10 enero 2025

UNA SOCIEDAD CADA VEZ MÁS ACOMODADA, ESTÚPIDA Y AMEDRENTADA

Un pueblo que no piensa no puede ser libre ni soberano, sólo un pelele fácil de manipular. En la actualidad, prácticamente la totalidad de la población, incluida la gente que lee libros y estudia carreras universitarias, no piensa. Por consiguiente, no es consciente de que adopta como propios pensamientos que no son suyos, sino de otros (lo hacemos todos).

Llevamos muchas décadas en una dinámica de degeneración constante de la sociedad. Nos hemos convertido en una sociedad perversa que no valora nada. Es una sociedad que confunde lo virtual con lo real, que ha cambiado el ser por el tener, que la verdad le importa un pepino y que lo único que busca es el placer inmediato.

Amén de la inestimable colaboración de los babosos medios de comunicación, vendidos al poder global del dinero, paradójicamente es el sistema educativo el que más está contribuyendo a esta degeneración.

El sistema educativo ha sido diseñado para adoctrinar e inculcar ideologías, no para formar. Esto impide que los niños desarrollen su ingenio, su talento y su espíritu crítico, y hace que salgan de las aulas convertidos en borregos muy fáciles de pastorear.

Los que peinamos canas, o ya no podemos peinarlas porque hemos perdido el pelo, estamos viendo como la mayoría de jóvenes que salen de nuestro sistema educativo prácticamente no saben expresarse con claridad, leen –si es que leen- con dificultad y casi no son capaces de escribir algo medianamente legible. Y claro está, los gobiernos están encantados, porque una población así no ofrece la más mínima resistencia ante el abuso de poder.

Veamos un claro ejemplo de cómo está cambiando el nivel intelectual de los más jóvenes en nuestro país.

El día 22 de diciembre de 2024 se efectuó como cada año el sorteo de Navidad. Tradicionalmente, son los niños del Colegio de San Ildefonso los encargados de cantar los premios. Los que tenemos cierta edad, recordamos cómo los niños de hace 50 años cantaban los premios de corrido y sin equivocarse. Sin embargo, los de hora hacen paradas constantemente, se equivocan bastante y hasta cantan dos veces el Gordo –“porque me lo ha dicho otro niño”-, tal y como explicó la niña que lo cantó.

¿Qué está pasando? ¿Es que los niños de ahora tienen un coeficiente intelectual inferior al que el tenían los niños de antes? ¿Es porque los niños actualmente en España son una mezcla de diferentes etnias y culturas? ¿O es que la educación que reciben es de peor calidad? Probablemente una mezcla de las tres cosas y alguna más. Y, por favor, que nadie me venga con la estupidez de que lo que acabo de exponer es un comentario racista o xenófobo. Esto es un hecho, nada más.

Una masa de gente cada vez más cretinizada, que fija su mirada a todas horas en la pequeña pantalla de su teléfono móvil (de ahí saca toda su “sabiduría”) y que desconoce el lenguaje adecuado para efectuar sus pensamientos (sin lenguaje no hay pensamiento), ha dado pie a la deriva totalitaria que estamos padeciendo.

Nos encontramos en una situación extremadamente crítica. Las nuevas generaciones, que cuentan con los mejores medios de toda la historia de la humanidad, albergan una mayoría de individuos cada vez más estúpidos, iletrados e ignorantes. Su coeficiente intelectual, según los últimos estudios, está descendiendo y mucho me temo que no serán capaces de afrontar los importantes retos de los nuevos tiempos.

Verdaderamente los “tíos listos” se lo han montado de fábula. Han creado toda una masa de imbéciles, cuya única percepción de la realidad ha sido meticulosamente planificada para guiarlos en cualquier dirección. Pero lo más importante, es que les han prohibido pensar y, sobre todo, juzgar. Porque si algo tienen en común los imbéciles es esa frase tan manida: “quién soy yo para juzgar”. Y es que el hecho de juzgar le está vedado al “populacho”. Sin embargo, paradójicamente nosotros admiramos y nos parecen más interesantes las personas que juzgan, que no tienen miedo a opinar y, por supuesto, que piensan. Por cierto, solemos llamarles intelectuales.

Decía el historiador inglés Henry Thomas Buckle: “Los hombres y mujeres se clasifican en tres clases o niveles de inteligencia. Se puede distinguir a la clase más baja por su costumbre de hablar siempre de las personas; a la siguiente, porque suele conversar de las cosas, y a la más alta, por su preferencia a debatir sobre las ideas”.

¿Cuántas veces debatimos sobre las ideas con familiares y amigos? Ninguna: elemental, está muy mal visto. ¿Cuántos debates sobre las ideas vemos en los medios de comunicación? Ninguno. Alguno pensará que las tertulias políticas televisivas o los debates parlamentarios son sobre las ideas. Pues no, no lo son, son sobre las personas, puesto que lo único que hacen es descalificarse unos a otros para irritar a la masa de cretinos que sigue esas tertulias y debates.

Es curioso que ahora todo es inteligente menos nosotros. Tenemos una inteligencia artificial, casas inteligentes, coches inteligentes y se habla de que en un futuro, no muy lejano, las ciudades también serán inteligentes. Aunque mucho me temo que serán cárceles inteligentes.

El ciudadano del siglo XXI se ha convertido en un ser perezoso y acomodado. No quiere esforzarse en aprender, no quiere responsabilidades y se ha dejado arrebatar sus derechos fundamentales, que tantos siglos de lucha costaron a sus ancestros, con el engaño de la democracia.

Cada día es más evidente el engaño manifiesto de la democracia. Lo que hoy llamamos democracia no es más que una herramienta de los oligarcas plutócratas para la estigmatización de las masas. Para ello se han hecho con los servicios incondicionales de unos políticos corruptos, estúpidos e ignorantes que lo único que buscan es medrar.

Vamos a ver. ¿De verdad crees que Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Justin Trudeau, Joe Biden o Donald Trump son los representantes del pueblo? Y lo que es aún más ridículo, ¿crees que las empresas del Ibex-35, S&P 500, Nasdaq o fondos de inversión como BlackRock y Wanguard Group van a dejar su fortuna y su futuro en manos de cualquier paleto salido del “populacho” en una elección? ¡DESPIERTA! Son ellos los que eligen a esas personas, no tú.

A las nuevas generaciones se les ha preparado para razonar, analizar y buscar información, pero no para pensar. Y, claro está, si te lo dan todo pensado te arriesgas a que te den gato por liebre. Y como muestra un botón.

El mayor experimento socio-farmacológico realizado sobre la humanidad ha sido posible gracias a la idiotización de la sociedad. Nunca antes se habían atrevido a someter a toda la población mundial a un experimento de tal calado: anulación de derechos fundamentales, aplicación de todo tipo de vejaciones y restricciones totalitarias sin sentido y la inoculación de “vacunas” experimentales para toda la población mundial.

El hecho de que la “vacunación” continúe a pesar de su comprobada nula valía, de los gravísimos efectos secundarios y un claro exceso de mortalidad en las naciones donde ha habido más inoculaciones, nos debería llevar a pensar que detrás de la “vacunación” -cuasi obligatoria- se esconde un fin perverso. Del mismo modo, eso de que ningún juez ni fiscal haya intervenido en el abuso de medidas coercitivas ilegales, y de que todos los que han criticado los confinamientos, los toques de queda, el uso de mascarillas y, sobre todo, el programa masivo de “vacunación” hayan sido calumniados y condenados al ostracismo, son la prueba irrefutable de que nunca se trató de un problema de salud, sino de una conspiración. Por cierto, la misma conspiración que se está llevando a cabo con el “cambio climático”.

Pero ahora explícaselo tú a una sociedad acomodada, estúpida y amedrentada, que sólo busca que la entretengan. 

30 diciembre 2024

LA MENTIRA COMO ESTRATEGIA DE PODER

Los últimos cuatro años -ya casi cinco- han sido tiempos de enormes cambios que han afectado a la política, la tecnología, la sanidad, la economía, la cultura y, en general, a todo aquello que tuviera que ver nuestra forma de vida.

Evidentemente, la falsa pandemia no sólo ha truncado la vida de millones de personas, sino que también ha cambiado la forma de ver el mundo que nos rodea, el cual empieza a ser cuestionado. 

El principal cambio que se ha producido es que ahora dudamos de todo. Incluso hemos dejado de creer en aquello en lo que antes más confiábamos: la condición humana. De hecho, las cualidades naturales de comprensión (sentido común), que antes utilizábamos para entender el mundo, han sido cuestionadas -e incluso muchas de ellas derribadas- dando paso a otras nuevas totalmente distópicas. Y es que la mentira ha sido instaurada en todos los ámbitos de nuestra vida.

Sin embargo, una parte importante de la población empieza a ser consciente de que el mundo moderno de hoy vive en un engaño absoluto y permanente. Se ha dado cuenta de que la democracia, donde se habla contantemente de soberanía popular y el derecho al sufragio universal, no es más que una patraña perversa para maquillar la realidad. O lo que es lo mismo: un instrumento de la plutocracia para manejar a su antojo a las masas hechizadas por el sistema.

La mentira se ha convertido en una herramienta de poder. Como bien dijo Hannah Arendt (historiadora y filósofa alemana), mentir constantemente no tiene como objetivo hacer que la gente crea una mentira, sino garantizar que ya nadie crea en nada. Y, claro está, un pueblo que ya no puede distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira es incapaz de diferenciar el bien del mal. Por consiguiente, un pueblo completamente sometido al imperio de la mentira es susceptible de hacer lo con él lo que quieras.

Mientras los 193 Estados miembros de la ONU ejecuten obedientemente al pie de la letra todas las estúpidas órdenes y directivas emitidas por esta organización u otras como la OMS, el FMI, el Banco Mundial, el BPI, la OMC, etc., es imposible que surja una “rebelión de naciones”, tal y como nos quieren hacer creer con los BRICS que, supuestamente, dicen querer acabar con la hegemonía del dólar americano. Y quien se haga ilusiones al respecto, haría bien en informarse de cómo China, Rusia, Corea del Norte, Venezuela o Cuba están igualmente subordinados al Banco de Pagos Internacionales.

El mito de que los BRICS tienden a aniquilar la supremacía estadounidense, en beneficio de todos los pueblos del mundo, no es más que otra quimera. Y es otra quimera, porque todos y cada uno de los países que lo integran obedecen los dictados de estas organizaciones. Por lo tanto, los BRICS no son más que la nueva estrategia de la mafia que gobierna el mundo para cambiar el actual imperialismo estadounidense por el totalitarismo chino.

Hoy en día los Estados-nación no son entidades político-jurídicas independientes, puesto que detrás de cada Estado-nación está el poder global del dinero. Este poder está por encima del bien y del mal y, por supuesto, por encima de cualquier autoridad política y jurídica de cualquier Estado.

Durante los últimos 500 años, el poder global del dinero ha ido moviéndose en la sombra y mantenido su continuidad en el tiempo. Esto les ha proporcionado una cantidad de riqueza y poder político prácticamente ilimitado; poder y riqueza que la mayoría de los mortales ni siquiera somos capaces de imaginar.

Todas las revoluciones acaecidas en los últimos siglos han sido urdidas por el poder global del dinero en función de sus intereses. Por lo tanto, ni el reciente “Maidan” de 2014, ni la “Primavera Árabe”, ni la “Revolución Bolchevique” ni tan siquiera la “Revolución Francesa” fueron un levantamiento popular espontáneo, sino una estrategia del poder global del dinero para cambiar el mapa geopolítico y con ello la sociedad a su antojo.

Bueno. Pues eso mismo está sucediendo ahora. El Gran Reinicio, la Agenda 2030 y el establecimiento del Nuevo Orden Mundial no son más que las nuevas estrategias del poder global del dinero para la esclavización definitiva de toda la humanidad a través de la ciencia, la tecnología y, por supuesto, la IA.

Lo que está ocurriendo en China, con la aplicación de un control biométrico-tecnológico-digital de toda su población y la imposición de un “carnet de crédito social”, ha convertido el país en una dictadura casi perfecta. Pues esto es lo que el poder global del dinero quiere implantar en Occidente y posteriormente en el resto del mundo.

Y ahora la pregunta del millón: ¿tenemos nosotros los medios necesarios y suficientes para luchar contra el poder global del dinero? La respuesta mayoritaria sería que no: ellos lo tienen todo y nosotros no tenemos nada (“es lo que hay”: mantra que repetimos constantemente). Pero, ¡espera! ¿Y si te dijera que son ellos los que en realidad no tienen nada? Lo único que tienen es el dinero. Pero el dinero no es nada, son papelillos o anotaciones contables en una computadora, nada más. Sin embargo, la manufacturación de materias primas, la ciencia y la tecnología, que son los elementos que verdaderamente mueven el mundo, están en nuestras manos. Del mismo modo, también somos nosotros los que integramos el ejército y las fuerzas y cuerpos de seguridad garantes de que se mantenga el sistema. Por lo tanto, lo único que tenemos que hacer es pasar de su dinero y hacer ver a la gente, que sin saberlo está trabajando para el poder global del dinero, que empiece a trabajar para ella misma.

Respecto al gobierno, más de lo mismo.

Se supone que el pueblo vota por el tipo de gobierno que quiere, pero ni de coña eso es así. El pueblo realmente vota a unos charlatanes de feria que le promete un idílico “Estado del Bienestar”. Pero, una vez estos charlatanes son elegidos, no tienen ninguna obligación real de cumplir lo prometido y, generalmente, actúan en contra del pueblo que les eligió. Así que, ¿para qué tener un gobierno que legisla en contra de nuestros intereses? Pues dejemos de votar a partidos políticos y vayamos a otro tipo de paradigma.

En fin. Muchos pensarán que son utopías irrealizables, y no les falta razón. Y no les falta razón, porque mientras el sistema siga anclado en una mentira permanente, o lo que es lo mismo, mientras el juego esté amañado no hay manera de ganar a la banca. Pero soñar, de momento, sigue siendo gratis. 

20 diciembre 2024

EL PODER QUE EJERCEN LOS TIRANOS SOBRE NOSOTROS RADICA ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE EN NUESTRO MIEDO

En la era de la digitalización nuestra mente ha sido colonizada; es lo que se denomina vulgarmente “lavado de cerebro”. Este “lavado de cerebro” ha permitido que, mediante la estrategia del miedo, en los últimos años se haya llevado a cabo la operación psicológica más importante de la historia de la humanidad, logrando una sumisión total de la población como jamás antes se había producido.

La información, la contra información, la desinformación y la mentira están a la orden del día y circulan por todos los medios de comunicación la velocidad de la luz. Sin embargo, el grado de credulidad del “populacho” es brutal, dado que el miedo instalado en su cerebro no le permite cuestionarse nada bajo el temor de ser sancionado, discriminado o apartado del rebaño. Pues bien. Todo esto se ha conseguido mediante un aparatito llamado televisor o, como a mí me gusta denominarlo, la “máquina del miedo”.

La televisión nos ha enseñado (ordenado) que nadie debe osar cuestionar, y mucho menos rebatir, el relato oficial que nos proporciona. Por lo tanto, eso que antes era de lo más normal, como discutir o cambiar opiniones en una reunión familiar o con amigos en un bar, hoy en día está muy mal visto y no tardando mucho estará prácticamente prohibido.

Utilizando la estrategia del miedo, la burda propaganda malintencionada emitida por la televisión ha conseguido en pocas décadas lo que no había sido posible en ninguna otra época de nuestra historia: tener acojonada constantemente a la población.

El miedo es la emoción negativa más perjudicial del ser humano y viceversa. Es decir, que el miedo puede destruirte o salvarte. Pero cuando el miedo se mantiene prolongado en el tiempo genera angustia y esta es incompatible con la propia vida.

La angustia es eso que sentimos -sin saber por qué- que hace que vivamos permanentemente en un estado confuso e inseguro, consiguiendo que nuestras emociones, pensamientos y actuaciones, en general, se vean afectadas negativamente.

Hay dos clases de miedo: el real y el infundado. El real (el único que existe), es el miedo a algo concreto que está ocurriendo, por ejemplo, estar en medio de un incendio. Y el infundado, es aquel que, como su propio nombre indica, no tiene fundamento y solo existe en nuestra mente: miedo a una posible guerra o al qué dirán los demás ante una determinada actuación nuestra.

Cuando decimos que el miedo nos bloquea, nos estamos refiriendo al infundado, al irracional; el que degenera en angustia. Sin embargo, el real -que podríamos denominar “miedo bueno”-, nos pone en guardia y, por lo general, nos salva de situaciones comprometidas.

Dicho esto, toda la propaganda emitida en los medios de comunicación va encaminada a promover el miedo irracional e infundado.

Como estamos viendo, otra vez “la masa” –esa que se creyó que un virus volador maligno acabaría con su vida y que poniéndose un puto trapo en la boca y una pócima en el brazo regresaría a la normalidad- vuelve a tragarse que el “cambio climático” es el culpable de la catástrofe en el Levante español.

La televisión no hace otra cosa que hablar del “cambio climático”. No hay noticiero ni programa de televisión que no achaque cualquier desastre al “cambio climático” y tilde de “negacioncita” a todo aquel que se niegue a reconocer tan estúpida idea.

Evidentemente, el “populacho” ha dado por sentado –porque así se lo ha dicho la televisión- que el “cambio climático” es la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad.  Sin embargo, no existe hoy en día una mentira más absurda.

Luego están los autollamados “disidentes”, que achacan todos los males a la mala gestión de nuestros políticos. Y, aunque no les falta razón, no es exactamente así. Porque, vamos a ver. ¿De verdad crees que nuestro Presidente de Gobierno es imbécil y no hace los deberes? ¿Crees que no sabe lo que hace? Pues claro que lo sabe.

Los gobiernos no son estúpidos y hacen muy bien su trabajo. El problema es que lo hacen para otros y no para nosotros. Nos amenazan constantemente con crisis económicas, falsas pandemias, “cambio climático”, etc., que solo se sostienen en los medios de comunicación comprados y en las mentes de las personas miedosas que consumen masivamente la propaganda tóxica de la televisión.

Todo aquel que no esté ciego se habrá dado cuenta de que nuestras sociedades democráticas son un engaño y están a merced de individuos sin escrúpulos. Por lo tanto, si algún día se llevara a cabo la eliminación de esa élite de maniacos, y sus correligionarios, no te quepa la menor duda de que todos esos desastres (crisis económicas, pandemias, “calentamiento global”, atentados terroristas, guerras, etc.) se acabarían de inmediato. Entonces ese miedo infundado desaparecería y la gente ya no tendría que renunciar a su libertad a cambio de una falsa promesa de seguridad.

Siempre he mantenido que un cambio de paradigma es inevitable si no queremos ir hacia nuestra propia autodestrucción. Pero ese cambio debe salir de un consenso entre toda la humanidad, y no permitir que sean unos pocos “tíos listos” los que decidan que es o que no es bueno para nosotros. Porque eso es precisamente lo que están haciendo con su burda y engañosa Agenda 2030, impulsada a través del miedo.

Evidentemente, para mejorar el paradigma actual es fundamental acabar con la partitocracia y esas instituciones supranacionales como la OMS, la ONU, el FEM, el BPI, el BM, el FMI, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bilderberg y Fundaciones y ONGs varias, todas en manos de los “tíos listos”.

¿Difícil? No, lo siguiente. Y es difícil, porque nuestro miedo nos hace preferir lo malo conocido que lo bueno por conocer. Así que mientras sigamos teniendo miedo –y al cambio de paradigma no es que le tengamos miedo, sino pánico- los “tíos listos” tienen su éxito asegurado.

Séneca le dijo a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder sobre mí”. Pues eso. 

10 diciembre 2024

POR MUCHO QUE SE EMPEÑEN LOS POLÍTICOS Y SUS VOCEROS, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, NO EXISTE NINGUNA EMERGENCIA CLIMÁTICA, SÓLO EXISTE LA MANIPULACIÓN DEL CLIMA

Desde las inundaciones de Valencia, no hay telediario, noticiero radiofónico y prensa escrita que no esté bombardeando constantemente con el cansino “cambio climático”. Y como su mensaje cada día cala menos en la sociedad, ahora se han lanzado a una campaña desenfrenada contra los que ellos llaman “negacionistas” del “cambio climático”. Incluso La Sexta TV ha creado un programa especialmente dedicado a ello: “Conspiranoicos”.

Sin embargo, esos “negacionistas” –entre los que se encuentra algún que otro Premio Nobel- son tan eruditos como los que componen el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático). Pero eso sí, existe una gran diferencia entre unos y otros: los “negacionistas” no tienen conflicto de intereses, los del IPCC sí.

En contraposición al IPCC -por cierto, una organización bajo el control de la ONU donde colaboran unos 800 científicos- está el CINTEL (Climate Intelligence): una red de 1960 científicos y profesionales multidisciplinales que ha puesto los puntos sobre las íes a los “expertos” del IPCC.

Esta es la repuesta de CLINTEL a las constantes amenazas climáticas del IPCC:

No existe emergencia climática

La ciencia del clima debiera ser menos política, mientras que las políticas climáticas debieran ser más científicas. Los científicos debieran abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre calentamiento global, mientras que los políticos debiesen considerar desapasionadamente los costos reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.

Factores naturales así como antropogénicos causan calentamiento

El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta con fases frías y cálidas naturales. La Mini Era de Hielo terminó tan recientemente como en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.

El calentamiento es mucho más lento de lo pronosticado

El mundo se ha calentado en menos de la mitad de la tasa pronosticada por el IPCC sobre la base de una forzante antropogénica modelada y de un desequilibrio radiativo (diferencia entre la insolación (luz solar) absorbida por la Tierra y la energía irradiada de vuelta). Nos dice que estamos lejos de entender el cambio climático.

La política climática se basa en modelos inadecuados

Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero tales como el CO2. Adicionalmente, éstos ignoran el hecho que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.

El CO2 es el alimento de las plantas, base de toda vida en la Tierra

El CO2 no es un contaminante. Es esencial a toda vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, enverdeciendo la Tierra: CO2 adicional en el aire ha fomentado el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.

El calentamiento global no ha aumentado los desastres naturales

No existe evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando los huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales semejantes, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe una vasta evidencia de que las medidas de mitigación al CO2 son tan perjudiciales como costosas.

La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas.

No existe emergencia climática. Por lo tanto, no existe causa de pánico y alarma. Firmemente nos oponemos a la política dañina y poco realista de CO2 cero-neto propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos tiempo suficiente para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política global debe ser la “prosperidad para todos” proporcionando energía confiable y económica en todo momento.

El comunicado pone en entredicho buena parte de los postulados del ecologismo dominante, consistente en augurar terribles catástrofes naturales derivadas del calentamiento global que causa el hombre por las emisiones de CO2 a la atmósfera. Por cierto, catástrofes que llevan augurándose desde hace décadas y nunca se han cumplido (incremento del nivel de los mares, derretimiento de los casquetes polares, desertización, etc.).

Esta red de científicos advierte de que las catastróficas predicciones climáticas, que con tanto ahínco difunden políticos y medios de comunicación, parten de modelos informáticos -hechos por humanos-, cuyos resultados dependen de los datos, hipótesis y supuestos que se introducen en dichos modelos. Por lo tanto, creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que sus creadores han incluido en los modelos, para que creas lo que ellos quieren que creas.  

Ahora apliquemos un poco de sentido común.

¿A santo de qué tenemos que creernos lo que dicen los 800 “expertos” del IPCC y no creer lo que dicen los 1960 científicos y profesionales de CINTEL? Si tan científicos y eruditos son los unos como los otros, entonces, ¿por qué lo que dice CINTEL es denostado y lo que dice el IPCC va a misa? Muy simple, por dos razones: dinero y control.

El “cambio climático” es, sobre todo, un GRAN NEGOCIO además de una muy eficaz herramienta de control de masas. Con él se gravarán más impuestos a todos esos productos que consumimos diariamente y se restringirá de una manera aún más enfermiza nuestra ya maltrecha libertad.

Medidas como la introducción de la huella de carbono personalizada, proliferación de ciudades 15 minutos, prohibición de vehículos privados o el encierro forzoso por amenaza climática, entre otras cosas, serán implementadas no tardando mucho si les dejamos que normalicen la nueva ideología del “cambio climático”.

La mayoría de científicos, sin conflicto de intereses, afirman que no existe una crisis climática y que la narrativa oficial sobre el “cambio climático” supone una seria amenaza para la economía mundial y el bienestar de miles de millones de personas. Por lo tanto, no te quepa la menor duda de que el “cambio climático” no es más que un arma que se está utilizando contra la humanidad.

Dicho esto, y a pesar de que está hartamente demostrado que no existe emergencia climática, sí que estamos observando últimamente fenómenos meteorológicos “extraordinarios” más regularmente. Fenómenos, por otra parte, que nada tienen que ver con el “cambio climático”, sino con la consecuencia de manipular el clima.

En el segundo párrafo de la página 19 del documento titulado “El Clima como multiplicador de fuerza: poseyendo el clima para 2025”, presentado a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, en Agosto de 1996, por los militares Tamzy J. House , James B. Near, Jr., William B. Shields (USA), Ronald J. Celentano, David M. Husband, James E. Pugh, y Ann E. Mercer, se deja meridianamente claro: “Las tecnologías de modificación climática podrían conllevar técnicas que incrementen la liberación de calor latente en la atmósfera, que aporten vapor de agua adicional para el desarrollo de nubes, aplicando una mayor superficie y calor a la baja atmósfera, todo lo cual redundará en el aumento de la inestabilidad atmosférica”. Pues si lo dicen los mismos que manipulan el clima no se lo vamos a rebatir.

Evidentemente, una tecnología así puesta en manos de psicópatas es extremadamente peligrosa, y no digamos en manos de militares.

Veamos algún ejemplo:

Supongamos que un cártel de ricos y poderosos quiere hacerse con las tierras fértiles de una región determinada, pero los campesinos no quieren venderlas. Ese cártel podría, a través de la tecnología de control climático, inducir en la región una sequía prolongada y destruir las estructuras productivas, económicas y sociales, lo que obligaría al consiguiente abandono de la región por parte de la población. Y aquí lo tenemos. Ahora los poderosos tienen vía libre para hacerse con las tierras a precio de saldo.

Por desgracia, este no es ningún escenario ficticio. Es una realidad desde hace décadas en países sudamericanos y ahora en el sur de Europa.

Tampoco conviene olvidar la “Operación Popeye”: cuando el clima se usó como arma en la Guerra de Vietnam, sembrando el cielo de nubes para inducir precipitaciones y extender la temporada de monzones sobre la región.

Los seres humanos, a los que esta camarilla toma por imbéciles en sus delirantes paranoias de control planetario, estamos hartos de que jueguen con nuestra salud, economía y derechos fundamentales en aras a no sé qué gilipollez de “salvar el planeta”. Pero lo peor de todo, es ver cómo nuestro propio gobierno, que tienen el deber de salvaguardar nuestros derechos fundamentales, está trabajando codo con codo con estos psicópatas.

¿Qué está pasando? ¿Pero es que aquí nadie se hace preguntas? ¿Qué más tiene que suceder para que nos demos cuenta? Verdaderamente es muy frustrante ver la apatía de la gente y cómo se está dejando llevar al matadero sin inmutarse.

Si quieres más información al respecto puedes ver la película documental “Sobre el Clima_1:18”. 

27 noviembre 2024

JUDÍOS, BANCA Y MASONERÍA

Aunque oficialmente no es reconocido, la realidad es que el mundo está en manos de los judíos, la banca y la masonería.

A estas alturas ya nadie debería dudar del poder que ejercen los judíos en todo el mundo. Algunos son conocidos, otros no tanto, y los que verdaderamente ostentan el poder nadie sabe quiénes son.

Por otro lado tenemos a la banca. La importancia que la banca ha adquirido en el mundo es desproporcionada. Todo pasa por esta institución. Ahora no puedes hacer ninguna transacción económica ni realizar ningún tipo de comercio sin que medie la banca, salvo pequeñas y raras excepciones.

¿Y qué decir de la masonería? La masonería es una institución prácticamente oculta para la mayoría de la gente. Se sabe que existe, pero no se conocen sus entresijos y, por supuesto, sus integrantes son absolutamente desconocidos, excepto algunos casos excepcionales.

Pues bien. Tanto los judíos como la banca y la masonería están fuertemente interrelacionados entre sí. Tal es así, que podríamos asegurar, sin temor a equivocarnos, que son lo mismo. Por lo tanto, masonería, banca y judíos forman parte del “gobierno en la sombra” que ejerce el verdadero poder en el mundo.

La clave de todo este “tinglado” está en la masonería. Esta institución, que lleva siglos entre nosotros, es una institución judía. Su historia, organización, simbología y rituales masónicos son absolutamente judíos. Y es a través de ella como se ha ido forjando todo un entramado económico-político para llegar a dominar el mundo tal y como lo hace hoy en día.

Es evidente que existen muchas logias masónicas y no todas están dirigidas directamente por judíos. Pero hay una que sí y, además, la mayoría de sus integrantes son también judíos. Me refiero a la enigmática secta judía “B’nai B’rith”, que cuenta entre sus miembros con los judíos conocidos más poderosos del mundo, entre ellos el ya fallecido Henry Kissinger.

A esta logia pertenece la “Fundación Hillel”. Esta fundación organiza grandes campañas en materia de educación, principalmente para aquellos que ejercen alguna influencia en la opinión pública. O sea, se encarga de formar y controlar a las personas que ocupan los puestos claves de cada nación, tanto a nivel público como privado. ¿Quién crees que está imponiendo en el mundo la ideología Woke? La masonería, evidentemente, ya que uno de sus objetivos es acabar con la familia tradicional tal y como la conocemos

En resumen. Los miembros de “B’nai B’rith” están presentes prácticamente en todos los gobiernos, instituciones y grandes corporaciones, de manera que su misión propagandística puede ser ejercida impunemente en todas partes.

La masonería no es ninguna broma, ni tampoco ninguna trama para entretener a conspiranoicos. El mismo General Franco (bajo el pseudónimo J. Boor) publicó en el diario “Arriba”, el 16 de febrero de 1949, un artículo titulado “Los que no perdonan”. En él se formulaba, a modo de pregunta, la siguiente afirmación: ¿Qué es, en síntesis, la masonería sino una secta secreta que asocia a grupos minoritarios de los países para lograr por el complot, la astucia y la protección extranjera, bajo una disciplina sin límites, apoderarse de la dirección y del mando de las naciones? ¿Por qué se ocultan sus decisiones y hasta su filiación al conocimiento del pueblo?

La masonería ha ido ganando adeptos con el transcurso de los años. Los datos que circulan en este sentido (evidentemente, no los que publica Asociación de Servicios Masónicos de Norteamérica) dicen que EEUU tiene más de cinco millones de masones y además 15 de sus 45 presidentes han pertenecido a la masonería. Gran Bretaña cuenta con 700.000 masones y la Orden está históricamente vinculada a la Casa Real. México tiene medio millón de masones. Francia 250.000. Portugal unos 20.000. Noruega 16.000. Y España alrededor de 5.000. Todo según datos de hace algo más de 1 década.

A estas alturas, está más que demostrado que un grupo de judíos apóstatas gobiernan el mundo secretamente fundamentalmente desde EEUU, Europa y Rusia. Aunque les queda muy poco para implantar su famoso Orden Mundial (un estado único, moneda única, gobierno único) de hecho ya controlan el mundo.

Cuando digo que los judíos son los que gobiernan y controlan el mundo, no estoy hablando de todo el pueblo judío, sino de un poderoso grupo de judíos apóstatas y masones.

Hoy en día todo está en manos de judíos.

La banca entera pertenece a los judíos. La Familia judía Rothschild es la dueña de la banca mundial, incluida la FED. Le siguen en importancia otros banqueros judíos como los Warburg, Lazard, Mosés Israel Seif, Kuhn Loeb, etc.

¿Y qué decir de los medios de comunicación? El 96% de los medios de comunicación del mundo están en manos de corporaciones sionistas: The Walt Disney Company, Time Warner Inc, Viacom Inc y CBS pertenecen a la familia banquera judía Rothschild y están dirigidas directamente por judíos. 21st Century Fox (y su división News Corporation) perteneció al judío Rupert Murdoch.

Respecto al mundo empresarial y finanzas, más de lo mismo. Son también los judíos los que copan las primeras posiciones del ranking mundial: Mark Zuckerberg, de Facebook (ahora Meta); George Soros, de Soros Fund Management y Quantum Fund; Sheldon Adelson, de Las Vegas Sands Corporation y Larry Ellison, de Oracle, son otro ejemplo de judíos ricos y poderosos.

Los judíos siempre están presentes o cerca de las esferas de poder. Incluso Donald Trump los tiene dentro de su propia familia: el yerno de Donald Trump es judío y su hija se convirtió al judaísmo cuando se casó con él.

Otros personajes de la historia también fueron utilizados por la trama judeo-masónica para llevar a cabo sus planes: Carlos Marx, creador del comunismo, y Lenin, el líder de la Revolución Rusa, eran judíos y masones.

¿Y qué instrumento han venido utilizando los banqueros judíos masones para lograr controlar y dirigir a las naciones y establecer su gobierno mundial en la sombra? Pues un instrumento tan sencillo como la deuda. Hoy todos los países, junto a los gobiernos y los partidos políticos, están llenos de deudas multimillonarias contraídas con el “gobierno judeo-masónico” en la sombra.

En el libro “Los Protocolos de los Sabios de Sion” se cita textualmente: “Lo que los imperios y las guerras no pudieron realizar, lo haremos mediante la economía. Es decir, endeudando a todas las naciones para doblegarlas bajo nuestros pies.”

La mayoría de la población mundial ignora siquiera la existencia de este entramado judeo-masónico. Algunos han oído hablar de él, aunque simplemente se niegan a reconocerlo. Pero la minoría que sí lo conoce, sabe de su inmenso poder y piensa que es prácticamente imposible librarse de él.

¿Por qué hago esta afirmación? Pues muy sencillo, porque el pueblo llano es básicamente ignorante, está fuertemente dividido, no está organizado, es altamente indisciplinado, no cuenta con la potestad de imprimir dinero, no dispone de gobierno propio para promulgar leyes a su favor y, lo más importante, tampoco cuenta con fuerzas armadas que le respalde.

Con estas premisas, nos lo vendan como nos lo vendan, es imposible que el pueblo algún día arrebate el poder a este gobierno judeo-masónico que, por cierto, cada día está más organizado.

No lo dudes. Quien tiene la supremacía del dinero lo controla todo. Controla naciones, partidos políticos, instituciones, tecnología, corporaciones, ciencia, religiones, energía, educación, sanidad, finanzas,…. En definitiva, lo controla absolutamente todo. Y cuando digo todo, quiero decir TODO, sin excepción.

Creo sinceramente que el “populacho” vive en los mundos de Yupi. ¿Pero de verdad cree que esta gente va a dejar su vida y su fortuna en manos de partidos políticos salidos del pueblo?

Es de una ingenuidad supina pensar que un partido político –el que sea- va a cambiar esto, y más ingenuo aún es pensar que lo vamos a cambiar nosotros con nuestro voto.

Sin embargo, por más vueltas que le doy no me entra en la cabeza cómo “gente inteligente” puede haber sucumbido a este engaño. Bueno, qué cosas digo, parece como si se me hubiera olvidado que esta misma “gente inteligente” obedeció hasta la última de las estúpidas medidas draconianas durante la falsa pandemia (confinamientos, distancia de seguridad, toques de queda, bozales, pinchazos varios, etc.).

Todo lo que está pasando en el mundo (crispación política, crisis económicas, pandemias, guerras, incesantes “desastres climatológicos”, etc.) no es más que la consecuencia de la guerra declarada a la humanidad, por parte de esta camarilla judeo-masónica, para imponer una dictadura global a través de su Agenda 2030. Evidentemente, mediante su aparato propagandístico, los medios de comunicación, están intimidando a la gente para que no se resista. Y claro está, una población estúpida, miedosa e ignorante no tiene la más mínima posibilidad de ganar esta guerra. 

18 noviembre 2024

NOS ENCAMINAMOS IRREMISIBLEMENTE HACIA UNA PRISIÓN BIOMÉTRICO-TECNOLÓGICA-DIGITAL

En el transcurso de mi vida, he tenido el privilegio -o la desgracia, según se mire- de ser testigo de la evolución tecnológica más brutal llevada a cabo en la historia de la humanidad. Paulatinamente, he visto cómo hemos ido pasando de la regla de cálculo a las primeras calculadoras programables, los ordenadores personales, Internet, los teléfonos móviles, el 3G, 4G, 5G, hasta llegar a la inteligencia artificial (IA).

Sin embargo, lo que nunca hubiera imaginado es ver en pleno siglo XXI a toda una generación de “millennials” (conocidos como “nativos digitales”) volverse inútiles y totalmente dependientes de la tecnología digital para todo, incluso para el desarrollo de las relaciones humanas, por cierto, ya no tan humanas para ellos.

Siento decirlo, pero de seguir las cosas por el cauce que van, no tardando mucho el ser humano vivirá permanentemente esclavizado a la tecnología, si es que no lo está ya.

Que la tecnología e Internet han cambiado el mundo es un hecho. Hoy en día con un teléfono móvil conectado a Internet se puede hacer casi de todo. Y aunque bien es verdad que esta tecnología ha contribuido a mejorar la vida de la gente, sin embargo, tiene su lado oscuro.

Según los estudios realizados, la capacidad de atención, a raíz del uso de teléfonos móviles e Internet, se ha reducido en los países occidentales de una manera alarmante. Las investigaciones apuntan que la persona promedio ahora pasa entre 2 y 4 horas al día mirando su teléfono móvil. Si a eso le sumamos las horas de trabajo delante de un ordenador y las que pasamos ante el televisor, la cosa se puede poner en 10 ó 12 horas diarias mirando pantallas, lo que supone, nos guste o no, que estamos viviendo la vida a través de una pantalla.

Pero lo peor de todo, es que las personas que tienen acceso instantáneo a estas tecnologías están siendo zombificadas y no parecen darse cuenta. Esto no es ninguna exageración, ya que para estas personas interactuar con otros seres humanos sin Internet, teléfonos móviles, redes sociales, etc. se ha vuelto impensable.

Aunque hoy en día la vida de todos nosotros ya está controlada por una pléyade de instituciones nacionales y supranacionales, sin embargo, en un futuro no muy lejano todo, absolutamente todo, será controlado exhaustivamente por la IA.

La humanidad está siendo conducida gradualmente hacia el control total en todos los ámbitos. Si seguimos consintiendo el uso creciente de los datos biométricos, la tecnificación de las cosas más simples y la digitalización de todo nuestro entorno, llegaremos a vivir en una prisión biométrico-tecnológica-digital.

Esto, que a priori parece una secuencia sacada de una mala película de ciencia ficción, cada día está más cerca. Sin ir más lejos, el banco JP Morgan Chase planea introducir en 2025 un sistema de pago biométrico que permita hacer compras sin efectivo ni tarjetas de crédito. Todo lo que se tiene que hacer es aceptar que la palma de la mano o la cara sean escaneadas al entrar en la tienda, y listo. ¡Increíble! ¿Verdad? Bueno pues seguro que a algunos les parecerá estupendo.

La tecnología biométrico-tecnológica-digital, que combina datos biométricos, herramientas tecnológicas avanzadas y almacenamiento digital, no representa tanto una oportunidad como un riesgo significativo para la humanidad.

El primer gran riesgo es la vulneración de privacidad. La recolección de datos biométricos implica el acceso a información sumamente personal y difícil de cambiar como el rostro, la huella digital o el iris, los cuales pueden ser almacenados en bases de datos masivas. Esto hace que sea casi imposible preservar la privacidad total de un individuo.

Evidentemente, los gobiernos podrían utilizar estos datos -sin nuestro consentimiento- con fines de vigilancia, discriminación o incluso manipulación, desapareciendo para siempre el anonimato y el derecho a la privacidad.

Por otra parte, los datos biométricos, a diferencia de las contraseñas, no se pueden cambiar. Por lo tanto, si un sistema de almacenamiento es hackeado, no existe forma de revertir o asegurar la identidad de esa persona sin sustituir el dato biométrico comprometido.

Está claro que este tipo de tecnología es la herramienta que el poder estaba esperando como agua de mayo: permite un nivel de monitoreo sin precedentes, limita las libertades individuales y reprime la disidencia.

La recopilación y el análisis masivo de datos biométricos proporcionará a los gobiernos un control absoluto de la sociedad, además de la capacidad de manipular pensamientos y comportamientos. Esto podría usarse para orientar campañas políticas, influir en procesos electorales o tomar decisiones encaminadas a mantener en la ignorancia al “populacho”. Por cierto, ¿esto no está ocurriendo ya?

Una vez que la tecnología biométrica se generalice, la sociedad aceptará como “normal” un nivele de vigilancia y control cada vez mayor, llegando a desaparecer la conciencia sobre los derechos, la privacidad y la autonomía personal que el ser humano tuvo en el pasado.

Resumiendo. La tecnología puede facilitar enormemente la vida de las personas en términos de comodidad, pero los riesgos de abuso y de violación de derechos fundamentales son excesivamente altos. De hecho, la implementación de esta tecnología exigiría un marco regulatorio tan robusto, transparente y ético, que es prácticamente imposible equilibrar sus beneficios con la protección de los derechos y libertades individuales. Por consiguiente, si esta tecnología sigue extendiendo su poder por el mundo, convertirá el planeta en una prisión biométrico-tecnológica-digital: una cárcel sin rejas de la que nadie, nunca jamás, podrá escapar.

¿Verdaderamente queremos esto? 

08 noviembre 2024

DANA, DANA, QUE HACE LO QUE LE VIENE EN GANA

En primer lugar, pido disculpas por si alguien se siente ofendido al haberme tomado la licencia de titular este artículo haciendo un juego de palabras con parte de la letra de la canción de Cecilia “Dama, dama” (para quien no lo sepa, Cecilia fue una cantante española que falleció en un accidente de tráfico la madrugada del lunes 2 de agosto de 1976, cuando regresaba a Madrid después de un concierto en la sala Nova Olimpia de Vigo).

Lo de la DANA (acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos), antes llamada “Gota Fría”, que ha dejado a mucha gente del Levante español sumida en la más deplorable indigencia, es otra evidencia más de que en el mundo están ocurriendo demasiadas cosas extrañas -muy continuas- para ser naturales, casuales o accidentales.

Y es que, en lo referente al clima, estamos hartos de ver cada día nuevos episodios meteorológicos que baten todos los records: el huracán más potente de la historia, la ola de calor más larga y calurosa, y ahora la DANA más mortífera e insólita de todos los tiempos.

Y esto no sólo lo digo yo, sino que también lo dice el Dr. JJ González Alemán (Dr. en Física y Meteorólogo e Investigador de la AEMET): “Si ya era un evento extraordinario, la persistencia de esta DANA, que no para de generar un impacto muy alto, hoy también, sí que está adquiriendo tintes raros. Hace falta estudiarlo, pero las sospechas de que hay algo detrás de este extraño comportamiento son robustas. Su intensidad, pero sobre todo su persistencia, es motivo de análisis profundo”.

¿Qué está insinuando este señor? ¿A qué se refiere con eso de que hay sospechas de que hay algo detrás de ese extraño comportamiento? Una de dos, o bien se refiere a que el clima ha sido manipulado o, como es de esperar de un tipo que trabaja para AEMET, que esto se ha producido a consecuencia del llamado “cambio climático”.

Echar la culpa al cambio climático antropogénico de lo que ha sucedido en Valencia es, además de mezquino, la ESTUPIDEZ MÁS GRANDE que he oído en mi vida.

No voy a discutir aquí si la “Gota Fría” se ha originado de forma natural o si ha sido “ayudada” por alguna tecnología que desconocemos. Pero lo que sí que voy repudiar es la inmundicia de algunos, que utilizando este daño pretenden sacar réditos políticos y, sobre todo, afianzar la ideología del “cambio climático” como la mayor amenaza que existe actualmente sobre el planeta.

Todas las respuestas dadas por el Gobierno, las instituciones y, sobre todo, los medios de comunicación han ido en esa dirección: culpar de lo ocurrido al “cambio climático”. ¡Vaya un descubrimiento! Evidentemente, el clima cambió, y de un Sol radiante pasó a nublarse y descargar cantidades ingentes de agua. En fin, lo normal de toda la vida, ya que el clima, desde que el mundo es mundo, cambia constantemente.

Ahora bien, echar la culpa de lo sucedido a ese “cambio climático” que nos quieren vender, el que según ellos es provocado por el CO2 emitido a la atmósfera como consecuencia de la actividad humana, es una fantasía ridícula que no se sostiene, pero que, sin embargo, genera pingües beneficios.

No soy ningún experto climatólogo ni nada que se le parezca, pero sí tengo ojos, oídos y algo de sentido común, por cierto, como el resto de los mortales. Y lo que ha pasado en Valencia, se mire por donde se mire, no debería haber ocurrido en pleno siglo XXI, aunque, por desgracia, venga siendo lo habitual en el Levante español desde tiempos inmemoriales.

España -país de sequias prolongadas e inundaciones esporádicas-, es hidráulica, hidrológica e hidrogeológicamente hablando uno de los países más preparados del mundo, con unos técnicos excepcionalmente acreditados en la materia.

Ahora vienen las lamentaciones, pero la realidad es que esta tragedia se sabía que tarde o temprano iba a ocurrir, por lo tanto, se podría haber evitado. Así que el discurso, hartamente explotado, de echar la culpa de lo sucedido al “cambio climático” no sólo no es válido en este caso, sino que es repugnante.

La zona del Levante español está hartamente estudiada. Los modelos sobre inundaciones existen desde hace tiempo y son cada día más exhaustivos. Sin embargo, parece que los políticos que tienen que tomar las decisiones de acometer las infraestructuras necesarias para que esto no ocurra no están interesados, ya que son planes a largo plazo y no dejan réditos electorales.

Sin entrar en detalles, hay dos factores clave de por qué ha sucedido esta catástrofe: una, por el desmadre de asentamientos perpetrados en las últimas décadas en una zona no apta para ello, debido al índice elevado de riesgo por inundaciones. Y otra, por la falta de infraestructuras para paliar las constantes riadas. Y esto se sabe desde hace tiempo.

Sin embargo, los medios de comunicación en vez de hacer hincapié en pedir responsabilidades a nuestros políticos, por el constante abandono de sus responsabilidades como gestores, están erre que erre echando la culpa de lo sucedido al “cambio climático”. Con una retahíla de sandeces sobre la DANA, y haciendo lo que siempre hacen (acojonar al “populacho”), por cierto, de una manera magistral (lógico, tienen mucha experiencia), están preparando a la gente para los cambios que van a llegar. Pero esos cambios no serán en la dirección correcta (acometida de infraestructuras, regulación de asentamientos, etc.), sino restrictivos, que es lo único que saben hacer los políticos corruptos. Y es que, como era de esperar, el Gobierno ya ha anunciado que se modificarán e implementarán nuevas leyes y todo un abanico de nuevas medidas que le brinda el suculento negocio del “cambio climático”. Evidentemente, esto supondrá más pérdida de derechos, subida de impuestos y todo un elenco de nuevas restricciones.

¿Pero qué clase de personas nos gobiernan? Ni un solo político, ni del PP ni del PSOE ni de Sumar ni de VOX, tiene las manos limpias en esta tragedia. Estos parásitos nunca han hecho nada por nosotros y nunca lo harán. Así que mientras la gente no se dé cuenta de que la partitocracia es el mayor de nuestros males nada va a cambiar y seguirán ocurriendo cosas como esta.

Pero me temo que por muchas DANAs, muchas pandemias y muchas crisis de cualquier índole el “populacho” no aprenderá y seguirá votando a políticos trepas sin escrúpulos, que sólo están al servicio del poder global del dinero.

Mis más sinceras condolencias a todos los afectados por esta tragedia que, no me cabe la menor duda, se podría haber evitado. Y lo saben. 

¿DE VERDAD NOS HEMOS VUELTO TAN IMBÉCILES?

En los últimos años alguien está poniendo el mundo patas arriba. Los gobiernos ya no gobiernan; delinquen. Los médicos ya no curan; hacen de...