nuevas generaciones, que cuentan con los mejores medios de toda la historia de la humanidad, albergan una mayoría de individuos cada vez más estúpidos, iletrados e ignorantes. Su coeficiente intelectual, según los últimos estudios, está descendiendo y mucho me temo que no serán capaces de afrontar los importantes retos de los nuevos tiempos.

Verdaderamente los “tíos listos” se lo han montado de fábula. Han creado toda una masa de imbéciles, cuya única percepción de la realidad ha sido meticulosamente planificada para guiarlos en cualquier dirección. Pero lo más importante, es que les han prohibido pensar y, sobre todo, juzgar. Porque si algo tienen en común los imbéciles es esa frase tan manida: “quién soy yo para juzgar”. Y es que el hecho de juzgar le está vedado al “populacho”. Sin embargo, paradójicamente nosotros admiramos y nos parecen más interesantes las personas que juzgan, que no tienen miedo a opinar y, por supuesto, que piensan. Por cierto, solemos llamarles intelectuales.

Decía el historiador inglés Henry Thomas Buckle: “Los hombres y mujeres se clasifican en tres clases o niveles de inteligencia. Se puede distinguir a la clase más baja por su costumbre de hablar siempre de las personas; a la siguiente, porque suele conversar de las cosas, y a la más alta, por su preferencia a debatir sobre las ideas”.

¿Cuántas veces debatimos sobre las ideas con familiares y amigos? Ninguna: elemental, está muy mal visto. ¿Cuántos debates sobre las ideas vemos en los medios de comunicación? Ninguno. Alguno pensará que las tertulias políticas televisivas o los debates parlamentarios son sobre las ideas. Pues no, no lo son, son sobre las personas, puesto que lo único que hacen es descalificarse unos a otros para irritar a la masa de cretinos que sigue esas tertulias y debates.

Es curioso que ahora todo es inteligente menos nosotros. Tenemos una inteligencia artificial, casas inteligentes, coches inteligentes y se habla de que en un futuro, no muy lejano, las ciudades también serán inteligentes. Aunque mucho me temo que serán cárceles inteligentes.

El ciudadano del siglo XXI se ha convertido en un ser perezoso y acomodado. No quiere esforzarse en aprender, no quiere responsabilidades y se ha dejado arrebatar sus derechos fundamentales, que tantos siglos de lucha costaron a sus ancestros, con el engaño de la democracia.

Cada día es más evidente el engaño manifiesto de la democracia. Lo que hoy llamamos democracia no es más que una herramienta de los oligarcas plutócratas para la estigmatización de las masas. Para ello se han hecho con los servicios incondicionales de unos políticos corruptos, estúpidos e ignorantes que lo único que buscan es medrar.

Vamos a ver. ¿De verdad crees que Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Justin Trudeau, Joe Biden o Donald Trump son los representantes del pueblo? Y lo que es aún más ridículo, ¿crees que las empresas del Ibex-35, S&P 500, Nasdaq o fondos de inversión como BlackRock y Wanguard Group van a dejar su fortuna y su futuro en manos de cualquier paleto salido del “populacho” en una elección? ¡DESPIERTA! Son ellos los que eligen a esas personas, no tú.

A las nuevas generaciones se les ha preparado para razonar, analizar y buscar información, pero no para pensar. Y, claro está, si te lo dan todo pensado te arriesgas a que te den gato por liebre. Y como muestra un botón.

El mayor experimento socio-farmacológico realizado sobre la humanidad ha sido posible gracias a la idiotización de la sociedad. Nunca antes se habían atrevido a someter a toda la población mundial a un experimento de tal calado: anulación de derechos fundamentales, aplicación de todo tipo de vejaciones y restricciones totalitarias sin sentido y la inoculación de “vacunas” experimentales para toda la población mundial.

El hecho de que la “vacunación” continúe a pesar de su comprobada nula valía, de los gravísimos efectos secundarios y un claro exceso de mortalidad en las naciones donde ha habido más inoculaciones, nos debería llevar a pensar que detrás de la “vacunación” -cuasi obligatoria- se esconde un fin perverso. Del mismo modo, eso de que ningún juez ni fiscal haya intervenido en el abuso de medidas coercitivas ilegales, y de que todos los que han criticado los confinamientos, los toques de queda, el uso de mascarillas y, sobre todo, el programa masivo de “vacunación” hayan sido calumniados y condenados al ostracismo, son la prueba irrefutable de que nunca se trató de un problema de salud, sino de una conspiración. Por cierto, la misma conspiración que se está llevando a cabo con el “cambio climático”.

Pero ahora explícaselo tú a una sociedad acomodada, estúpida y amedrentada, que sólo busca que la entretengan. 

30 diciembre 2024

LA MENTIRA COMO ESTRATEGIA DE PODER

Los últimos cuatro años -ya casi cinco- han sido tiempos de enormes cambios que han afectado a la política, la tecnología, la sanidad, la economía, la cultura y, en general, a todo aquello que tuviera que ver nuestra forma de vida.

Evidentemente, la falsa pandemia no sólo ha truncado la vida de millones de personas, sino que también ha cambiado la forma de ver el mundo que nos rodea, el cual empieza a ser cuestionado. 

El principal cambio que se ha producido es que ahora dudamos de todo. Incluso hemos dejado de creer en aquello en lo que antes más confiábamos: la condición humana. De hecho, las cualidades naturales de comprensión (sentido común), que antes utilizábamos para entender el mundo, han sido cuestionadas -e incluso muchas de ellas derribadas- dando paso a otras nuevas totalmente distópicas. Y es que la mentira ha sido instaurada en todos los ámbitos de nuestra vida.

Sin embargo, una parte importante de la población empieza a ser consciente de que el mundo moderno de hoy vive en un engaño absoluto y permanente. Se ha dado cuenta de que la democracia, donde se habla contantemente de soberanía popular y el derecho al sufragio universal, no es más que una patraña perversa para maquillar la realidad. O lo que es lo mismo: un instrumento de la plutocracia para manejar a su antojo a las masas hechizadas por el sistema.

La mentira se ha convertido en una herramienta de poder. Como bien dijo Hannah Arendt (historiadora y filósofa alemana), mentir constantemente no tiene como objetivo hacer que la gente crea una mentira, sino garantizar que ya nadie crea en nada. Y, claro está, un pueblo que ya no puede distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira es incapaz de diferenciar el bien del mal. Por consiguiente, un pueblo completamente sometido al imperio de la mentira es susceptible de hacer lo con él lo que quieras.

Mientras los 193 Estados miembros de la ONU ejecuten obedientemente al pie de la letra todas las estúpidas órdenes y directivas emitidas por esta organización u otras como la OMS, el FMI, el Banco Mundial, el BPI, la OMC, etc., es imposible que surja una “rebelión de naciones”, tal y como nos quieren hacer creer con los BRICS que, supuestamente, dicen querer acabar con la hegemonía del dólar americano. Y quien se haga ilusiones al respecto, haría bien en informarse de cómo China, Rusia, Corea del Norte, Venezuela o Cuba están igualmente subordinados al Banco de Pagos Internacionales.

El mito de que los BRICS tienden a aniquilar la supremacía estadounidense, en beneficio de todos los pueblos del mundo, no es más que otra quimera. Y es otra quimera, porque todos y cada uno de los países que lo integran obedecen los dictados de estas organizaciones. Por lo tanto, los BRICS no son más que la nueva estrategia de la mafia que gobierna el mundo para cambiar el actual imperialismo estadounidense por el totalitarismo chino.

Hoy en día los Estados-nación no son entidades político-jurídicas independientes, puesto que detrás de cada Estado-nación está el poder global del dinero. Este poder está por encima del bien y del mal y, por supuesto, por encima de cualquier autoridad política y jurídica de cualquier Estado.

Durante los últimos 500 años, el poder global del dinero ha ido moviéndose en la sombra y mantenido su continuidad en el tiempo. Esto les ha proporcionado una cantidad de riqueza y poder político prácticamente ilimitado; poder y riqueza que la mayoría de los mortales ni siquiera somos capaces de imaginar.

Todas las revoluciones acaecidas en los últimos siglos han sido urdidas por el poder global del dinero en función de sus intereses. Por lo tanto, ni el reciente “Maidan” de 2014, ni la “Primavera Árabe”, ni la “Revolución Bolchevique” ni tan siquiera la “Revolución Francesa” fueron un levantamiento popular espontáneo, sino una estrategia del poder global del dinero para cambiar el mapa geopolítico y con ello la sociedad a su antojo.

Bueno. Pues eso mismo está sucediendo ahora. El Gran Reinicio, la Agenda 2030 y el establecimiento del Nuevo Orden Mundial no son más que las nuevas estrategias del poder global del dinero para la esclavización definitiva de toda la humanidad a través de la ciencia, la tecnología y, por supuesto, la IA.

Lo que está ocurriendo en China, con la aplicación de un control biométrico-tecnológico-digital de toda su población y la imposición de un “carnet de crédito social”, ha convertido el país en una dictadura casi perfecta. Pues esto es lo que el poder global del dinero quiere implantar en Occidente y posteriormente en el resto del mundo.

Y ahora la pregunta del millón: ¿tenemos nosotros los medios necesarios y suficientes para luchar contra el poder global del dinero? La respuesta mayoritaria sería que no: ellos lo tienen todo y nosotros no tenemos nada (“es lo que hay”: mantra que repetimos constantemente). Pero, ¡espera! ¿Y si te dijera que son ellos los que en realidad no tienen nada? Lo único que tienen es el dinero. Pero el dinero no es nada, son papelillos o anotaciones contables en una computadora, nada más. Sin embargo, la manufacturación de materias primas, la ciencia y la tecnología, que son los elementos que verdaderamente mueven el mundo, están en nuestras manos. Del mismo modo, también somos nosotros los que integramos el ejército y las fuerzas y cuerpos de seguridad garantes de que se mantenga el sistema. Por lo tanto, lo único que tenemos que hacer es pasar de su dinero y hacer ver a la gente, que sin saberlo está trabajando para el poder global del dinero, que empiece a trabajar para ella misma.

Respecto al gobierno, más de lo mismo.

Se supone que el pueblo vota por el tipo de gobierno que quiere, pero ni de coña eso es así. El pueblo realmente vota a unos charlatanes de feria que le promete un idílico “Estado del Bienestar”. Pero, una vez estos charlatanes son elegidos, no tienen ninguna obligación real de cumplir lo prometido y, generalmente, actúan en contra del pueblo que les eligió. Así que, ¿para qué tener un gobierno que legisla en contra de nuestros intereses? Pues dejemos de votar a partidos políticos y vayamos a otro tipo de paradigma.

En fin. Muchos pensarán que son utopías irrealizables, y no les falta razón. Y no les falta razón, porque mientras el sistema siga anclado en una mentira permanente, o lo que es lo mismo, mientras el juego esté amañado no hay manera de ganar a la banca. Pero soñar, de momento, sigue siendo gratis. 

20 diciembre 2024

EL PODER QUE EJERCEN LOS TIRANOS SOBRE NOSOTROS RADICA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE EN NUESTRO MIEDO

En la era de la digitalización nuestra mente ha sido colonizada; es lo que se denomina vulgarmente “lavado de cerebro”. Este “lavado de cerebro” ha permitido que, mediante la estrategia del miedo, en los últimos años se haya llevado a cabo la operación psicológica más importante de la historia de la humanidad, logrando una sumisión total de la población como jamás antes se había producido.

La información, la contra información, la desinformación y la mentira están a la orden del día y circulan por todos los medios de comunicación la velocidad de la luz. Sin embargo, el grado de credulidad del “populacho” es brutal, dado que el miedo instalado en su cerebro no le permite cuestionarse nada bajo el temor de ser sancionado, discriminado o apartado del rebaño. Pues bien. Todo esto se ha conseguido mediante un aparatito llamado televisor o, como a mí me gusta denominarlo, la “máquina del miedo”.

La televisión nos ha enseñado (ordenado) que nadie debe osar cuestionar, y mucho menos rebatir, el relato oficial que nos proporciona. Por lo tanto, eso que antes era de lo más normal, como discutir o cambiar opiniones en una reunión familiar o con amigos en un bar, hoy en día está muy mal visto y no tardando mucho estará prácticamente prohibido.

Utilizando la estrategia del miedo, la burda propaganda malintencionada emitida por la televisión ha conseguido en pocas décadas lo que no había sido posible en ninguna otra época de nuestra historia: tener acojonada constantemente a la población.

El miedo es la emoción negativa más perjudicial del ser humano y viceversa. Es decir, que el miedo puede destruirte o salvarte. Pero cuando el miedo se mantiene prolongado en el tiempo genera angustia y esta es incompatible con la propia vida.

La angustia es eso que sentimos -sin saber por qué- que hace que vivamos permanentemente en un estado confuso e inseguro, consiguiendo que nuestras emociones, pensamientos y actuaciones, en general, se vean afectadas negativamente.

Hay dos clases de miedo: el real y el infundado. El real (el único que existe), es el miedo a algo concreto que está ocurriendo, por ejemplo, estar en medio de un incendio. Y el infundado, es aquel que, como su propio nombre indica, no tiene fundamento y solo existe en nuestra mente: miedo a una posible guerra o al qué dirán los demás ante una determinada actuación nuestra.

Cuando decimos que el miedo nos bloquea, nos estamos refiriendo al infundado, al irracional; el que degenera en angustia. Sin embargo, el real -que podríamos denominar “miedo bueno”-, nos pone en guardia y, por lo general, nos salva de situaciones comprometidas.

Dicho esto, toda la propaganda emitida en los medios de comunicación va encaminada a promover el miedo irracional e infundado.

Como estamos viendo, otra vez “la masa” –esa que se creyó que un virus volador maligno acabaría con su vida y que poniéndose un puto trapo en la boca y una pócima en el brazo regresaría a la normalidad- vuelve a tragarse que el “cambio climático” es el culpable de la catástrofe en el Levante español.

La televisión no hace otra cosa que hablar del “cambio climático”. No hay noticiero ni programa de televisión que no achaque cualquier desastre al “cambio climático” y tilde de “negacioncita” a todo aquel que se niegue a reconocer tan estúpida idea.

Evidentemente, el “populacho” ha dado por sentado –porque así se lo ha dicho la televisión- que el “cambio climático” es la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad.  Sin embargo, no existe hoy en día una mentira más absurda.

Luego están los autollamados “disidentes”, que achacan todos los males a la mala gestión de nuestros políticos. Y, aunque no les falta razón, no es exactamente así. Porque, vamos a ver. ¿De verdad crees que nuestro Presidente de Gobierno es imbécil y no hace los deberes? ¿Crees que no sabe lo que hace? Pues claro que lo sabe.

Los gobiernos no son estúpidos y hacen muy bien su trabajo. El problema es que lo hacen para otros y no para nosotros. Nos amenazan constantemente con crisis económicas, falsas pandemias, “cambio climático”, etc., que solo se sostienen en los medios de comunicación comprados y en las mentes de las personas miedosas que consumen masivamente la propaganda tóxica de la televisión.

Todo aquel que no esté ciego se habrá dado cuenta de que nuestras sociedades democráticas son un engaño y están a merced de individuos sin escrúpulos. Por lo tanto, si algún día se llevara a cabo la eliminación de esa élite de maniacos, y sus correligionarios, no te quepa la menor duda de que todos esos desastres (crisis económicas, pandemias, “calentamiento global”, atentados terroristas, guerras, etc.) se acabarían de inmediato. Entonces ese miedo infundado desaparecería y la gente ya no tendría que renunciar a su libertad a cambio de una falsa promesa de seguridad.

Siempre he mantenido que un cambio de paradigma es inevitable si no queremos ir hacia nuestra propia autodestrucción. Pero ese cambio debe salir de un consenso entre toda la humanidad, y no permitir que sean unos pocos “tíos listos” los que decidan que es o que no es bueno para nosotros. Porque eso es precisamente lo que están haciendo con su burda y engañosa Agenda 2030, impulsada a través del miedo.

Evidentemente, para mejorar el paradigma actual es fundamental acabar con la partitocracia y esas instituciones supranacionales como la OMS, la ONU, el FEM, el BPI, el BM, el FMI, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bilderberg y Fundaciones y ONGs varias, todas en manos de los “tíos listos”.

¿Difícil? No, lo siguiente. Y es difícil, porque nuestro miedo nos hace preferir lo malo conocido que lo bueno por conocer. Así que mientras sigamos teniendo miedo –y al cambio de paradigma no es que le tengamos miedo, sino pánico- los “tíos listos” tienen su éxito asegurado.

Séneca le dijo a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder sobre mí”. Pues eso. 

10 diciembre 2024

POR MUCHO QUE SE EMPEÑEN LOS POLÍTICOS Y SUS VOCEROS, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, NO EXISTE NINGUNA EMERGENCIA CLIMÁTICA, SÓLO EXISTE LA MANIPULACIÓN DEL CLIMA

Desde las inundaciones de Valencia, no hay telediario, noticiero radiofónico y prensa escrita que no esté bombardeando constantemente con el cansino “cambio climático”. Y como su mensaje cada día cala menos en la sociedad, ahora se han lanzado a una campaña desenfrenada contra los que ellos llaman “negacionistas” del “cambio climático”. Incluso La Sexta TV ha creado un programa especialmente dedicado a ello: “Conspiranoicos”.

Sin embargo, esos “negacionistas” –entre los que se encuentra algún que otro Premio Nobel- son tan eruditos como los que componen el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático). Pero eso sí, existe una gran diferencia entre unos y otros: los “negacionistas” no tienen conflicto de intereses, los del IPCC sí.

En contraposición al IPCC -por cierto, una organización bajo el control de la ONU donde colaboran unos 800 científicos- está el CINTEL (Climate Intelligence): una red de 1960 científicos y profesionales multidisciplinales que ha puesto los puntos sobre las íes a los “expertos” del IPCC.

Esta es la repuesta de CLINTEL a las constantes amenazas climáticas del IPCC:

No existe emergencia climática

La ciencia del clima debiera ser menos política, mientras que las políticas climáticas debieran ser más científicas. Los científicos debieran abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre calentamiento global, mientras que los políticos debiesen considerar desapasionadamente los costos reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.

Factores naturales así como antropogénicos causan calentamiento

El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta con fases frías y cálidas naturales. La Mini Era de Hielo terminó tan recientemente como en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.

El calentamiento es mucho más lento de lo pronosticado

El mundo se ha calentado en menos de la mitad de la tasa pronosticada por el IPCC sobre la base de una forzante antropogénica modelada y de un desequilibrio radiativo (diferencia entre la insolación (luz solar) absorbida por la Tierra y la energía irradiada de vuelta). Nos dice que estamos lejos de entender el cambio climático.

La política climática se basa en modelos inadecuados

Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero tales como el CO2. Adicionalmente, éstos ignoran el hecho que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.

El CO2 es el alimento de las plantas, base de toda vida en la Tierra

El CO2 no es un contaminante. Es esencial a toda vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, enverdeciendo la Tierra: CO2 adicional en el aire ha fomentado el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.

El calentamiento global no ha aumentado los desastres naturales

No existe evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando los huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales semejantes, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe una vasta evidencia de que las medidas de mitigación al CO2 son tan perjudiciales como costosas.

La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas.

No existe emergencia climática. Por lo tanto, no existe causa de pánico y alarma. Firmemente nos oponemos a la política dañina y poco realista de CO2 cero-neto propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos tiempo suficiente para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política global debe ser la “prosperidad para todos” proporcionando energía confiable y económica en todo momento.

El comunicado pone en entredicho buena parte de los postulados del ecologismo dominante, consistente en augurar terribles catástrofes naturales derivadas del calentamiento global que causa el hombre por las emisiones de CO2 a la atmósfera. Por cierto, catástrofes que llevan augurándose desde hace décadas y nunca se han cumplido (incremento del nivel de los mares, derretimiento de los casquetes polares, desertización, etc.).

Esta red de científicos advierte de que las catastróficas predicciones climáticas, que con tanto ahínco difunden políticos y medios de comunicación, parten de modelos informáticos -hechos por humanos-, cuyos resultados dependen de los datos, hipótesis y supuestos que se introducen en dichos modelos. Por lo tanto, creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que sus creadores han incluido en los modelos, para que creas lo que ellos quieren que creas.  

Ahora apliquemos un poco de sentido común.

¿A santo de qué tenemos que creernos lo que dicen los 800 “expertos” del IPCC y no creer lo que dicen los 1960 científicos y profesionales de CINTEL? Si tan científicos y eruditos son los unos como los otros, entonces, ¿por qué lo que dice CINTEL es denostado y lo que dice el IPCC va a misa? Muy simple, por dos razones: dinero y control.

El “cambio climático” es, sobre todo, un GRAN NEGOCIO además de una muy eficaz herramienta de control de masas. Con él se gravarán más impuestos a todos esos productos que consumimos diariamente y se restringirá de una manera aún más enfermiza nuestra ya maltrecha libertad.

Medidas como la introducción de la huella de carbono personalizada, proliferación de ciudades 15 minutos, prohibición de vehículos privados o el encierro forzoso por amenaza climática, entre otras cosas, serán implementadas no tardando mucho si les dejamos que normalicen la nueva ideología del “cambio climático”.

La mayoría de científicos, sin conflicto de intereses, afirman que no existe una crisis climática y que la narrativa oficial sobre el “cambio climático” supone una seria amenaza para la economía mundial y el bienestar de miles de millones de personas. Por lo tanto, no te quepa la menor duda de que el “cambio climático” no es más que un arma que se está utilizando contra la humanidad.

Dicho esto, y a pesar de que está hartamente demostrado que no existe emergencia climática, sí que estamos observando últimamente fenómenos meteorológicos “extraordinarios” más regularmente. Fenómenos, por otra parte, que nada tienen que ver con el “cambio climático”, sino con la consecuencia de manipular el clima.

En el segundo párrafo de la página 19 del documento titulado “El Clima como multiplicador de fuerza: poseyendo el clima para 2025”, presentado a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, en Agosto de 1996, por los militares Tamzy J. House , James B. Near, Jr., William B. Shields (USA), Ronald J. Celentano, David M. Husband, James E. Pugh, y Ann E. Mercer, se deja meridianamente claro: “Las tecnologías de modificación climática podrían conllevar técnicas que incrementen la liberación de calor latente en la atmósfera, que aporten vapor de agua adicional para el desarrollo de nubes, aplicando una mayor superficie y calor a la baja atmósfera, todo lo cual redundará en el aumento de la inestabilidad atmosférica”. Pues si lo dicen los mismos que manipulan el clima no se lo vamos a rebatir.

Evidentemente, una tecnología así puesta en manos de psicópatas es extremadamente peligrosa, y no digamos en manos de militares.

Veamos algún ejemplo:

Supongamos que un cártel de ricos y poderosos quiere hacerse con las tierras fértiles de una región determinada, pero los campesinos no quieren venderlas. Ese cártel podría, a través de la tecnología de control climático, inducir en la región una sequía prolongada y destruir las estructuras productivas, económicas y sociales, lo que obligaría al consiguiente abandono de la región por parte de la población. Y aquí lo tenemos. Ahora los poderosos tienen vía libre para hacerse con las tierras a precio de saldo.

Por desgracia, este no es ningún escenario ficticio. Es una realidad desde hace décadas en países sudamericanos y ahora en el sur de Europa.

Tampoco conviene olvidar la “Operación Popeye”: cuando el clima se usó como arma en la Guerra de Vietnam, sembrando el cielo de nubes para inducir precipitaciones y extender la temporada de monzones sobre la región.

Los seres humanos, a los que esta camarilla toma por imbéciles en sus delirantes paranoias de control planetario, estamos hartos de que jueguen con nuestra salud, economía y derechos fundamentales en aras a no sé qué gilipollez de “salvar el planeta”. Pero lo peor de todo, es ver cómo nuestro propio gobierno, que tienen el deber de salvaguardar nuestros derechos fundamentales, está trabajando codo con codo con estos psicópatas.

¿Qué está pasando? ¿Pero es que aquí nadie se hace preguntas? ¿Qué más tiene que suceder para que nos demos cuenta? Verdaderamente es muy frustrante ver la apatía de la gente y cómo se está dejando llevar al matadero sin inmutarse.

Si quieres más información al respecto puedes ver la película documental “Sobre el Clima_1:18”. 

27 noviembre 2024

JUDÍOS, BANCA Y MASONERÍA

Aunque oficialmente no es reconocido, la realidad es que el mundo está en manos de los judíos, la banca y la masonería.

A estas alturas ya nadie debería dudar del poder que ejercen los judíos en todo el mundo. Algunos son conocidos, otros no tanto, y los que verdaderamente ostentan el poder nadie sabe quiénes son.

Por otro lado tenemos a la banca. La importancia que la banca ha adquirido en el mundo es desproporcionada. Todo pasa por esta institución. Ahora no puedes hacer ninguna transacción económica ni realizar ningún tipo de comercio sin que medie la banca, salvo pequeñas y raras excepciones.

¿Y qué decir de la masonería? La masonería es una institución prácticamente oculta para la mayoría de la gente. Se sabe que existe, pero no se conocen sus entresijos y, por supuesto, sus integrantes son absolutamente desconocidos, excepto algunos casos excepcionales.

Pues bien. Tanto los judíos como la banca y la masonería están fuertemente interrelacionados entre sí. Tal es así, que podríamos asegurar, sin temor a equivocarnos, que son lo mismo. Por lo tanto, masonería, banca y judíos forman parte del “gobierno en la sombra” que ejerce el verdadero poder en el mundo.

La clave de todo este “tinglado” está en la masonería. Esta institución, que lleva siglos entre nosotros, es una institución judía. Su historia, organización, simbología y rituales masónicos son absolutamente judíos. Y es a través de ella como se ha ido forjando todo un entramado económico-político para llegar a dominar el mundo tal y como lo hace hoy en día.

Es evidente que existen muchas logias masónicas y no todas están dirigidas directamente por judíos. Pero hay una que sí y, además, la mayoría de sus integrantes son también judíos. Me refiero a la enigmática secta judía “B’nai B’rith”, que cuenta entre sus miembros con los judíos conocidos más poderosos del mundo, entre ellos el ya fallecido Henry Kissinger.

A esta logia pertenece la “Fundación Hillel”. Esta fundación organiza grandes campañas en materia de educación, principalmente para aquellos que ejercen alguna influencia en la opinión pública. O sea, se encarga de formar y controlar a las personas que ocupan los puestos claves de cada nación, tanto a nivel público como privado. ¿Quién crees que está imponiendo en el mundo la ideología Woke? La masonería, evidentemente, ya que uno de sus objetivos es acabar con la familia tradicional tal y como la conocemos

En resumen. Los miembros de “B’nai B’rith” están presentes prácticamente en todos los gobiernos, instituciones y grandes corporaciones, de manera que su misión propagandística puede ser ejercida impunemente en todas partes.

La masonería no es ninguna broma, ni tampoco ninguna trama para entretener a conspiranoicos. El mismo General Franco (bajo el pseudónimo J. Boor) publicó en el diario “Arriba”, el 16 de febrero de 1949, un artículo titulado “Los que no perdonan”. En él se formulaba, a modo de pregunta, la siguiente afirmación: ¿Qué es, en síntesis, la masonería sino una secta secreta que asocia a grupos minoritarios de los países para lograr por el complot, la astucia y la protección extranjera, bajo una disciplina sin límites, apoderarse de la dirección y del mando de las naciones? ¿Por qué se ocultan sus decisiones y hasta su filiación al conocimiento del pueblo?

La masonería ha ido ganando adeptos con el transcurso de los años. Los datos que circulan en este sentido (evidentemente, no los que publica Asociación de Servicios Masónicos de Norteamérica) dicen que EEUU tiene más de cinco millones de masones y además 15 de sus 45 presidentes han pertenecido a la masonería. Gran Bretaña cuenta con 700.000 masones y la Orden está históricamente vinculada a la Casa Real. México tiene medio millón de masones. Francia 250.000. Portugal unos 20.000. Noruega 16.000. Y España alrededor de 5.000. Todo según datos de hace algo más de 1 década.

A estas alturas, está más que demostrado que un grupo de judíos apóstatas gobiernan el mundo secretamente fundamentalmente desde EEUU, Europa y Rusia. Aunque les queda muy poco para implantar su famoso Orden Mundial (un estado único, moneda única, gobierno único) de hecho ya controlan el mundo.

Cuando digo que los judíos son los que gobiernan y controlan el mundo, no estoy hablando de todo el pueblo judío, sino de un poderoso grupo de judíos apóstatas y masones.

Hoy en día todo está en manos de judíos.

La banca entera pertenece a los judíos. La Familia judía Rothschild es la dueña de la banca mundial, incluida la FED. Le siguen en importancia otros banqueros judíos como los Warburg, Lazard, Mosés Israel Seif, Kuhn Loeb, etc.

¿Y qué decir de los medios de comunicación? El 96% de los medios de comunicación del mundo están en manos de corporaciones sionistas: The Walt Disney Company, Time Warner Inc, Viacom Inc y CBS pertenecen a la familia banquera judía Rothschild y están dirigidas directamente por judíos. 21st Century Fox (y su división News Corporation) perteneció al judío Rupert Murdoch.

Respecto al mundo empresarial y finanzas, más de lo mismo. Son también los judíos los que copan las primeras posiciones del ranking mundial: Mark Zuckerberg, de Facebook (ahora Meta); George Soros, de Soros Fund Management y Quantum Fund; Sheldon Adelson, de Las Vegas Sands Corporation y Larry Ellison, de Oracle, son otro ejemplo de judíos ricos y poderosos.

Los judíos siempre están presentes o cerca de las esferas de poder. Incluso Donald Trump los tiene dentro de su propia familia: el yerno de Donald Trump es judío y su hija se convirtió al judaísmo cuando se casó con él.

Otros personajes de la historia también fueron utilizados por la trama judeo-masónica para llevar a cabo sus planes: Carlos Marx, creador del comunismo, y Lenin, el líder de la Revolución Rusa, eran judíos y masones.

¿Y qué instrumento han venido utilizando los banqueros judíos masones para lograr controlar y dirigir a las naciones y establecer su gobierno mundial en la sombra? Pues un instrumento tan sencillo como la deuda. Hoy todos los países, junto a los gobiernos y los partidos políticos, están llenos de deudas multimillonarias contraídas con el “gobierno judeo-masónico” en la sombra.

En el libro “Los Protocolos de los Sabios de Sion” se cita textualmente: “Lo que los imperios y las guerras no pudieron realizar, lo haremos mediante la economía. Es decir, endeudando a todas las naciones para doblegarlas bajo nuestros pies.”

La mayoría de la población mundial ignora siquiera la existencia de este entramado judeo-masónico. Algunos han oído hablar de él, aunque simplemente se niegan a reconocerlo. Pero la minoría que sí lo conoce, sabe de su inmenso poder y piensa que es prácticamente imposible librarse de él.

¿Por qué hago esta afirmación? Pues muy sencillo, porque el pueblo llano es básicamente ignorante, está fuertemente dividido, no está organizado, es altamente indisciplinado, no cuenta con la potestad de imprimir dinero, no dispone de gobierno propio para promulgar leyes a su favor y, lo más importante, tampoco cuenta con fuerzas armadas que le respalde.

Con estas premisas, nos lo vendan como nos lo vendan, es imposible que el pueblo algún día arrebate el poder a este gobierno judeo-masónico que, por cierto, cada día está más organizado.

No lo dudes. Quien tiene la supremacía del dinero lo controla todo. Controla naciones, partidos políticos, instituciones, tecnología, corporaciones, ciencia, religiones, energía, educación, sanidad, finanzas,…. En definitiva, lo controla absolutamente todo. Y cuando digo todo, quiero decir TODO, sin excepción.

Creo sinceramente que el “populacho” vive en los mundos de Yupi. ¿Pero de verdad cree que esta gente va a dejar su vida y su fortuna en manos de partidos políticos salidos del pueblo?

Es de una ingenuidad supina pensar que un partido político –el que sea- va a cambiar esto, y más ingenuo aún es pensar que lo vamos a cambiar nosotros con nuestro voto.

Sin embargo, por más vueltas que le doy no me entra en la cabeza cómo “gente inteligente” puede haber sucumbido a este engaño. Bueno, qué cosas digo, parece como si se me hubiera olvidado que esta misma “gente inteligente” obedeció hasta la última de las estúpidas medidas draconianas durante la falsa pandemia (confinamientos, distancia de seguridad, toques de queda, bozales, pinchazos varios, etc.).

Todo lo que está pasando en el mundo (crispación política, crisis económicas, pandemias, guerras, incesantes “desastres climatológicos”, etc.) no es más que la consecuencia de la guerra declarada a la humanidad, por parte de esta camarilla judeo-masónica, para imponer una dictadura global a través de su Agenda 2030. Evidentemente, mediante su aparato propagandístico, los medios de comunicación, están intimidando a la gente para que no se resista. Y claro está, una población estúpida, miedosa e ignorante no tiene la más mínima posibilidad de ganar esta guerra. 

¿DE VERDAD NOS HEMOS VUELTO TAN IMBÉCILES?

En los últimos años alguien está poniendo el mundo patas arriba. Los gobiernos ya no gobiernan; delinquen. Los médicos ya no curan; hacen de...